Consejos de especialistas para adoptar hábitos más saludables y no abandonar

SALUD Y NUTRICIÓNJulia VOSCOJulia VOSCO
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Con la llegada del verano, muchas personas aprovechan para iniciar o retomar hábitos saludables, como el ejercicio físico, chequeos médicos de rutina y una alimentación más nutritiva. Especialistas consultados por Infobae coinciden en que esta estación, con sus condiciones ambientales y sociales favorables, se convierte en un excelente punto de partida para una vida más sana y la adopción de cambios sostenibles.

La médica especialista en Medicina Interna y Nutrición, Marianela Aguirre Ackermann, sostiene que aunque enero suele comenzar con entusiasmo, el cambio a menudo se frustra por la búsqueda de la perfección. "El verano debe usarse para organizar mejor la alimentación, en lugar de hacer dietas estrictas", afirma.

Ignacio Gutiérrez Magaldi, médico clínico y subdirector médico de la Clínica Reina Fabiola, destaca que los hábitos diarios son determinantes en la salud. "El verano mejora la salud física y mental al permitir la adopción de hábitos que pueden mantenerse a lo largo del año", explica.

Las condiciones del verano, como días más largos y mayor exposición solar, favorecen el autocuidado. Aguirre Ackermann menciona que el calor influye en las elecciones alimenticias, promoviendo la ingesta de comidas ligeras y frescas. Claudia Lescano, especialista en Medicina del Ejercicio, añade que la luz solar incrementa la producción de serotonina, mejorando el estado de ánimo y fomentando la actividad física.

Durante esta temporada, muchas personas también realizan chequeos médicos preventivos. Gutiérrez Magaldi recomienda evaluaciones de presión arterial, análisis de sangre y controles ginecológicos o prostáticos según el género y la edad, lo que permite detectar factores de riesgo de manera temprana.

Aquí algunos consejos para adoptar hábitos saludables en verano:

  • Incluir frutas y verduras en cada comida para mejorar la saciedad.
  • Hidratarse adecuadamente, ya que la deshidratación puede manifestarse como cansancio.
  • Elegir alimentos de estación, que son más económicos y nutritivos.
  • Incorporar movimiento diario de al menos 150 minutos a la semana, según la OMS.
  • Adaptar el ejercicio a las condiciones del verano, priorizando la constancia.
  • Mantener hábitos sostenibles, evitando la búsqueda de la perfección.
  • Cuidar la calidad del sueño, que afecta la salud general.
  • Buscar apoyo social y profesional para lograr un cambio duradero.
  • Valorar los avances sin culpabilidad y centrar el foco en el proceso, no en el resultado inmediato.

Los expertos enfatizan que la clave para mantener cambios saludables está en integrar hábitos que se adapten a la vida cotidiana. Aguirre Ackermann concluye que la motivación se mantiene cuando los cambios son alcanzables, y Lescano resalta la importancia de disfrutar el proceso para que sea más fácil sostenerlos a largo plazo.

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