Ni verdes ni pasadas: el mejor momento para comer frutas y verduras

SALUD Y NUTRICIÓNJulia VOSCOJulia VOSCO
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El verano atrae a muchos por su clima cálido y la abundancia de frutas y vegetales frescos. Durante esta estación, productos como el melón, la sandía, el tomate y el pepino alcanzan su máxima madurez, lo que resulta en platos más refrescantes y saludables.

Las altas temperaturas aumentan la necesidad de hidratación y nutrientes ligeros. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), optar por frutas y verduras en su punto óptimo garantiza un mayor aporte nutricional y un sabor más intenso.

Impacto ambiental y sostenibilidad

Elegir productos de temporada no solo es beneficioso para la salud, sino que también tiene un impacto positivo en la sostenibilidad. La FAO indica que estos alimentos requieren menos recursos para su cultivo, ya que crecen naturalmente en condiciones climáticas óptimas, lo que reduce la energía necesaria para su producción y almacenamiento. Además, adquirir productos locales disminuye las emisiones de carbono relacionadas con el transporte.

Un informe de la FAO señala que las dietas basadas en alimentos de temporada y proximidad son clave para combatir el desperdicio de alimentos y promover sistemas alimentarios sostenibles. Los beneficios de estos productos son claros:

  • Mejor Sabor: La frescura maximiza el sabor.
  • Mayor Valor Nutricional: Menos tiempo de almacenamiento conserva más propiedades.
  • Ahorro Económico: Suelen ser más asequibles debido a la alta oferta.
  • Menor Impacto Ambiental: Se utiliza menos energía en transporte y conservación.
  • Apoyo a Productores Locales: Favorece la economía de pequeños agricultores.

Salud y Bienestar

Consumir frutas como el durazno, la ciruela o el mango ayuda a mitigar el estrés oxidativo del sol, mientras que verduras como el calabacín y los ajíes son ricas en agua, ideales para mantener la hidratación en climas cálidos.

Desde la perspectiva ambiental, elegir productos de temporada también reduce el uso de envases plásticos, ya que suelen adquirirse en mercados locales. La Environmental Working Group (EWG) resalta que una dieta estacional contribuye a disminuir la huella ecológica.

Para incorporar estos alimentos frescos a la dieta, se recomienda:

Visitar ferias y mercados de productores locales.
Comprar en cantidades pequeñas para evitar el desperdicio.
Experimentar con nuevas combinaciones de frutas y verduras.
Utilizar métodos de cocción simples, como asar o cocinar al vapor, para resaltar los sabores naturales.

Adoptar estas prácticas no solo transforma nuestros hábitos alimenticios, sino que también fortalece nuestra conexión con la comunidad y el medio ambiente.

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