


El dolor de mandíbula se ha vuelto cada vez más común, especialmente en períodos de alta presión laboral y estrés prolongado. Este síntoma no debe subestimarse, ya que puede manifestarse a través de cefaleas matutinas, molestias en el oído, tensión facial, ruidos articulares e incluso daño en el esmalte dental.
Según expertos consultados por The Times, la causa suele no estar relacionada con enfermedades graves, sino más bien con hábitos inconscientes provocados por el estrés diario, como el rechinar de dientes, conocido como bruxismo. Esta presión constante puede interrumpir el funcionamiento normal de los músculos mandibulares, resultando en molestias persistentes.
Estrés y tensión mandibular
La dentista Jenni Rawes explicó que la activación involuntaria de los músculos de la mandíbula, provocada por el estrés, produce contracciones prolongadas que pueden derivar en dolor, rigidez y sensibilidad. Los síntomas comunes incluyen chasquidos al abrir la boca, presión facial y cefaleas al despertar.
Bajo condiciones normales, la mandíbula debe estar relajada con los labios cerrados, los dientes separados y la lengua en el paladar. Mantener los dientes en contacto durante el día aumenta la tensión muscular. Por lo tanto, aprender a liberar esta tensión conscientemente es clave para aliviar el dolor.
Estrategias de autocuidado
El especialista en atención dental Vishal Aggarwal indicó que el malestar frecuentemente se localiza en la articulación temporomandibular y los músculos adyacentes. En caso de que la causa sea muscular, se sugiere autogestión con énfasis en el control del estrés, descanso adecuado y una dieta blanda.
Se recomiendan masajes faciales para aliviar la tensión, alternar compresas frías y calientes, y evitar apoyarse la barbilla en la mano o masticar chicle. Si no hay contraindicaciones, el ibuprofeno puede ayudar a reducir el dolor.
Bruxismo y Tratamientos
Para los casos persistentes de dolor asociada al bruxismo, la consulta profesional es indispensable. Este hábito, que a menudo pasa desapercibido, somete a la mandíbula a una sobrecarga constante, lo que puede agravar el dolor facial.
La fisioterapia mandibular puede aliviar la tensión y mejorar la movilidad. Además, el uso de férulas personalizadas es un tratamiento efectivo, ya que ayudan a separar los dientes durante la noche y protegen el esmalte dental.
En situaciones específicas, las inyecciones en los músculos maseteros pueden proporcionar alivio duradero al reducir la contracción muscular. Un ajuste odontológico puede ser necesario si hay desajustes en la mordida, eliminando así estímulos que perpetúan el bruxismo.
Trastornos temporomandibulares
Justin Durham, especialista en dolor orofacial, subrayó que el dolor de mandíbula puede tener múltiples orígenes, siendo los Trastornos Temporomandibulares (TTM) una causa común en personas de 20 a 40 años. Estos trastornos, que afectan la articulación y los músculos circundantes, pueden generar dolor facial y limitaciones en el movimiento.
La mayoría de los casos responden favorablemente a un manejo adecuado, que incluye ejercicios, masajes y modificaciones en la dieta. Si los síntomas persisten, se sugiere realizar una evaluación más detallada que puede llevar a tratamientos médicos específicos o el uso de dispositivos removibles.






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