Solo 10 de cada 100: la secundaria argentina, entre la expansión del acceso y el derrumbe de los aprendizajes

EDUCACIÓN Agencia de Noticias del Interior
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  • Solo 10 de cada 100 estudiantes terminan la secundaria en tiempo y forma con aprendizajes satisfactorios.
  • Más jóvenes llegan al último año, pero los aprendizajes, especialmente en Matemática, empeoran.
  • Existen fuertes desigualdades entre provincias, asociadas al nivel socioeconómico.
  • La alfabetización inicial deficiente y el ausentismo escolar agravan el problema.
  • La calidad de la secundaria impacta directamente en salarios y oportunidades laborales.
  • Especialistas reclaman reformas urgentes en Matemática, seguimiento temprano y políticas integrales.

Cada vez menos estudiantes logran completar la escuela secundaria en la Argentina en tiempo y forma, con aprendizajes satisfactorios en Lengua y Matemática. Según el último informe de Argentinos por la Educación, apenas 10 de cada 100 jóvenes que iniciaron primer grado en 2013 llegaron al final del nivel secundario en 2024 sin repetir y con conocimientos adecuados en esas materias clave. El dato no solo confirma una crisis persistente, sino que marca un retroceso respecto de cohortes anteriores.

El relevamiento siguió la trayectoria escolar completa de esa generación, a partir de datos oficiales del Relevamiento Anual y de las pruebas Aprender 2024. Los resultados muestran una paradoja inquietante: más estudiantes alcanzan el último año de la secundaria en el tiempo esperado, pero aprenden menos. A nivel nacional, 63 de cada 100 jóvenes llegan a quinto año sin repetir, una proporción que incluso mejoró frente a cohortes previas. Sin embargo, esa expansión del acceso no se traduce en mejores aprendizajes.

Entre 2022 y 2024, el desempeño en Lengua registró una leve mejora de 2,7 puntos, mientras que en Matemática cayó 5,5 puntos. La combinación de ambos indicadores explica el deterioro del resultado final. “Cuando empezamos a medir este indicador, 16 de cada 100 chicos terminaban la secundaria en tiempo y forma. Luego fueron 13 y ahora 10. La situación se volvió más compleja”, explicó Martín Nistal, uno de los autores del informe.

El estudio también expone profundas desigualdades territoriales. La Ciudad de Buenos Aires encabeza el ranking, con 23 de cada 100 estudiantes que completan el nivel secundario en tiempo y forma, seguida por Tierra del Fuego y Córdoba, con 13. En el extremo opuesto aparece Chaco, donde solo 3 de cada 100 jóvenes lo logra, y otras provincias como Santiago del Estero, Misiones y Catamarca, con apenas 4 de cada 100.

Las brechas también se reflejan en la proporción de alumnos que alcanzan el último año en el tiempo previsto. Santa Cruz, Tierra del Fuego y Río Negro muestran los valores más altos, mientras que Misiones y Santiago del Estero registran los más bajos. El patrón es claro: las provincias con mayor proporción de estudiantes de sectores socioeconómicos vulnerables presentan peores resultados educativos.

Detrás de estas cifras se combinan múltiples factores. Uno de los más relevantes es el deterioro de la alfabetización inicial. Cada vez más chicos llegan a los primeros años de la primaria sin saber leer con fluidez, una dificultad que se arrastra a lo largo de toda la trayectoria escolar. A eso se suma el ausentismo: uno de cada cuatro estudiantes de secundaria falta al menos 20 días al año, lo que debilita la continuidad de los aprendizajes.

Las consecuencias exceden el ámbito educativo. Existe amplia evidencia de que la terminalidad y la calidad de la educación secundaria impactan directamente en el ingreso laboral y las oportunidades futuras. En particular, el dominio de Matemática aparece como un predictor clave de los salarios iniciales, ya que el mercado de trabajo interpreta las competencias cuantitativas como una señal de productividad.

Los especialistas coinciden en la necesidad de un cambio de enfoque. Proponen reforzar la alfabetización desde los primeros años, avanzar en un plan específico para Matemática, actualizar los contenidos de las materias troncales y medir los aprendizajes de forma temprana para intervenir antes de que los estudiantes queden rezagados. También señalan la urgencia de acompañar las trayectorias escolares con políticas activas que no recaigan exclusivamente en los docentes.

La mejora en el acceso a la secundaria es un avance, pero insuficiente. Sin un fortalecimiento real de los aprendizajes, la escuela corre el riesgo de graduar más estudiantes con menos herramientas, profundizando desigualdades y condicionando el futuro de miles de jóvenes.

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