
El acuerdo Mercosur–Unión Europea y el giro estratégico de la energía y la minería argentinas
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- El tratado aporta previsibilidad y seguridad jurídica para inversiones de largo plazo.
- La minería podría triplicar o cuadruplicar sus exportaciones en la próxima década.
- El cobre y el litio se consolidan como minerales estratégicos para Europa.
- El GNL posiciona a la Argentina como hub energético regional y proveedor europeo.
- La UE ofrece financiamiento e infraestructura a cambio de recursos críticos.
- El hidrógeno verde emerge como el vector estratégico de largo plazo.
La ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, concretada este sábado en Paraguay tras 25 años de negociaciones, aparece como un punto de inflexión para la matriz productiva argentina. En particular, el entendimiento redefine el horizonte de dos sectores clave para la generación de divisas y la inserción internacional del país: la energía y la minería. Más allá de la apertura de mercados, el tratado introduce un factor decisivo para inversiones de largo plazo: previsibilidad normativa y seguridad jurídica en un contexto global atravesado por la disputa por recursos estratégicos.
El punto de partida ya muestra cifras relevantes. En 2025, la Argentina cerró un año récord en sus sectores extractivos, con exportaciones energéticas cercanas a los 11.000 millones de dólares y ventas mineras en torno a los 6.000 millones. Sin embargo, el acuerdo con la UE eleva la escala de las proyecciones y agrega un componente cualitativo: el alineamiento con estándares ambientales, técnicos y financieros de uno de los bloques más exigentes del mundo.
En minería, el potencial de crecimiento es significativo. La Cámara Argentina de Empresas Mineras proyecta que las exportaciones podrían triplicarse o incluso cuadruplicarse en la próxima década. Las estimaciones indican que hacia 2030 el sector podría alcanzar los 12.000 millones de dólares anuales y escalar hasta los 15.000 millones en 2032. El principal motor de este salto es el cobre, un mineral crítico para la transición energética global. Existen al menos ocho proyectos avanzados que, de concretarse, demandarán inversiones superiores a los 25.000 millones de dólares y ubicarán al país entre los principales proveedores globales.
El litio es otro pilar central. Con una producción de 140.000 toneladas anuales en 2025, los proyectos en construcción y ampliación permitirían más que duplicar ese volumen en el corto plazo. Salta, Jujuy y Catamarca se consolidan así como nodos estratégicos de la electromovilidad mundial, ahora con acceso preferencial a la cadena de valor de la industria automotriz europea.
El acuerdo también impacta de lleno en el sector energético. Las proyecciones oficiales y privadas coinciden en que, hacia el final de la década, la Argentina podría exportar más de 15.000 millones de dólares anuales en energía, impulsada por el desarrollo del Gas Natural Licuado. El proyecto Argentina LNG, liderado por YPF, prevé una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales hacia 2030 y un salto a 30 millones entre 2032 y 2035. A plena capacidad, solo este emprendimiento podría generar ingresos cercanos a los 10.000 millones de dólares por año.
La Unión Europea aparece como socio estratégico no solo comercial, sino también financiero. Con el 15,8% del comercio mundial y un stock de inversión en el Mercosur de 390.000 millones de euros, Bruselas busca asegurar el suministro de minerales críticos y energía en un contexto de competencia con China y Estados Unidos. Para la Argentina, esto se traduce en acceso a financiamiento para infraestructura, logística y transporte, a través de programas como Global Gateway, que apuntan a modernizar corredores viales y ferroviarios clave.
El tratado también impone exigencias ambientales estrictas. Lejos de ser un obstáculo, el sector minero y energético interpreta esta convergencia regulatoria como un sello de calidad que permitirá agregar valor, atraer grandes fondos de inversión y facilitar la transferencia tecnológica, especialmente en economía circular y reciclaje.
Finalmente, el acuerdo abre una ventana al futuro del hidrógeno verde. La Patagonia fue identificada como uno de los polos con mayor potencial global, y la estrategia nacional apunta a producir cinco millones de toneladas anuales hacia 2050. De concretarse, el complejo energético podría incluso superar al agro como principal generador de divisas, siempre que se mantenga la estabilidad de reglas que el tratado ahora busca garantizar.





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