Un tal Pedro Gómez. Un campeón con todas las letras

PARA LEER EN PANTUFLAS Por José Ademan RODRÍGUEZ
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jose ademan Por José Ademan RODRÍGUEZ

Para PEDRO ''EL TUCU'' GÓMEZ

Uno niño surca descalzo la maleza de los arroyos, un pueblo del departamento Alberdi en Tucumán, la provincia más pequeña de Argentina, que dio grandes figuras de la historia como Nicolas Avellaneda y Julio Argentino Roca que fue dos veces presidente de la Nación y con más tiempo en el cargo (12 años) y el primero en ser reelecto.

Ese mismo niño descalzo, pasados 30 años y ya con zapatillas, fue el primer argentino que triunfó en las Malvinas sin armas, solo con la enorme entereza del amor a la patria, sin alarde de mostrencos nacionalismos embanderados, con la fortaleza de su inquebrantable fe.

Tampoco corría descalzo para emular al etíope Bikila Abebe, corría y corría... descalzo por las epidemias de hambre en el campo sembrado de tabaco y caña de azúcar y con los ranchos y casuchas dispersas a la orilla de los caminos de tierra...

La tierra del azúcar donde abundan los ingenios, que precisamente les faltó a sus ciudadanos a la hora de votar a criminales como Domingo Bussi. Un extraño vínculo de carácter afectivo entre rehenes y el militar elegido que tipificaba el llamado síndrome de Estocolmo.

Es que Argentina es uno de los países donde ser político es la única manera de salir de la bastardeada clase media luego de los cuarenta.

Este tucumano, héroe de los maratones, fue el mejor regalo que me hizo mi hija en los 44 años que vivo en Barcelona: ''Papi'' me dijo ''irá a correr a España mi preparador para maratones, por favor, atendelo como vos sabes''.

Y verlo nomás fue como un aire fresco, en contraste con el sin vergüencismo de muchos deportistas argentinos de donde solo emigraban la carne, la vergüenza y algunos buenos jugadores, la mayoría vanidosos, exhibicionistas, fanfarrones, drogadictos, ladronzuelos, estúpidos e idiotas.

Quiero hacer la salvedad de algunos hombres ejemplares como deportistas y personas íntegras, cabales. Por ejemplo, Sebastián Viberti, Mario Kempes, Pablo Aimar o Falucho Laciar... La modestia de Juan Manuel Fangio, la dignidad de Roberto De Vicenzo, Guillermo Villas, Delfo Cabrera y pocos más.

Este tucumano, pareciera que vino para edulcorar la acritud de tantos mierdas que jamás tuvieron, sobre todo por una prensa aduladora, la más mínima autocrítica, así nos bailaron en Wembley en la tarde de Rugilo del año ‘51 donde tendríamos que haber perdido por goleada. Y en el Mundial de '74 en Alemania, la humillación a que nos sometió la Holanda de Johan Cruyff, o aquella tarde en los noventa antes del mundial de EEUU cuando Colombia nos dio un baño en la cancha de River por culpa de Valderrama e Higuita, no obstante, seguimos siendo fanfarrones...

Sería conveniente que la AFA cuelgue esa frase que corresponde a Atahualpa Yupanqui: ''El hombre que vale es aquel que hace lo que tiene que hacer y no dice nada... como el domador que juega su vida sobre un potro y apenas comenta, me dio trabajo el colorao''

Eso bien se podría aplicar a Pedro Gómez, el tucu.

Por desgracia, me tocó viajar por Aerolíneas junto a los Pumas, esos jugadores de rugby, quienes transformaron el vuelo en un verdadero caos tirando migas de pan indiscriminadamente entre el pasaje, y entre ellos gritos, manotazos, agarrones, pero lo peor, en el terreno del delito ya, cuando el avión hizo una escala, comenzaron a robar en el Free Shop.

Y eso que en la Argentina, los del rugby pertenecen a la casta oligárquica de los niños ''bien'' (no como en Europa donde suelen ser gente común).

Hace un tiempo en Villa Gesell, 8 jugadores de rugby fueron imputados por homicidio agravado con alevosía y premeditación por la muerte de un ciudadano.

Después están los ladronzuelos…

Corría el año 1982, Mundial de España, en plena guerra de la Malvinas, yo me encontraba en Villajoyosa (provincia de Alicante) en el hotel donde se hospedaba el seleccionado argentino, y no sé a quién se le ocurrió montar un simulacro de pasarela de moda con la finalidad de que los asistentes colaboren con donativos en efectivo para los soldados argentinos. Uno de los organizadores del evento era el conocido ‘coiffeur’ de la jet porteña, llamado Giordano. Las hijas de Maradona, chiquititas, desfilaron con la camiseta albiceleste así como otros conocidos de la farándula porteña... Dentro del público asistente se encontraban señoritas de Valencia y Alicante ataviadas con peinetas y trajes típicos de su folclore cual inocentes niñas querían brindar su aporte por nuestros soldados. Yo me encontraba en el bar, con Víctor Hugo Morales y Víctor Brizuela, mirando el ''espectáculo'' mentiroso, con total cinismo montado por la gente de Buenos Aires. Ahora imaginen ustedes lectores cuál podía ser el destino del dinero obtenido... ¿?!

Y sigue…

Como el piloto de Fórmula Uno Carlos Reuteman, un vulgar ratero más entre los deportistas que representan al país, como cuando robó en la tienda Harrods de Londres y el tribunal de justicia inglés lo condenó a pagar 100 libras...

O José Francisco San Filippo en una gira por Europa en 1955, que robó en una tienda de souvenirs de la famosa Rambla de Barcelona y fue detenido por la policía. Intercedió el club RCD Español contra quien iba a jugar San Lorenzo y quedó en libertad.

Ya instalado en mi casa, el tucu, me fue contando sus ansias, sus tribulaciones, que vivió en Cruz del Eje, que comenzó trabajando de albañil...

Me habló de lo hermosos que era comer pan duro con su padre allá en su Tucumán natal

Hasta que un día en una confusión donde se cruzó accidentalmente con un choro, la policía lo detuvo por portación de rostro. Fue discriminado, agredido y golpeado por la policía y lo echaron de su trabajo. Accedió entonces a su otra opción. Con disciplina espartana decidió cambiar el chip y ganarse la vida corriendo maratones.

Es que en la Argentina la violencia es el pan nuestro de cada día. Se siguen usando las etiquetas que si el ''facho'', ''zurdo'', ''cabezita negra'' a los norteños, con el agregado de ''negro de mierda'' y cuando no, las feministas llamando ''machirulo'' a los hombres...

Mal comienzo para el tucu…

Entrando más en confianza, contándome su vida, me dejo el testimonio cariñoso del aroma de las obras en construcción, el faldeado de los viernes, donde se hacía el asado con fuego de madera de tarima, cuando el humo que se filtraba hacia la vereda para deleite de los paseantes. Es que Pedro ama las cosas simples, pues tiene clase, casta, pasta de héroe. Pedro habla como habló siempre, porque hay una clase de cabezitas del interior del país que, al llegar a las proximidades de Buenos Aires, pongamos Campana o San Pedro, ya se transforman en porteños y les aflora el vishhhte, ¿que hashhhé?! como el ''charnego'' en España, que llega a Barcelona con el sello genético del hispano, se hace más catalanista que el propio Jordi Pujol.

Escuchándolo al tucu, uno aprende a distinguir el hedor de las putrefacciones, del origen de los perfumes, pues tiene esa magmática, contagiosa, con efecto de capilaridad hecho con pausas y silencios pero que son como una caja de resonancia, paradigmáticas y sabias.

 

Y en Argentina, otra que portación de rostro...

El doctor Bilardo, un tarado a quien salvó Maradona en el mundial de México porque todo el mundo lo quería echar. El único médico del mundo que renegó del juramento hipocrático. Y muchos pacientes, gracias al fútbol, se salvaron de caer en sus manos. Aparte del ojo por ojo, diente por diente, puso la inducción a la tentativa de homicidio... fue más macabro ¡tibia por tibia, peroné por peroné!

Y la apología de la droga de una prensa complaciente como en el caso de Diego Maradona, hipocritón de cuidado! que manifestó en un spot apenas arribado a Barcelona: ''Si te ofrecen droga, di que no''.

O la entronización del asesino Monzón, a quien intentaron erigirle una estatua.

...O la ceremonia del sepelio de Bonavena muerto en un burdel, con su cadáver envuelto en la bandera argentina...

Y en Córdoba, la glorificación del folclorista Chango Rodríguez quien mató con alevosía y premeditación a un amigo que le ofreció su casa... Y como yo no escribo ni hablo porque ''alguien'' me lo contó de ''alguien'' sino que fui testigo y protagonista de un hecho. Fui vecino del Chango Rodríguez en el '59 y compartimos todos los días durante un año, la comida que nos brindaba en Chubut y 9 de julio, la tucumana Marcela Tetta. En una oportunidad, el citado Chango, tomo del cuello a un compañero de estudio sentado a mi lado y estaba ahorcándolo cuando surgió con férrea disposición con el palo de amasar, Doña Marcela, y le propinó al Chango semejantes golpes en la cabeza obligándolo a desistir de su intento de estrangulamiento. ¡De película!

Tuvimos dirigentes que fundieron a los dos clubes más importantes de Córdoba, Talleres y Belgrano. Y en especial el muy querido por los hinchas, Amadeo Nuccetelli, socio favorito del delincuente Alberto J. Armando, para estafar con rifas.

Menos mal que me queda el orgullo de haber conocido y ser amigo de dirigentes como el ''indio'' López Villagra, en Belgrano, y el mejor presidente de una institución deportiva Don Antonio Capellino.

De vuelta a Barcelona con el tucu…

Pasados dos días de su llegada a mi casa y apenas una semana después de haber corrido la maratón internacional de Sevilla, donde por cierto hizo marca, se enteró de que había otra carrera en Badalona (de 10km) pero que se habían cerrado las inscripciones oficiales para la misma. No se dio por vencido y la misma mañana, una hora antes de la salida, consiguió inscribirse.

Y que gozada fue verlo al tucu a la hora del pre calentamiento, el contoneo de su cuerpo hacía síncope y ritmo, viboreando con su figura, como en una explosión de neuronas, que tiene la lógica de los gatos y exigen el máximo de coordinación mental para repentizar con actos y arcos reflejos casi electrónicos.

Ya en carrera, cuando la gente lo mira pasar es como una estrella fugaz y dan ganas de pedirle un deseo... al igual que con las monedas que se arrojan en la Fontana de Trevi en Roma.

El pasa con su zancada elástica como una estela luminosa de color moreno con piernuchas como dos chorros de arrope, cual soplo fresco, como una bendición, si hasta dan ganas de tocarlo como un tótem, como cuando Néstor Rossi siendo técnico le dijo a un marcador sucio y agresivo de su equipo, de esos que intentan mandar de un patadón jugador y pelota a la tribuna, ''¿Lo ves a Nilton Santos allá? Anda, acercate a él y tocalo para ver si se te pega algo!''

Es que el tucu es como un duende que se escurre de los pelotones cual un pedazo de vida, porque para él correr es como acariciar la piel de las calles de calles de las grandes ciudades.

 

Un día se fue "el Tucu" y le escribí esto:

Con el azul de una Barcelona límpida y floral

que presagia la primavera

se llevó su sonrisa que es la flor cultivada de las almas puras

Cuando el tucu regrese, me quedará la sensación de dos barcos que se saludan dándose las luces...

para perderse en la oscuridad del mar

y yo me sentiré más solo...

al despedirte de mí, tucu querido, no me digas adiós

ni hasta la vuelta...

y alejate de mí, pero de espaldas...

para creer que vuelves viéndote de frente! cuando subas al avión...

 

Y acordate de los que gozamos de tu presencia, la Colorada, el Néstor, el Oli, el Mono...

 

Y aquí, mi humilde regalo en la voz de Juan Manuel Serrat, ''Qué Bonita Es Badalona'' con sus viejos y sus niños y esa playa y esa rambla ''arborizá'' y esos albañiles en ''samarreta'' a la sombra y al solano...

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