Menos transparencia y menos votos

OPINIÓN 08 de septiembre de 2021 Por Alfredo Leuco*
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El gobierno de los Fernández quiere que vote la menor cantidad de gente posible y que haya la mayor posibilidad de hacer trampas en las elecciones del domingo. Por eso hay que estar alertas y fiscalizar con pasión y rigurosidad.

No sorprende porque el kirchnerismo es capaz de atropellar leyes, órdenes de la Corte Suprema y de violar todo tipo de normas. Se auto perciben superiores a todos los mortales y no tienen ni estómago ni escrúpulos para cometer delitos o jugar sucio. Les pongo algunos ejemplos. 

Anoche, Rogelio Frigerio, el ex ministro y actual precandidato a diputado por Entre Ríos, lo definió con contundencia: “Los presos van a votar, pero los argentinos que viven en el exterior, no”.

El delincuente confeso de José López ya pidió que le lleven la urna a la cárcel. Y los miles y miles de compatriotas que residen en el exterior tienen por delante una pared burocrática y cientos de complicaciones para que puedan emitir su sufragio. El gobierno anterior había facilitado las cosas, habilitando el voto por correo. Para que muchos que viven en lugares alejados no tengan que trasladarse hasta las embajadas o consulados. ¿Qué hizo el gobierno de Alberto y Cristina? Fue el primer decreto que voltearon. Dicen que vinieron mejores y a ampliar derechos, pero en realidad, esto demuestra que vinieron peores, más autoritarios, a cercenar derechos y a poner a la democracia a su servicio.

Le explico. Si alguien vive en Berlín, por ejemplo, puede votar en la embajada. Pero si alguien vive en una ciudad más alejada, ahora los Fernández los obligan a viajar porque ya no puede utilizar el correo para mandar su voto como hacen la inmensa mayoría de los países democráticos y razonables del mundo.

El diputado Fernando Iglesias y los jefes de los bloques de Juntos por el Cambio exigen que el gobierno garantice el voto de los argentinos residentes en otros países y que Santiago Cafiero y Felipe Solá expliquen porque derogaron el decreto del que hablamos que obliga al voto presencial en momentos de emergencia sanitaria.

Otra trampita es demorar el regreso de los miles de varados. El oficialismo supone que porque viajaron al exterior van a votar a la oposición y entonces demoran su vuelta con chicanas absurdas.

Pero hay más todavía. Tradicionalmente, la Dirección Nacional Electoral inunda de publicidad los medios para que los ciudadanos tengan toda la información necesaria para ejercer su derecho. Los lugares de votación, los documentos que necesitan, recuerdan que el voto es obligatorio y otro tipo de data muy útil que romper cualquier prejuicio e incita a votar en paz y con tranquilidad. Esta vez, la información del gobierno es nula. O  ínfima. Casi que no existe. Otra vez la ventajita y la especulación antidemocrática. Suponen que el aparato del kirchnerismo y el peronismo van a llevar la totalidad de sus votantes y que los que eligen a las opciones opositoras son menos entusiastas y disciplinados. Por eso apuestan a que haya una baja concurrencia a las urnas. Y hacen todo lo posible para que eso ocurra. Están convencidos que mientras menos gente vote, mejor les va a ir a Alberto y Cristina.

En lo que tiene que ver con la transparencia, siempre apuestan a evitar todo tipo de controles y modernizaciones superadoras.

La boleta única de papel es claramente el mejor sistema de todos. Evita que los partidos grandes roben boletas, se reduce notablemente el gasto y la contaminación que produce tanto papel y hace que el conteo de los votos sea más rápido y fácil de controlar. Pero los muchachos peronistas se niegan con fiereza. Y lo mismo pasa con la ley de Ficha Limpia que no permite que los procesados se presenten a elecciones. La propia Victoria Tolosa Paz cometió el sincericidio de decirlo con todas las letras. No quieren Ficha Limpia. Y puso una serie de excusas insólitas para no decir lo que realmente piensan. Que les interesa un pepino que haya dirigentes más honrados y que no roben.

Para muchos compatriotas que están padeciendo flagelos terribles esto puede sonar como un tema menor. Aquellos que sufren el aumento de la desocupación, la pobreza y el hambre o los negocios y las fábricas quebradas o los muertos y los miedos por el covid y el gobierno, tal vez crean que la fortaleza institucional es una frivolidad. Es comprensible que piensen eso, pero no es cierto. La división de poderes, la limpieza electoral, la libertad de elegir son pilares donde se asienta una sociedad más equitativa y desarrollada. Son los cimientos de un mayor progreso social y una apuesta gigante a que nuestros hijos no crean que la única salida es Ezeiza. La edificación de un país sin ladrones de estado ni autoritarios y con prosperidad para todos se construye en todos los planos. Y a la hora de votar, hay que tenerlo muy presente.

 

 

* Para El diario de Leuco

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