
«Belleza, dinero y poder: el eterno juego de las apariencias y los privilegios»
PARA LEER EN PANTUFLAS31 de octubre de 2026 Por José Ademan Rodríguez

La belleza, el dinero y el poder han mantenido, a lo largo de la historia, una relación tan estrecha como fascinante. Detrás de una sonrisa puede esconderse una fortuna; detrás de una fortuna, una ambición; y detrás de un apellido ilustre, una larga historia de influencias, conveniencias y privilegios. Desde los salones de la alta sociedad hasta los despachos donde se decide el destino de una nación, las apariencias suelen ser parte de un juego en el que no todos compiten en igualdad de condiciones. Mujeres, hombres, familias y personajes que supieron moverse entre el glamour, los negocios y la política. Porque, en definitiva, la belleza puede abrir puertas, el dinero puede comprar voluntades y el poder puede garantizar que algunos nunca se queden afuera. Una recorrida provocadora por ese mundo donde las apariencias engañan, los privilegios sobreviven y la ambición parece no tener fecha de vencimiento.

Con respecto a la belleza de las mujeres, hay una sola verdad: que la belleza, como el poder, va de la mano de la cama y del dinero. La belleza hace juego con la fortuna, le sienta perfecto, como el óvalo colorado de la uña de una mano bien blanca. Así se escucha eso tan remanido o inconsistente de que «Las mejores minas están en Río Cuarto». «¡O en Córdoba, qué guachas increíbles!». Es de preguntarse si se refieren a las de barrio Fénix o del Golf; y si se trata de la Docta, si son de San Vicente o del Cerro de las Rosas...
Pero ¿cómo las andaluzas...? Sí, las que van a Marbella con la jet, las de la Feria de Abril de Sevilla, que llevan la marca de la guita en la sonrisa, la peineta, la mantilla y el clavel, alternando entre señoritos árabes, que esos no buscarán ninguna chica de las chabolas. «Y las de pelo azabache y dulzura sin igual, como las chilenas». Es de aclarar si viven en los Altos de Viña del Mar, Valparaíso o en Las Condes de Santiago, o si pertenecen a suburbios donde subsisten madres con quince hijos colgados de la cornisa del hambre. «Y el glamour librepensador cuasi francés de catalanas peinadas a la garçon», ¿dónde lo encontraremos? Seguro en Pedralbes, Sarrià o La Bonanova, y no en Santa Coloma o en La Mina; claro que hay gitanas de ojos alucinantes y cuerpo de rumba flamenca que te derriten solo con morderse el labio inferior con perversidad provocativa...
Un tipo con dinero es más probable que compre un Chivas Regal y no un JB. Y los feos acaudalados se casan generalmente con guapas, y así se mejora la raza, al menos exteriormente.
AHORA PASAMOS DE LAS MUJERES AL PODER
Es muy común escuchar la frase «Los hombres pasan, las instituciones quedan». Verso total, huele a mentira... Hay hombres que se eternizan más allá de las instituciones. Es más, creo que la historia pasa por ellos, tratándose de la Argentina...
Les voy a dar un ejemplo: el precursor genético de los Alsogaray data de 1811. Álvaro, quien se formó al lado de Guillermo Brown, fue su secretario y colaborador. Otro fue «Julio Alsogaray», generaciones después, quien fue director del Arsenal de Holmberg y echado por Uriburu allá por los años treinta...
El padre encabezó el golpe que depuso al presidente constitucional Arturo Illia y entronizó a Onganía el 28 de junio de 1966. Su hijo Juan Carlos se educó en París, se incorporó a Montoneros y murió en Tucumán, luego de ser capturado por el Ejército.
Luego impuso a su hermano mayor, Álvaro, como embajador de Estados Unidos. Más tarde fue ministro de Economía de Guido en 1962, luego del golpe militar contra Frondizi. Esta familia se distinguió por ser conspiradora del peronismo. A Álvaro, el gobierno peronista lo designó presidente de la flota aérea estatal. Su hermano Julio conspiró con Benjamín Menéndez en el 51 para derrocar a Perón. Luego Álvaro fue subsecretario de Comercio del general Lonardi en el 55 y ministro de Industria y Comercio del general Aramburu, ministro de Economía de Arturo Frondizi y del presidente Guido. Fue por esta época cuando inventó la famosa frase: «Hay que pasar el invierno».
Como ustedes verán, siempre tenían el cuerpo predispuesto para todos los acomodos; se sentían un poco y un mucho los dueños del poder. Un ejemplo: el padre quería secuestrar a Irigoyen, el abuelo era mitrista y el bisabuelo rosista. Y la conspiración contra Arturo Illia en el 66 ha sido atribuida a la familia Alsogaray. Confidente de la CIA y, a su vez, los dos estuvieron con Onganía. Uno fue embajador y, para no perder las manías, conspiraron contra el «onganiato»...
Pero los Alsogaray pisaron fuerte con un presidente clave:
Carlos Menem (el turco Carlitos), que apareció como el salvador del país, hizo todo al revés, se implicó en negocios turbios, ventas de armas. Se cogió a las rantifusas que quiso de la farándula porteña. Los medios periodísticos trataron de congraciarse con él. Le mataron un hijo en «extrañas circunstancias», poco a poco fue destruyendo a su familia. Le importaba un carajo la derecha, la izquierda y el centro, pero alcanzó lo que más le interesaba: «una Alsogaray», María Julia Alsogaray, quien fue condenada a cinco años de prisión y fue puesta en libertad después de haber cumplido dos tercios de su condena.

Con respecto a Menem, conoció a Cecilia Bolocco, periodista renombrada en Chile, con quien tuvo un hijo... La mujer que hemos tomado como ejemplo en este caso no logró ese imposible que le llaman felicidad. Con respecto al presidente Menem, cuya vida desgraciada no le impidió continuar con su caza de mujeres...
Al final, la belleza, el dinero y el poder tienen mucho más en común de lo que estamos dispuestos a reconocer. Los años modifican los rostros, las fortunas cambian de manos y los gobiernos terminan, pero hay algo que parece resistir todas las épocas: la ambición humana. Algunos conquistan desde la belleza, otros desde el dinero y muchos desde los pasillos del poder. La historia argentina demuestra que las instituciones pueden cambiar de nombre, los presidentes pueden sucederse y los discursos pueden renovarse, pero determinadas familias, apellidos y círculos de influencia siempre encuentran la manera de permanecer cerca del poder. Quizás la verdadera pregunta no sea quién gobierna, sino quiénes siguen teniendo la capacidad de influir sobre quienes gobiernan. Porque, después de todo, los hombres pasan, las instituciones quedan... aunque algunos se empeñen en demostrar que los privilegios son mucho más resistentes que las instituciones.



El PRO busca recuperar su identidad sin romper con Milei

Kicillof busca ampliar el peronismo y apuesta a las PASO para ordenar la oposición en 2027

La continuidad de Lula podría abrir oportunidades para las exportaciones agroindustriales argentinas a Estados Unidos

Pelé, el rey eterno: el más grande de todos los tiempos


Detrás de un crack inolvidable, una señora con mayúsculas


El mejor confesor, el peluquero de barrio
El Sapo Cativa, imposible olvidarte


“El legado de un grande: Rubén ‘Chino’ Torri”


De profetas, analistas y aspirantes a intelectuales
¿Dónde están los negros de la Argentina?

La actividad económica se estancó en agosto y las consultoras recortan sus proyecciones

El BCRA cambia la forma de informar los rendimientos de bancos y billeteras virtuales

El Tesoro enfrenta vencimientos por $10,8 billones y busca extender los plazos de la deuda

Córdoba 2027: una encuesta ubica a Llaryora al frente, seguido por De Loredo y Bornoroni

Intendentes del interior de Córdoba empiezan a mover sus fichas rumbo a 2027

Bunge cerró su planta en Campana y deja en riesgo unos 250 puestos de trabajo

El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur entra en su etapa final y apunta a impulsar las exportaciones de petróleo

Aldo Leiva cuestionó los cambios al proyecto de soberanía y denunció una presunta intervención de Estados Unidos

Bullrich empieza a proyectarse hacia 2027 y en Córdoba asoma un Plan B frente a Milei




