El BCRA compra menos dólares y enfrenta un escenario financiero más exigente

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

618600

  • El BCRA redujo durante septiembre el ritmo de compra de divisas respecto de los meses anteriores.
  • La menor acumulación de reservas adquiere importancia por los compromisos financieros que la Argentina deberá afrontar el próximo año.
  • El frente cambiario y la necesidad de conseguir dólares aparecen entre los principales desafíos para el Gobierno.
  • La industria y la construcción continúan mostrando retrocesos mientras el crédito permanece prácticamente estancado.
  • La desaceleración de la actividad también plantea interrogantes sobre la capacidad de sostener el equilibrio fiscal.
  • La estrategia oficial mantiene a la desinflación como prioridad, aun frente a la necesidad de recuperar empleo, inversión y crecimiento.

El Banco Central comenzó la semana con una compra de 12 millones de dólares en el mercado, pero el dato adquiere relevancia por el cambio que muestra respecto del ritmo de acumulación de reservas registrado durante los meses anteriores. Después de ocho meses con fuertes adquisiciones de divisas, la autoridad monetaria enfrenta ahora un escenario más complejo, marcado por una menor disponibilidad de dólares y una demanda que comienza a ejercer mayor presión.

Durante septiembre, las compras del BCRA representan aproximadamente un tercio de las registradas en agosto, que a su vez habían quedado por debajo de la mitad del nivel alcanzado en julio. La evolución de las reservas pasó así a ocupar un lugar central dentro de las preocupaciones financieras, debido a los compromisos de deuda que la Argentina deberá afrontar durante el próximo año.

La dificultad adquiere mayor dimensión porque el país todavía no cuenta con un acceso fluido a los mercados internacionales. En consecuencia, la capacidad para reunir los dólares necesarios dependerá de la evolución de las reservas y de otras fuentes de financiamiento que permitan sostener el programa financiero.

El cambio en el mercado cambiario también aparece vinculado con factores estacionales y con una mayor demanda de divisas. Esta combinación genera un escenario menos favorable para el proceso de acumulación de reservas que el observado durante los primeros meses del año.

El economista Miguel Kiguel planteó cuatro desafíos que, según su análisis, el Gobierno deberá atravesar de manera simultánea para llegar al período electoral con una economía estabilizada. El primero está relacionado directamente con el frente cambiario y la necesidad de continuar incorporando dólares a las reservas.

El comienzo del año había mostrado un desempeño particularmente favorable, con una acumulación superior a los 14.000 millones de dólares. Sin embargo, el ritmo comenzó a perder fuerza y septiembre marcó una modificación de esa dinámica. La tensión consiste en sostener un dólar contenido mientras, al mismo tiempo, se procura fortalecer las reservas y reducir la vulnerabilidad financiera.

El programa de financiamiento también requiere atención. El Tesoro deberá obtener recursos para afrontar los compromisos del próximo año, mediante compras de dólares al Banco Central y nuevas colocaciones de deuda. El escenario se vuelve más exigente debido al aumento del riesgo país, que encarece las posibilidades de volver a financiarse en los mercados.

La actividad económica representa otro de los frentes abiertos. La industria, la construcción y el comercio continúan mostrando un desempeño débil en comparación con sectores vinculados con las exportaciones. Durante julio, según los datos mencionados en el análisis, la actividad industrial cayó 5% y la construcción 4,6% en términos mensuales.

A este cuadro se suman la reducción del empleo registrado, el estancamiento del crédito y un aumento de la morosidad de las familias endeudadas. Frente a esa situación, el Gobierno comenzó a impulsar medidas destinadas a facilitar los créditos hipotecarios, ampliar el financiamiento en dólares y mejorar las condiciones salariales.

El tercer desafío está relacionado con el equilibrio fiscal. Una desaceleración de la actividad puede reducir la recaudación y generar mayores dificultades para sostener el superávit. El riesgo planteado es que una menor actividad obligue a nuevos ajustes, que a su vez profundicen la desaceleración y reduzcan nuevamente los ingresos fiscales.

Finalmente, la inflación continúa ocupando el centro de la estrategia oficial. El Gobierno mantiene como prioridad la desinflación, incluso frente a las dificultades que pueda generar sobre la actividad. La expectativa planteada es que los precios continúen desacelerándose, aunque podrían registrar una aceleración moderada a medida que aumente la incertidumbre electoral.

El escenario que queda planteado combina, así, una menor acumulación de reservas, mayores exigencias financieras, una actividad todavía débil y la necesidad de preservar el equilibrio fiscal y la baja de la inflación. El desafío para el Gobierno será conseguir que la estabilidad lograda pueda convivir con una recuperación capaz de generar empleo, inversión y crecimiento.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto