La oposición cordobesa busca unirse, pero el radicalismo vuelve a mostrar sus viejas mañas

CÓRDOBA Por Juan Palos

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Durante años, la Unión Cívica Radical intentó presentarse como una alternativa de poder en Córdoba. Sin embargo, muchos observadores sostienen que el problema del radicalismo no es su antigüedad como partido político, sino la persistencia de ideas, métodos y disputas internas que parecen haber quedado atrapadas en otra época. Mientras el escenario político provincial comienza a configurarse de cara a las elecciones de 2027, la oposición enfrenta un desafío que parece inevitable: la unidad.

Tanto Rodrigo de Loredo, como Luis Juez y el libertario Gabriel Bornoroni, saben que una eventual construcción opositora con posibilidades reales de derrotar al peronismo necesitará inevitablemente del respaldo de la Casa Rosada. Esa señal ya fue transmitida por el ministro del Interior, Diego Santilli, durante una reciente reunión con dirigentes y mandatarios donde dejó entrever que el apoyo nacional estará condicionado a la conformación de un frente amplio.

En ese contexto, De Loredo decidió exhibir una de sus principales fortalezas: el respaldo territorial. Más de 60 intendentes y jefes comunales radicales se reunieron para mostrar públicamente su acompañamiento a la candidatura del diputado nacional, en una demostración de fuerza que busca posicionarlo como el principal referente opositor de cara a la próxima disputa por la gobernación.

El encuentro se realizó en la sede del Ente de Intendentes Radicales y fue encabezado por el intendente de Almafuerte, Rubén Dagum. También participaron el presidente de la UCR Córdoba, Marcos Ferrer, legisladores provinciales y una amplia representación de mandatarios locales que resolvieron cerrar filas detrás del dirigente capitalino.

La fotografía política generó inevitablemente ruido dentro de La Libertad Avanza. En el espacio libertario consideran que esos intendentes representan una porción importante del electorado y que podrían convertirse en un factor determinante en una elección provincial. Mientras Bornoroni intenta consolidar el armado libertario y construir volumen político propio, el radicalismo decidió mover primero sus fichas.

De Loredo apuntó contra Llaryora

Durante el encuentro, el diputado radical aprovechó para cuestionar duramente la gestión provincial encabezada por Martín Llaryora.

Llaryora usa los recursos de los intendentes para financiarse”, afirmó el legislador, al tiempo que acusó al gobierno provincial de aplicar aumentos impositivos, utilizar tarifas de servicios y peajes para recaudar y trasladar a municipios responsabilidades que corresponden a la Provincia.

Según sostuvo, áreas sensibles como seguridad, educación y programas sociales terminan siendo sostenidas parcialmente por los gobiernos locales debido a la insuficiencia de los recursos que reciben.

Además, denunció una pérdida del poder adquisitivo de la coparticipación destinada a municipios y comunas desde el inicio de la actual gestión provincial y cuestionó el funcionamiento de fondos específicos como el Fofindes y el Focom.

La pelea por liderar la oposición ya comenzó

Más allá de las críticas al oficialismo provincial, el verdadero mensaje de la reunión estuvo orientado hacia adentro de la oposición. De Loredo busca demostrar que no sólo cuenta con niveles de conocimiento y posicionamiento electoral, sino también con una estructura territorial concreta que lo respalda.

El dirigente insistió en la necesidad de construir una alianza amplia para enfrentar al peronismo cordobés, una fuerza política que gobierna la provincia desde hace más de dos décadas y que continúa mostrando dirigentes con altos niveles de imagen positiva.

Sin embargo, la exhibición de músculo político del radicalismo también reabre interrogantes. Muchos dentro del universo opositor consideran que las viejas estructuras partidarias pueden convertirse en un obstáculo para una renovación profunda. La discusión ya no pasa únicamente por quién será el candidato, sino por qué modelo de oposición pretende ofrecerse a los cordobeses.

Lo cierto es que, mientras Bornoroni, Juez y De Loredo observan el mismo objetivo electoral, la competencia por conducir ese espacio ya está en marcha. Y aunque todos hablan de unidad, cada sector trabaja para llegar a esa eventual mesa de negociación con la mayor cantidad posible de votos, dirigentes y territorio.

Resumen

1. Más de 60 intendentes radicales manifestaron su apoyo a Rodrigo de Loredo para la gobernación de Córdoba en 2027.

2. La oposición provincial entiende que sólo una alianza entre radicales, juecistas y libertarios podría competir con el peronismo.

3. Desde la Casa Rosada dejaron trascender que el respaldo nacional dependerá de la unidad opositora.

4. El respaldo territorial obtenido por De Loredo preocupa a sectores de La Libertad Avanza.

5. El diputado radical acusó a Martín Llaryora de utilizar recursos municipales para sostener la gestión provincial.

6. La UCR impulsará proyectos para garantizar una distribución más automática de fondos a municipios y comunas.

7. La disputa por el liderazgo opositor entre De Loredo, Gabriel Bornoroni y Luis Juez ya comenzó y marcará el camino hacia las elecciones de 2027.

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