Gremios en tensión y pulseada interna: el PJ cordobés redefine su poder en medio del conflicto estatal

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

El conflicto entre los sindicatos estatales y el Gobierno provincial no solo tensiona la gestión diaria, sino que empieza a impactar de lleno en la interna del peronismo de Córdoba, que el próximo 3 de mayo deberá renovar sus autoridades partidarias.

En ese cruce de agendas emerge una señal política clara: el oficialismo se ve obligado a recalibrar su histórica relación con el sindicalismo, considerado durante décadas la “columna vertebral” del Partido Justicialista.

Docentes y estatales, en pie de guerra

El rechazo masivo de los docentes a la última oferta salarial del gobierno marcó un punto de inflexión. Con una diferencia abrumadora —117 mandatos de rechazo contra apenas 17 de aceptación—, las bases dejaron expuesta a la conducción gremial y profundizaron la crisis.

Pero el malestar no se limita al sector educativo. Distintos gremios estatales mantienen abiertos frentes de conflicto tras la aprobación de la reforma previsional impulsada por la gestión de Martín Llaryora.

Organizaciones como judiciales, bancarios, el SUOEM y Luz y Fuerza, entre otros, sostienen protestas en las calles y avanzan con presentaciones judiciales contra la ley de “Equidad Previsional”.

Este escenario erosiona uno de los pilares históricos del peronismo cordobés: su alianza con los gremios estatales.

Un mapa sindical en transformación

La relación entre el PJ y el sindicalismo atraviesa un momento de redefinición. Sectores que durante años acompañaron al oficialismo hoy se muestran distantes o directamente enfrentados.

En paralelo, figuras como Natalia de la Sota lograron capitalizar parte de ese descontento, consolidando vínculos con sectores gremiales en elecciones recientes.

A esto se suma el corrimiento de sindicatos industriales históricos como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el SMATA, que ya no orbitan en la misma sintonía con el Centro Cívico.

Reunión clave y nuevo armado

En este contexto, el oficialismo buscó reagrupar fuerzas. La semana pasada, más de medio centenar de sindicatos participaron de un encuentro impulsado por las 62 Organizaciones Peronistas, encabezadas por referentes como Ricardo Moreno.

Allí estuvieron presentes figuras clave del gobierno provincial y del PJ, como Facundo Torres, Miguel Siciliano y Javier Pretto, en una señal de respaldo político.

Durante el encuentro, el sindicalismo alineado expresó su apoyo a la gestión de Llaryora y dejó entrever su expectativa de ocupar lugares en la nueva estructura partidaria.

El mensaje fue correspondido: el gobernador anticipó que, tras la renovación del PJ, una amplia mayoría de los cargos quedará en manos del oficialismo, incluyendo a los gremios que se mantengan dentro de su esquema de alianzas.

2027 en el horizonte

Detrás de la disputa interna subyace un objetivo mayor. La reconfiguración del partido no responde solo a una lógica de poder inmediato, sino a la necesidad de fortalecer la estructura política de cara a 2027.

En un escenario donde el conflicto social presiona y las lealtades tradicionales se resquebrajan, el control del PJ aparece como una herramienta clave para sostener el proyecto político.

La pulseada recién empieza, pero deja en evidencia que el vínculo entre política y sindicalismo en Córdoba ya no es el de antes. Y que el peronismo deberá redefinir su base de sustentación si quiere seguir siendo competitivo.

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