Quirno cruzó al kirchnerismo por YPF y reafirmó el rumbo internacional del Gobierno

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • Quirno cuestionó la expropiación de YPF y rechazó reconocerla como un acierto
  • El canciller afirmó que la medida vulneró el derecho de propiedad
  • Marcó diferencias con el kirchnerismo en materia económica y jurídica
  • Sostuvo que el Gobierno revirtió un escenario judicial adverso
  • Ratificó el alineamiento con Estados Unidos e Israel en política exterior
  • Descartó riesgos de represalias por la postura argentina en Medio Oriente

El canciller Pablo Quirno volvió a ubicarse en el centro del debate político al cuestionar con dureza la expropiación de YPF realizada en 2012 y marcar diferencias tajantes con el kirchnerismo. En una serie de declaraciones, el funcionario sostuvo que no hay motivos para reivindicar aquella decisión y la vinculó con los problemas legales que derivaron en el juicio internacional contra la Argentina.

Según planteó, la medida adoptada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no solo afectó el clima de inversiones, sino que además implicó una vulneración del derecho de propiedad. En esa línea, fue categórico al señalar que no corresponde ningún tipo de reconocimiento hacia quienes impulsaron la estatización de la petrolera. Para Quirno, el contraste entre aquella política y la actual gestión es absoluto, tanto en términos de enfoque económico como de inserción internacional.

El canciller argumentó que el contexto en el que se produjo la expropiación estaba marcado por restricciones cambiarias y un escenario poco favorable para la llegada de capitales. A su entender, esas condiciones limitaron el desarrollo de sectores estratégicos como el energético. En contraposición, destacó que el actual Gobierno busca promover un esquema orientado a atraer inversiones y generar condiciones más previsibles para el crecimiento.

En ese marco, el funcionario remarcó que la estrategia oficial frente al litigio por YPF se basa en la defensa de principios jurídicos, particularmente en lo que respecta a la protección de la propiedad privada. Desde esa perspectiva, consideró que el conflicto judicial tiene su origen en decisiones adoptadas en el pasado y que la actual administración trabaja para revertir sus consecuencias.

Las críticas de Quirno no se limitaron al plano técnico. También apuntó contra referentes del kirchnerismo que cuestionaron al Gobierno tras el reciente fallo favorable a la Argentina. En un tono confrontativo, el canciller buscó establecer una distancia clara entre la gestión actual y las administraciones anteriores, a las que responsabilizó por el escenario judicial adverso que enfrentaba el país hasta hace poco tiempo.

En ese sentido, recordó que la condena inicial contra la Argentina se produjo en los últimos meses del gobierno anterior, lo que, según su visión, refuerza la idea de que el problema fue heredado. Frente a ello, destacó el trabajo del equipo oficial para revertir esa situación y calificó el resultado como un logro significativo en términos institucionales y económicos.

Más allá del eje vinculado a YPF, Quirno también se refirió a la política exterior argentina y al posicionamiento del país frente a conflictos internacionales. En particular, ratificó el alineamiento con Estados Unidos e Israel en el escenario de Medio Oriente y rechazó las advertencias sobre posibles riesgos derivados de esa postura.

El canciller desestimó las hipótesis que sugieren que el país podría ser blanco de ataques por su política internacional y consideró que ese tipo de planteos responde a construcciones sin sustento. Como argumento, recordó que la Argentina sufrió atentados en el pasado en contextos en los que no existía un alineamiento explícito con esas potencias.

En esa línea, insistió en que la posición del Gobierno se basa en una definición clara frente al terrorismo internacional y en la necesidad de adoptar una postura activa en el escenario global. Para Quirno, la neutralidad no constituye una alternativa viable en un contexto donde las amenazas trascienden fronteras y generan efectos a escala mundial.

Las declaraciones del canciller reflejan una estrategia que combina confrontación política interna con definiciones firmes en política exterior. En ambos frentes, el Gobierno busca consolidar un discurso que enfatiza la ruptura con el pasado y la construcción de una nueva etapa, basada en reglas de mercado, seguridad jurídica y alineamientos internacionales definidos.

En un contexto de alta polarización, estos posicionamientos no solo reavivan debates históricos, sino que también delinean el perfil de la Argentina en el escenario actual. La discusión sobre YPF, lejos de cerrarse, continúa funcionando como un punto de tensión que conecta decisiones del pasado con los desafíos del presente.

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