Nuevo jefe de fiscales en Córdoba: Lezcano asume entre tensiones internas y pulseadas políticas

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

El próximo 1 de abril asumirá como fiscal general de la provincia de Córdoba Carlos Rubén Lezcano, en reemplazo de Juan Manuel Delgado, en un cambio que marca el inicio de una nueva etapa dentro del Ministerio Público Fiscal, atravesada por reconfiguraciones de poder y señales políticas del oficialismo.

La llegada de Lezcano se inscribe en el proceso de reordenamiento impulsado por el gobernador Martín Llaryora, que busca imprimir su sello en un organismo clave para la administración de justicia. El movimiento implica, además, un corrimiento del esquema que había predominado durante la gestión de Juan Schiaretti.

El nuevo fiscal general, que proviene del fuero como juez de Control, desembarca en un contexto complejo. Si bien no hay causas de alto impacto inmediato, existen dudas sobre el funcionamiento de herramientas recientes como el sistema de flagrancia y la territorialidad de los fiscales, que aún generan escepticismo dentro del ámbito judicial.

A esto se suma un factor político: en un año preelectoral, en el oficialismo anticipan una posible ofensiva judicial de la oposición contra el gobierno provincial. En ese escenario, en Tribunales ya se preguntan si Lezcano tendrá la capacidad de gestionar eventuales crisis de alto voltaje.

El frente interno tampoco aparece despejado. Una de las tensiones más visibles es la convivencia con el fiscal adjunto Alejandro Pérez Moreno, con quien mantiene diferencias previas. Ambos fueron promovidos por el actual oficialismo, pero responden a distintos sectores, lo que anticipa una dinámica de poder no exenta de fricciones.

El recambio también modifica el equilibrio dentro del equipo de fiscales adjuntos. La salida de Bettina Croppi —quien pasará a la Procuración Penitenciaria— y la llegada de Néstor Gómez, cercano al llaryorismo, refuerzan la influencia del actual gobierno en el organismo. En paralelo, José Gómez Demmel quedará como uno de los pocos referentes del esquema anterior.

La gestión saliente de Delgado deja un balance mixto. Entre sus logros se mencionan la implementación del sistema de flagrancia y avances en investigaciones relevantes, aunque también se destaca —no sin ironía en algunos sectores— haber completado su mandato en un contexto político cambiante.

En este nuevo escenario, una de las incógnitas centrales será cómo se distribuirá el poder dentro del Ministerio Público. Se abre la duda sobre si Lezcano consolidará un liderazgo fuerte con respaldo directo del Ejecutivo o si optará por un esquema más fragmentado y de perfil institucional.

Su designación, además, contó con el respaldo legislativo del espacio de Luis Juez, lo que añade otro componente político a su llegada y sugiere acuerdos que trascienden al oficialismo.

Con múltiples frentes abiertos —internos, judiciales y políticos—, el nuevo fiscal general inicia su gestión en un terreno delicado, donde cada decisión tendrá impacto no solo en la Justicia, sino también en el tablero político cordobés.

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