Sin proyectos del Ejecutivo, el Senado permanece sin agenda y crecen los reclamos de aliados

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • El Senado atraviesa una parálisis por la falta de proyectos enviados por el Ejecutivo
  • Bloques aliados reclaman definiciones y advierten sobre la falta de agenda
  • La actividad legislativa se limita a temas administrativos sin avances en leyes
  • Se esperan iniciativas sobre propiedad privada que aún no ingresaron
  • La conducción oficial fue cuestionada por su desempeño en sesiones recientes
  • El escenario abre espacio a la oposición pero sin cambios en el equilibrio político

La actividad en el Senado atraviesa un período de marcada parálisis, con escasa dinámica legislativa y crecientes cuestionamientos hacia el Poder Ejecutivo por la demora en el envío de proyectos clave. Tras las intensas sesiones extraordinarias de diciembre y febrero, la Cámara alta no logra retomar un ritmo sostenido de trabajo, en un contexto donde incluso los sectores aliados comienzan a manifestar su preocupación.

Desde distintos bloques dialoguistas coinciden en un diagnóstico: la falta de iniciativas concretas por parte del Gobierno dificulta la construcción de una agenda y limita la posibilidad de convocar a sesiones. “Traigan leyes” es, según reconocen en despachos legislativos, la consigna que sintetiza el malestar creciente entre quienes acompañan parcialmente la gestión de Javier Milei.

El calendario inmediato tampoco ofrece señales de reactivación. La combinación de una semana corta por los feriados de Malvinas y Pascuas, junto con la ausencia de dictámenes en condiciones reglamentarias para ser tratados, reduce al mínimo las chances de una sesión en el corto plazo. A esto se suma la dificultad de reunir mayorías especiales, en particular ante la negativa del peronismo a facilitar el tratamiento de iniciativas sin cumplir los plazos establecidos.

En este escenario, los aliados del oficialismo advierten sobre los costos políticos de sostener la inactividad. Desde distintos sectores remarcan que no resulta viable continuar con una agenda centrada únicamente en temas administrativos, como designaciones o ascensos, sin avanzar en leyes de mayor relevancia. La falta de definiciones también genera incomodidad entre quienes deben respaldar al Gobierno en el recinto sin contar con un horizonte claro de iniciativas.

Las críticas apuntan, además, a la conducción política del oficialismo en el Senado. Algunos legisladores consideran que la falta de coordinación y previsión dejó expuesto al bloque en debates recientes, en los que la oposición logró imponer su agenda. En ese sentido, se menciona como antecedente negativo lo ocurrido en la última sesión, donde la estrategia oficial fue cuestionada por su falta de reacción frente a planteos del kirchnerismo.

Dentro de este contexto, la figura de Patricia Bullrich aparece como uno de los principales canales de interlocución entre el Ejecutivo y el Senado. Según trascendió, en las últimas semanas recibió precisiones sobre un paquete de proyectos que el Gobierno planea enviar en breve. Entre ellos, se encuentran iniciativas vinculadas a la protección de la propiedad privada, como reformas en materia de usurpaciones, desalojos y restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros.

Sin embargo, hasta el momento estos anuncios no se tradujeron en ingresos formales al Congreso, lo que alimenta la incertidumbre. La demora en la presentación de estos proyectos genera tensiones internas y refuerza la percepción de falta de rumbo legislativo.

En paralelo, se definió que la reforma del Código Penal será tratada en la Cámara de Diputados, bajo la órbita de Martín Menem. Esta decisión descarta la posibilidad de acelerar su tratamiento mediante mecanismos alternativos, como la creación de una comisión bicameral, una opción que había sido evaluada en algún momento.

Mientras tanto, la agenda del Senado se mantiene prácticamente vacía. Sin reuniones de comisión programadas y con una actividad institucional limitada a actos protocolares, la Cámara alta refleja un escenario de transición, a la espera de definiciones políticas que permitan retomar el trabajo legislativo.

Algunos sectores anticipan que en los próximos días podría haber encuentros informales entre oficialismo y oposición dialoguista para intentar ordenar la agenda a partir de abril. No obstante, la falta de proyectos concretos sigue siendo el principal obstáculo.

En este contexto, el kirchnerismo busca capitalizar la situación para recuperar visibilidad, aunque sin lograr consolidar una iniciativa propia que modifique el equilibrio actual. La combinación de tensiones internas en el oficialismo y la ausencia de una hoja de ruta legislativa configura un escenario incierto para el Senado en el inicio del nuevo período ordinario.

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