El Gobierno frente a la paradoja económica: crecimiento sin mejora social

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • Una economía en expansión convive con un deterioro sostenido del empleo formal
  • El crecimiento se concentra en sectores de alta productividad pero baja generación de puestos de trabajo
  • El desempleo aumenta por la caída de la oferta laboral y no por mayor participación
  • Los salarios reales siguen por debajo de niveles previos y pierden frente a los costos de vida
  • El consumo se debilita y crece el endeudamiento de los hogares
  • El Gobierno enfrenta el desafío de lograr que la mejora macroeconómica llegue al conjunto de la sociedad

Los últimos datos económicos y sociales comenzaron a delinear un escenario cada vez más discutido entre analistas y consultoras: la consolidación de una economía con dos velocidades bien marcadas. Mientras algunos sectores muestran signos claros de expansión, otros continúan atravesando dificultades profundas, especialmente en lo que respecta al empleo y el poder adquisitivo.

Las cifras del crecimiento resultan, en principio, alentadoras. El Producto Bruto Interno registró una suba del 4,8% en el cuarto trimestre del último año en comparación con el mismo período anterior. Sin embargo, este avance convive con indicadores laborales que reflejan un deterioro significativo. En los últimos dos años se perdieron alrededor de 60.000 puestos de trabajo en el ámbito urbano, a lo que se suma una caída cercana a los 190.000 empleos registrados.

La evolución del desempleo confirma esta tendencia. La tasa pasó del 6,4% a fines de 2024 al 7,5% hacia el cierre de 2025, con picos más pronunciados en el conurbano bonaerense, donde alcanza el 9,5%. Lo llamativo, según diversos análisis, es que este aumento no responde a una mayor cantidad de personas buscando trabajo, sino a una reducción concreta en la cantidad de puestos disponibles.

Al mismo tiempo, se evidencia un deterioro en la calidad del empleo. Disminuye el trabajo asalariado formal y crece el cuentapropismo, especialmente en su versión más precaria. El segmento que más se expande es el de trabajadores informales que ni siquiera están inscriptos en regímenes básicos como el monotributo. Si se suman desocupados, subocupados y quienes buscan trabajar más horas, el resultado es que cerca de una cuarta parte de la población enfrenta dificultades laborales.

El contraste sectorial explica buena parte de este fenómeno. El crecimiento económico reciente se apoya principalmente en actividades como el agro, la energía, la minería y los servicios financieros. Se trata de sectores altamente productivos, con fuerte generación de divisas, pero con baja capacidad de absorción de mano de obra.

En esa línea, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, destacó el dinamismo del campo, al que calificó en plena expansión. Las proyecciones oficiales anticipan un aumento significativo de las exportaciones agropecuarias para este año, lo que refuerza el peso de este sector dentro de la estructura económica.

En contrapartida, ramas clave para el empleo urbano como la industria, la construcción y el comercio continúan sin mostrar una recuperación sostenida. Estas actividades, que concentran una porción importante del trabajo formal, registraron caídas o estancamientos en su nivel de actividad, profundizando la brecha entre crecimiento y generación de empleo.

A este cuadro se suma la evolución de los ingresos. Los salarios reales experimentaron una fuerte caída durante 2024 y, si bien luego recuperaron parte del terreno perdido, desde mediados de 2025 se encuentran estancados y con tendencia descendente. En la actualidad se ubican aproximadamente un 10% por debajo de los niveles de comienzos de 2023, situación que se agrava si se considera el impacto del aumento de tarifas sobre el ingreso disponible.

El deterioro del poder de compra se refleja en el consumo. Las ventas en supermercados muestran caídas relevantes y, en paralelo, crece el recurso al endeudamiento por parte de los hogares. Cada vez más trabajadores solicitan adelantos salariales o recurren a créditos para cubrir gastos corrientes, en un contexto donde los ingresos no alcanzan a cubrir el mes completo.

Este escenario tiene su correlato en el humor social. Las encuestas coinciden en señalar que los problemas económicos encabezan las preocupaciones de la población, con especial énfasis en los bajos salarios y la falta de empleo. También se registra un aumento en los niveles de insatisfacción general y una caída en la aprobación del Gobierno.

De cara a los próximos meses, el desafío para el equipo económico aparece claramente delineado. No se trata únicamente de consolidar la desaceleración inflacionaria, que en las últimas semanas mostró algunos indicios positivos, sino también de lograr que el crecimiento se traduzca en mejoras concretas para la mayoría de la población. La clave estará en revertir la actual dinámica desigual y generar condiciones para una recuperación más equilibrada, capaz de impactar de manera directa en el empleo y los ingresos.

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