
Milei logró lo que parecía imposible: los gigantes del mundo miran otra vez a la Argentina
OPINIÓN Por Carlos Zimerman


Mientras algunos todavía discuten en la política doméstica si el camino elegido por Javier Milei es el correcto, en los centros donde realmente se mueve el dinero del mundo la discusión parece estar saldada. En Nueva York, durante el lanzamiento de la “Argentina Week”, varios de los principales ejecutivos del planeta dejaron un mensaje claro: la Argentina cambió y el mundo lo está empezando a notar.
El evento, organizado para atraer inversiones internacionales, reunió a figuras de peso del capitalismo global que analizaron el nuevo escenario argentino y, sobre todo, el giro estratégico que el país tomó bajo la administración libertaria. En ese contexto, la alianza política y económica que Milei construyó con el presidente estadounidense Donald Trump fue uno de los puntos más valorados.
La presidenta del New York Stock Exchange, Lynn Martin, fue directa al analizar el posicionamiento internacional del mandatario argentino. Ante una consulta del emprendedor Martín Varsavsky —fundador de Prelude Fertility/Inception y moderador del panel— señaló que Milei mostró una enorme lucidez al elegir a Estados Unidos como socio estratégico.
Martin recordó además que el vínculo con Washington no es algo improvisado ni coyuntural. Incluso durante la gestión anterior en la Casa Blanca, Milei ya había comenzado a consolidar ese acercamiento. La ejecutiva rememoró cuando en septiembre de 2024 recibió al presidente argentino en la sede de la Bolsa de Nueva York, donde el libertario brindó un discurso ante inversores, operadores financieros y directivos de grandes compañías.
En aquella presentación, Milei dejó una definición que hoy empieza a adquirir otro peso: dijo que la Argentina estaba volviendo a ponerse de pie de la mano de las ideas de la libertad.
El modelo Milei empieza a llamar la atención
En el panel también participó Andrew McDonald, presidente y COO de Uber, quien destacó que la sintonía entre Estados Unidos y la Argentina —potenciada además por la relación personal entre Trump y Milei— representa una señal positiva para el mundo empresario.
McDonald fue incluso más allá. Señaló que, desde la mirada del sector privado global, las reformas que impulsa el gobierno argentino empiezan a transformarse en un caso de estudio.
Según explicó, los capitalistas tienen la responsabilidad de señalar cuando aparecen políticas públicas correctas, y en ese sentido consideró que el modelo que impulsa Milei —basado en desregulación y reglas claras para las empresas— es un ejemplo que podría replicarse en muchos de los más de 70 países donde la compañía opera.
Un vínculo estratégico que puede cambiar el tablero
El tercer integrante del panel fue Jim Fitterling, máximo responsable de Dow, una de las gigantes de la industria química mundial. Desde su perspectiva, mantener alianzas internacionales sólidas será cada vez más importante en un escenario global que está cambiando.
Fitterling explicó que, aunque la globalización tradicional atraviesa transformaciones, el comercio sigue siendo inevitablemente global. Y en ese contexto, los países necesitan construir relaciones estratégicas que vayan más allá de lo meramente comercial.
Para el ejecutivo, pretender ser aliado de todos es ingenuo. Pero en el caso de Estados Unidos y la Argentina, aseguró que existen demasiados puntos en común como para que esa asociación no se fortalezca.
Recursos, talento y oportunidad
El CEO de Dow también destacó que hoy existe una coincidencia notable entre ambos países desde el punto de vista productivo. La Argentina cuenta con enormes recursos naturales, costos competitivos y una base tecnológica y de ingeniería capaz de desarrollar proyectos de gran escala.
En otras palabras: el país tiene con qué jugar en las grandes ligas si mantiene un rumbo económico previsible.
El respaldo político y financiero de Washington
La sintonía política entre Milei y Trump no se quedó solo en los discursos. La administración norteamericana fue clave para respaldar financieramente al gobierno argentino en momentos delicados, con una línea de swap por 20.000 millones de dólares que ayudó a atravesar una etapa de turbulencias antes de las elecciones legislativas del año pasado.
Washington también jugó un papel relevante en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para cerrar el acuerdo firmado en abril.
En paralelo, la relación bilateral se profundizó en los últimos meses con acuerdos de comercio e inversión y con el alineamiento argentino en diversas iniciativas internacionales impulsadas por Trump, como el Consejo de la Paz para abordar el conflicto en Gaza o el programa “Escudo de las Américas”, destinado a combatir el narcotráfico en la región.
Un cambio que ya se percibe afuera
La gira de Milei por Estados Unidos —de la que participó junto al secretario de Finanzas Pablo Quirno— tuvo justamente ese objetivo: consolidar una alianza política y económica que hoy es vista como clave para la inserción internacional de la Argentina.
La presencia en la “Argentina Week” del embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, fue interpretada dentro del Gobierno como una señal concreta del respaldo institucional de Washington a esta nueva etapa.
Mientras en la Argentina algunos todavía dudan o se resisten al cambio, en Manhattan el mensaje fue otro. Los hombres que manejan empresas que mueven miles de millones de dólares ya tomaron nota: algo está cambiando en el país.
Y, por primera vez en mucho tiempo, ese cambio empieza a generar interés en lugar de desconfianza.



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