
El Gobierno suma una oficina digital para responder a la desinformación en redes sociales
POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

- El Gobierno lanzó una cuenta oficial en X para responder a lo que considera desinformación.
- La Oficina de Respuesta Oficial forma parte de la estrategia de “batalla cultural”.
- Depende de la Dirección Nacional de Comunicación Digital y fue impulsada por Milei.
- Busca desmentir noticias falsas y exponer operaciones políticas y mediáticas.
- Se inscribe en un contexto de eliminación de la pauta oficial y mayor confrontación.
- Abre un debate sobre los límites entre comunicación estatal y discurso público.
En el marco de la denominada “batalla cultural”, el Gobierno nacional puso en marcha una nueva herramienta de comunicación digital con el objetivo explícito de confrontar lo que considera noticias falsas y operaciones políticas. Se trata de la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina, una cuenta creada en la red social X para intervenir de manera directa en el debate público y desmentir informaciones que, según la mirada oficial, distorsionan la realidad.
La iniciativa fue impulsada por pedido expreso del presidente Javier Milei y se inscribe dentro de una estrategia comunicacional más amplia que prioriza el uso intensivo de plataformas digitales como canal central de interacción política. La nueva cuenta depende de la Dirección Nacional de Comunicación Digital y funciona en paralelo con otros dispositivos oficiales ya existentes, con un perfil más confrontativo y reactivo frente a contenidos que circulan en redes sociales y medios.
Desde el Poder Ejecutivo explican que el objetivo no es simplemente informar, sino responder activamente ante lo que interpretan como campañas de desinformación. En esa línea, sostienen que limitarse a difundir comunicados oficiales resulta insuficiente frente a la velocidad y el alcance que tienen las redes sociales. La Oficina de Respuesta Oficial, aseguran, busca señalar falsedades concretas y exponer lo que definen como operaciones de la dirigencia política y del sistema mediático tradicional.
El lanzamiento se produce en un contexto marcado por una relación tensa entre el Gobierno y amplios sectores del periodismo. Desde el inicio de la gestión, la administración libertaria decidió eliminar la pauta oficial, lo que implicó el fin del financiamiento estatal de campañas institucionales y de publicidad en medios. Para el oficialismo, esa decisión puso fin a un esquema que confundía información pública con intereses políticos y económicos. Al mismo tiempo, reconocen que, desde entonces, la confrontación discursiva se intensificó.
La creación de la nueva oficina digital aparece así como una respuesta a ese escenario. En la Casa Rosada sostienen que, sin pauta oficial y sin intermediarios, el Gobierno quedó expuesto a un volumen creciente de versiones inexactas o directamente falsas, lo que justificaría una intervención más directa en el espacio digital. La estrategia apunta a disputar sentido en tiempo real y a instalar la versión oficial de los hechos de manera inmediata.
En los mensajes inaugurales de la cuenta, el Ejecutivo aclaró que la Oficina de Respuesta Oficial no busca imponer una mirada única ni convencer a los ciudadanos, sino ofrecer elementos para distinguir entre datos verificables y relatos construidos con fines políticos. En ese marco, el Gobierno plantea la desinformación como un problema que afecta la calidad democrática y sostiene que exponer la mentira fortalece, y no debilita, el debate público.
La iniciativa también se enmarca en una lógica de comunicación política personalizada, donde funcionarios y asesores utilizan sus propias cuentas para anticipar decisiones, cuestionar informaciones periodísticas y marcar agenda. La Oficina de Respuesta Oficial viene a institucionalizar esa práctica, dotándola de un sello formal y de un canal específico para la réplica directa.
Sin embargo, la puesta en marcha de esta herramienta abre interrogantes sobre sus alcances y límites. Al tratarse de una cuenta estatal destinada a desmentir contenidos, el debate gira en torno a la frontera entre la comunicación pública legítima y la posible presión sobre el sistema informativo. Por ahora, el Gobierno no detalló criterios claros sobre qué tipo de contenidos serán respondidos ni bajo qué parámetros se determinará qué constituye una noticia falsa.
Con esta decisión, el Ejecutivo profundiza su apuesta por una comunicación sin intermediarios y de fuerte impronta digital. En un escenario político cada vez más atravesado por las redes sociales, la Oficina de Respuesta Oficial se suma como un nuevo actor en la disputa por la narrativa pública, reforzando el perfil confrontativo del Gobierno y consolidando la centralidad de la comunicación como herramienta política.







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