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La célebre afirmación del expresidente Iván Duque, "A Maduro le quedan las horas contadas", parece haber resonado nuevamente, esta vez con un nuevo matiz. Seis años después de aquella declaración y de múltiples intentos de oposición que han dejado cientos de víctimas, Donald Trump ahora menciona que el tiempo de Maduro podría contarse en días. ¿Esta vez será diferente?

En 2019, antes del ascenso de María Corina Machado como líder opositora, Venezuela vivió un estallido de protestas que dejó cifras preocupantes: 6.211 manifestaciones en el primer trimestre, 1.503 arrestos arbitrarios y 51 fallecimientos de manifestantes, incluidos cinco menores. A pesar del descontento y el valor de quienes se oponían al régimen, no se logró un cambio significativo. Los ciudadanos han explorado diversas estrategias: desde participar en elecciones hasta declarar un presidente interino y presentar denuncias en foros internacionales. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿qué hace que esta vez sea diferente?

La llegada de Marco Rubio al gabinete de Trump introduce una variable clave. Su ascendencia cubana lo motiva a prestar atención a la crisis venezolana, un problema que antes pasaba desapercibido para la política estadounidense. Asimismo, la postura del nuevo gobierno colombiano, más comprensivo con Maduro, eleva la inquietud en Washington. A esto se suma la reciente maniobra opositora que ha permitido obtener actas de las manipuladas elecciones, las cuales ahora se presentan como evidencia de fraude ante la comunidad internacional.

El reciente bombardeo a lanchas en el Caribe muestra la determinación de la Casa Blanca de actuar. La designación del Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera sugiere un marco legal que podría ser utilizado en una eventual intervención. Según el Washington Post, Estados Unidos se encuentra actualmente en una fase de presión psicológica sobre el régimen. El USS Gerald Ford, descrito como la “plataforma de combate más capaz del planeta”, es un símbolo de esta estrategia.

Sin embargo, cualquier salida negociada será complicada. Para que eso ocurra, el círculo duro del 'madurismo', incluido Diosdado Cabello, debería estar dispuesto a enfrentarse al exilio. Nunca antes habían estado tan presionados por una potencia real. ¿Es posible una invasión? La incertidumbre persiste.

Por último, vale recordar que Hugo Chávez llegó al poder mediante un proceso democrático que rápidamente se degradó en una tiranía. Esa participación de 1998 es un recuerdo vago para una generación que solo ha conocido la opresión. La transición de la libertad a la tiranía puede ser asombrosamente rápida. ¡Atención, Colombia!

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