Primer cruce en el Senado: Bullrich y Villarruel exponen tensiones en La Libertad Avanza

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • Primer cruce público entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel durante la jura de senadores, que evidenció tensiones internas en La Libertad Avanza.
  • Bullrich quiso intervenir pese al acuerdo de no realizar discursos y reclamó que no se le habilitara el micrófono.
  • El conflicto se originó por la queja de Bullrich sobre los nueve invitados de la senadora fueguina Cándida López, pese al límite de tres por legislador.
  • López generó incomodidad con una fórmula de jura disruptiva que no fue aplaudida por la cúpula libertaria.
  • El episodio fue interpretado como un anticipo de la compleja convivencia política entre Bullrich y Villarruel.
  • Bullrich reafirmó que la reforma laboral será prioridad en extraordinarias, aunque su aprobación luce difícil en el corto plazo.

La jura de los 23 nuevos senadores prometía ser un trámite formal, pactado y sin sobresaltos. Sin embargo, el clima de calma duró apenas lo necesario para completar el despliegue ceremonial. En los minutos finales, un inesperado cruce entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel dejó expuestas las primeras fisuras en la convivencia interna de La Libertad Avanza en la Cámara alta, anticipando un vínculo que, según admiten en el propio oficialismo, estará atravesado por tensiones y miradas distintas sobre el ejercicio del poder.

El episodio se desencadenó cuando Bullrich, futura jefa del bloque libertario en el Senado y aún ministra saliente de Seguridad, pidió la palabra pese a que, según el acuerdo previo entre los jefes de bancada, no habría discursos políticos durante la jura. Mientras se acomodaba frente al micrófono, Bullrich llegó incluso a tocar la pantalla del dispositivo intentando habilitar el audio, gesto que sorprendió a los presentes. Desde el estrado, Villarruel le explicaba, con calma pero firmeza, que el sistema no le permitiría intervenir. La ex titular de Seguridad insistió: habló igual, con el micrófono cerrado, y al no ser escuchada solicitó que su intervención quedara registrada por escrito.

Finalizada la sesión, Bullrich se acercó al estrado para reclamarle directamente a Villarruel. Según relató a los periodistas acreditados, pidió “que sea pareja para todos” y que se mantenga el mismo nivel de exigencia en el control de los invitados. Hizo referencia a la senadora fueguina Cándida López, quien ingresó al recinto con nueve familiares, superando ampliamente el límite de tres acompañantes impuesto para la ceremonia. “Fueron muy estrictos con el resto, pero con ella no dijeron nada”, reprochó Bullrich ante la prensa.

López, ya conocida por intervenciones disruptivas —entre ellas, tildar de “mentiroso” a Guillermo Francos o cantar “Karina, alta coimera” en plena sesión— volvió a exhibir su estilo singular durante la jura. En lugar de limitarse al tradicional “sí, juro”, lo hizo “por las Islas Malvinas y por los 30.000 desaparecidos. Tres, cero, punto, cero, cero, cero”, una fórmula que incomodó al sector libertario. Fue el único momento en que Karina Milei, Manuel Adorni y Diego Santilli mantuvieron las manos quietas: ni un aplauso, apenas un gesto adusto.

La escena dejó un sabor amargo entre los presentes. Para muchos en el recinto, la decisión de Villarruel de no habilitar el micrófono evitó un conflicto mayor. Si Bullrich hubiera tenido la palabra, aseguran, el reclamo por la cantidad de invitados podría haberse convertido en una exposición pública innecesaria y disruptiva en un momento institucionalmente sensible. “Patricia siendo Patricia y Victoria conociendo cómo es Patricia”, resumió un senador entre risas contenidas, dando cuenta del intercambio como un anticipo de la dinámica que podría dominar la relación entre ambas.

El trasfondo político agrega tensión. Apenas un día antes, Bullrich había mantenido dos encuentros preparatorios para la sesión: uno en el anexo del Senado y otro en el propio Palacio Legislativo, en una reunión formal con Villarruel. Allí, la futura presidenta del bloque ratificó que impulsará la reforma laboral como prioridad en las sesiones extraordinarias que el Ejecutivo prevé activar desde el 10 de diciembre. Sin embargo, incluso dentro del oficialismo varios admiten que la iniciativa difícilmente avance en lo inmediato. Los números no alcanzan y el clima político no parece propicio: algunos ven más viable un tratamiento durante el primer trimestre de 2026.

El episodio entre Bullrich y Villarruel, aunque menor en apariencia, fue leído como el primer test de convivencia dentro de la nueva configuración del Senado. Ambas representan vertientes fuertes de La Libertad Avanza: Bullrich, con su impronta de confrontación y su rol de articuladora política en un escenario fragmentado; Villarruel, con un estilo más institucional pero también firme en la conducción del cuerpo legislativo. Si este cruce temprano es señal de lo que viene, el Senado podría convertirse en un escenario donde las tensiones internas del oficialismo se expresen con tanta intensidad como sus disputas con la oposición.

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