Después del alivio del dólar soja, ahora viene la hora de pagar los costos

ECONOMÍA Por Daniel Fernández Canedo
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Inflación al 100% anual, montaña de pesos en el Banco Central para estabilizar al dólar y moderar las subas de precios, carrera salarios-inflación y más reservas en el Banco Central para transitar la crisis son algunos componentes de la foto de los primeros dos meses de Sergio Massa como ministro de Economía. 

El dólar soja (pagarle $ 200 en vez de $ 140 a productores y exportadores para que adelanten la liquidación de exportaciones) le permitió al Gobierno salir del encierro cambiario en el que se encontraba y a Massa empezar a definir un rumbo que ahora enfrenta criticas crecientes por parte del kirchnerismo.

Con esa devaluación sectorial las reservas netas del Banco Central crecieron US$ 3.107 millones y, por aquello de que el dólar manda en la economía argentina, el kirchnerismo mantuvo un perfil más que bajo ante la ratificación del ajuste establecido en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Aumentar el dólar para favorecer la liquidación de granos y el aumento de las reservas consiguió aliviar el frente cambiario de corto plazo, así como un canje de deuda posibilitó postergar para el primer cuatrimestre del año próximo vencimientos importantes. Así, el Tesoro logró salir al mercado a conseguir pesos sin obligarlo al Banco Central a emitir para llenar el agujero fiscal.

El alivio se nota, el costo de esa relajación no es menor, pero para el Gobierno todo resulta barato después de conocer el borde del precipicio por la crisis que se desató el 2 de julio con la renuncia de Martín Guzmán, la disparada del dólar y los precios y el corrimiento de Alberto Fernández en el trípode del poder oficialista.

Massa asumió asegurando que no devaluará y a los pocos días arrancó con una devaluación parcial asegurando que no tendría efectos inflacionarios, aunque la jugada impacta en dos meses con subas del costo de vida del orden del 7% mensual.

Para el Tesoro esa mala noticia mostró su cara positiva ya que el dólar soja representó un ingreso adicional por retenciones de $ 330.000 millones que le permitió acercarse a la meta fiscal del acuerdo con el FMI.

Hasta ahí el esquema fue de manual: devaluación, ingreso de divisas, aumento de la recaudación y un impacto no pleno, pero con incidencia en la inflación basado en dos hechos: la restricción de importaciones que ya se dispuso y la expectativa de que se desalientan las liquidaciones de exportaciones al dólar oficial. ¿Quién va a vender dólares a $ 149?

El costo del alivio cambiario se apoya de ahora en adelante en más controles y restricciones a las importaciones (las licencias "no" automáticas pasaron de 1.900 a 4.600 posiciones) avalando la crítica de Cristina Kirchner de que en la Argentina hay un "festival de importaciones" y dejando de lado la amenaza de Sergio Massa a los trabajadores de la industria del neumático de abrir la importación para superar la escasez y la suba de precios de los neumáticos. ¿Qué prevalecerá?

Restringir las importaciones con un Banco Central sacando del mercado la mayor cantidad de pesos posibles para que no vayan al dólar, o a convalidar el salto inflacionario, se presentan como dos de las patas visibles (otra será una aceleración de la suba del dólar oficial a un rango cercano al 7% mensual) de lo que viene de trasfondo del dólar soja.

En septiembre, sostiene el último informe del economista Miguel Ángel Broda, "la deuda remunerada del Banco Central creció 20%. Son $ 8,6 billones que generan $ 550.000 millones mensuales de intereses equivalentes a $ 6,6 billones anualizados que representarían tres veces el déficit fiscal primario".

Esa bola de nieve de la deuda en pesos que el Gobierno relativiza, para evitar hablar de que se endeuda a un ritmo acelerado, también fue alimentada por el dólar soja, la medida estrella que Massa tomó en el intento de suplantar un verdadero plan de estabilización.

Mientras tanto, con la tasa de 75% anual que le pagan las Letras de Liquidez (Leliq) a los bancos, el Estado absorbe cada vez más fondos que se le resta al sector privado.

A comienzos de año, el crédito privado representaba 40% del total de los depósitos del sistema financiero. Actualmente, "sólo 9% del incremento de los depósitos", dice Broda, va a crédito del sector privado.

Massa devalúa y entran dólares, Miguel Pesce emite para comprar esos dólares, pero tiene que pagar tasas más altas para sacar esos pesos del mercado buscando que no vayan al dólar y alimenten la inflación.

Y todo en medio de una suba de precios de 100% anual. Un alivio llegó, pero, como en el caso de los acróbatas chinos, se necesitará mucha convicción y acción para mantener todos los platitos en movimiento para que no se caigan.

Fuente: Clarin

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