Fatiga y niebla mental: por qué el “long Covid” nos saca la energía

SALUD 14 de marzo de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
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Un escritor que, cinco meses después del alta epidemiológica por Covid, presenta dificultades cognitivas como problemas para encontrar las palabras adecuadas, demoras para terminar sus artículos y hasta cambios en su estilo literario.

Con este tipo de casos suele encontrarse el neurólogo y neuropsiquiatra Gustavo Martín Petracca. Él dirige el equipo médico del Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (INEBA), encargado -entre otras especialidades- del seguimiento de pacientes que atravesaron cuadros de coronavirus.

Al igual que Marta Cohen, reconocida patóloga y pediatra residente en el Reino Unido que se convirtió en una divulgadora de la pandemia, conversó con Clarín sobre el llamado long Covid o "Covid prolongado", que experimentan millones de personas con PCR negativos, secuelas variadas y muchas preguntas.

El Covid después del Covid

El fuego se fue, las cenizas quedan. Una fórmula que -a veces- vale para el amor y -muchas veces- para esta enfermedad.

¿A qué nos referimos con "Covid prolongado"? El 21 de diciembre, un grupo de especialistas respaldados por la Organización Mundial de la Salud publicó en la prestigiosa revista The Lancet Infectious Diseases la definición que terminó siendo adoptada oficialmente.

Es decir, "la condición que ocurre en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS-CoV-2, generalmente tres meses después del inicio, con síntomas que duran al menos dos meses y no pueden explicarse con un diagnóstico alternativo".

La "fatiga, falta de aire, disfunción cognitiva (...) e impacto general en el funcionamiento de todos los días" encabezan los padecimientos registrados.

A su vez, los autores aclaran que estos "pueden aparecer de nuevo después de la recuperación inicial de un episodio agudo de Covid-19 o persistir desde la enfermedad inicial". Es posible que fluctúen o reaparezcan en el transcurso del tiempo.

Del Covid al trabajo, del Long Covid a la casa

Cohen explica a este diario que aún no hay un consenso absoluto en torno a qué genera esta persistencia de sintomatología asociada al virus.

"Parecería ser por una disfunción inmune y que tiene que ver con la genética", argumenta.

La doctora busca concientizar sobre el tema. Recientemente, realizó un curso de la Royal Society of Medicine, donde el foco estuvo en la necesidad de una rehabilitación multidisciplinaria de los pacientes, aunque tampoco existe claridad sobre los tratamientos.

Una de las características del Covid prolongado es que, mientras la respiración anormal, las diarreas o el bajo oxígeno pueden verse en estudios clínicos, hay otros indicios difíciles de detectar vía análisis. Es el caso de la anosmia, la debilidad muscular o el deterioro cognitivo.

La médica puntualiza que "el Covid persistente no tiene que ver necesariamente con el desarrollo del Covid como enfermedad".

Y agrega: "Los más afectados por el long Covid -al contrario de las tasas de mortalidad- son las personas jóvenes, de 20 a 42 años. En otras palabras, la fuerza laboral". Entre los niños, por suerte, su incidencia no es tan fuerte, ni frecuente.

Esto introduce uno de los problemas más acuciantes para los gobiernos: el impacto sobre el mundo del trabajo y la economía de conjunto.

¿Cómo deben acompañar las empresas y los Estados a los que sufren estos síntomas (por ejemplo, en lo relativo a la readaptación, las licencias y el salario)?

A algunos se les recomienda la modalidad de home office e incluso una reducción horaria, al menos por un período.

Muchos afectados alegan no sentirse contenidos en el trabajo y hasta discriminados. Esto entraría en el ámbito de lo que se conocé en inglés como Occupational health and safety (en castellano, "Seguridad y salud laboral") .

"Hay casos en los que la recuperación incluye una terapia psicológica y vocacional, ya que los pacientes no pueden continuar con sus antiguas tareas", advierte la experta.

En el Reino Unido, donde la médica lleva adelante su profesión, se invirtieron inicialmente 50 millones de libras para investigar el origen y los tratamientos para el long Covid, y 30 millones de libras para su atención.

Hasta diciembre del año pasado, en ese territorio, al menos 1,3 millones de personas habían reportado esta afección. Para Cohen, su abordaje involucra una "estrategia para el futuro".

Tiempos modernos

De este lado del océano, lo problemas se replican y el doctor Petracca también pide "prestar atención al Covid, sin olvidarnos de las personas".

En este sentido, refiere al Covid prolongado como disparador de una "incertidumbre existencial". Similar a la que experimentan muchos frente al miedo a la inminente infección.

El especialista cuenta que puede aparecer en personas que, ya recuperadas, "reinician sus actividades de una manera no gradual, lo cual implica una sobreexigencia física o mental": tanto aquellas que se aventuran al ejercicio físico en forma prematura o se sobrecargan laboralmente.

Al igual que Cohen, asevera que "por ahora, la medicina tiene más preguntas que respuestas". Por un lado, reafirma que todavía no existe demasiada evidencia del mecanismo patogénico, por lo que un origen causal multifactorial sería lo más probable.

En INEBA, junto a su equipo compuesto por médicos clínicos, neurólogos, cardiólogos y neumonólogos -entre otros-, apunta a un seguimiento también interdisciplinario de los cuadros post-Covid.

Petracca enumera diferentes problemáticas asociadas al Covid prolongado. En primer lugar, las que atañen al sistema nervioso central y generan mareos, dolor de cabeza, trastornos cognitivos como dificultad para concentrarse, lentitud para pensar o realizar actividades, olvidos y lo que se conoce como "niebla mental".

"Siento que soy otra persona, no rindo", es uno de los comentarios que escucha en los consultorios. La pérdida de memoria, el procesamiento y la retención de información conforman una queja constante.

A su vez, el doctor subraya "el compromiso a nivel de los nervios periféricos", que suele ir acompañado de alteraciones del gusto y/o del olfato, registrado en el 5 % de los casos.

La debilidad o dolor muscular, por inflamación o pérdida de fibras musculares, representa otra de las expresiones de esta condición que comenta.

Por otra parte, el neurólogo hace hincapié en repetidas manifestaciones neuropsiquiátricas o emocionales ligadas al long Covid, como la ansiedad y la depresión.

Estas últimas aparecen hasta en un 20% de los cuadros post-Covid, incidiendo en la calidad de vida y la reinserción socio-laboral. Hay incluso quienes sufren de estrés post-traumático.

"El Covid prolongado nos muestra la 'película' del seguimiento de la enfermedad en el tiempo. Una película que aún no ha finalizado, en la cual miembros del campo de la salud, la ciencia y la política debemos seguir 'actuando' de una manera eficiente para lograr el mejor 'final' sanitario y social", finaliza Petracca.

¿Cómo se puede afrontar individualmente la frustración y evitar bajar los brazos? De la conversación con los expertos se desprenden importantes conclusiones:

Asistir a los centros de atención es primordial, entendiendo que la mirada debe ser holística y no esporádica.

La creación de grupos de autoayuda. Cohen rescata el ejemplo de lo que ocurre en el Reino Unido, donde las personas comparten consejos y se brindan apoyo mutuo, con asesoramiento profesional.

Por último, consolidar políticas públicas y un compromiso del sector privado, priorizando la salud entendida de forma integral.

 

 

Con información de www.clarin.com

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