El dólar se mantiene estable pese a la suba del riesgo país, que llegó a 648 puntos

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

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  • El dólar minorista cerró a $1.535 en el Banco Nación y acumula una suba anual del 3,7%
  • El riesgo país trepó a 648 puntos básicos, cerca del máximo registrado durante el año
  • El Banco Central compró US$982 millones en octubre y las reservas brutas superaron los US$50.200 millones
  • Las liquidaciones agropecuarias, las exportaciones energéticas y las emisiones de deuda aportan divisas al mercado
  • Las tasas en pesos favorecen operaciones de carry trade y contribuyen a sostener la estabilidad cambiaria
  • Una menor entrada de dólares o una mayor incertidumbre electoral podrían aumentar la presión sobre el tipo de cambio

La estabilidad del dólar contrasta con el deterioro de los indicadores financieros argentinos. Mientras la cotización de la divisa permanece prácticamente sin cambios durante octubre, el riesgo país escaló hasta los 648 puntos básicos, cerca del máximo anual, en un escenario atravesado por la incertidumbre internacional, las dudas sobre la recuperación económica y las expectativas ante las elecciones presidenciales de 2027.

El viernes, el dólar minorista cerró a $1.535 para la venta en el Banco Nación, con un incremento de cinco pesos respecto de la jornada anterior. Sin embargo, durante octubre la cotización prácticamente no registró variaciones y en lo que va de 2026 acumula una suba de apenas el 3,7%, muy por debajo de la inflación.

Detrás de esa tranquilidad cambiaria aparece una oferta abundante de divisas. Las liquidaciones de los exportadores agropecuarios y petroleros, favorecidas por los elevados precios internacionales de las materias primas, se combinaron con el ingreso de dólares procedentes de colocaciones de deuda. Ese flujo permitió aliviar la presión sobre el mercado y facilitó las compras del Banco Central.

La autoridad monetaria sumó US$642 millones a sus reservas durante la última semana y acumuló compras por US$982 millones en octubre. La cifra casi duplica los US$474 millones adquiridos durante todo septiembre. Como resultado, las reservas brutas superaron los US$50.200 millones.

La evolución del riesgo país muestra una dinámica diferente. El indicador trepó hasta los 648 puntos básicos, acercándose al máximo de 650 registrado el 28 de septiembre. La cifra se encuentra lejos del mínimo anual inferior a los 400 puntos alcanzado a mediados de julio y supera ampliamente los niveles de alrededor de 300 puntos que presentan varios países de la región.

El aumento encarece el financiamiento externo para el Estado y las empresas argentinas. Entre los factores que explican la suba aparecen las mayores tasas de referencia internacionales y la consecuente salida de capitales de los mercados emergentes. A ese contexto se agregan las dudas sobre la actividad económica local y las expectativas políticas en la antesala de los comicios presidenciales del próximo año.

La aparente desconexión entre ambas variables responde a que el dólar y el riesgo país reflejan realidades distintas. El primero depende, en el corto plazo, del equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas; el segundo expresa el sobrecosto que enfrenta la Argentina para endeudarse en dólares frente a los bonos del Tesoro estadounidense.

Los analistas destacan que el ingreso de dólares comerciales y financieros contribuye a sostener la cotización. El sector agroexportador encontró una oportunidad para acelerar las liquidaciones tras la suba de los commodities desde julio, mientras que las exportaciones energéticas también aportan divisas. A ello se suman las emisiones de deuda corporativa y provincial, que alcanzaron unos US$3.300 millones durante septiembre, junto con cerca de US$4.000 millones pendientes de liquidación.

Otro elemento que favorece la estabilidad es el atractivo de las colocaciones en pesos. Con tasas anuales de entre el 21% y el 24%, frente a un dólar que avanzó cerca del 4% en el año, algunos inversores encuentran incentivos para permanecer en moneda local y aprovechar la diferencia de rendimientos mediante operaciones conocidas como carry trade.

No obstante, la estabilidad cambiaria no elimina los riesgos hacia adelante. Un aumento del costo de endeudamiento podría complicar la obtención de dólares para afrontar compromisos financieros. Si el Gobierno no consiguiera divisas mediante nuevas colocaciones, podría recurrir al mercado cambiario para comprarlas, lo que incrementaría la demanda y presionaría sobre la cotización.

Por ahora, la ausencia de vencimientos inmediatos que exijan una búsqueda urgente de dólares reduce ese riesgo. Sin embargo, la continuidad de la calma dependerá del ingreso de divisas, de los incentivos para invertir en pesos y de la evolución de la incertidumbre política. Si esos factores cambian, la abundante oferta actual podría dejar de ser suficiente para contener el tipo de cambio.

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