
Juntos por el Cambio se apaga en Córdoba: la UCR toma otro rumbo y la alianza opositora pierde cohesión
POLÍTICA
Agencia 24 NoticiasLa llegada de Alejandra Ferrero a la presidencia del bloque de la Unión Cívica Radical en la Legislatura de Córdoba terminó de confirmar el desgaste de Juntos por el Cambio como estructura parlamentaria. Sin anuncios oficiales ni una resolución que formalice su disolución, el interbloque opositor dejó de funcionar como un espacio de coordinación y sus integrantes avanzan con estrategias cada vez más independientes.

Ferrero, que hasta ahora encabezaba el interbloque, asumió la conducción de la bancada radical en reemplazo de Matías Gvozdenovich. Por el momento, no hay señales de que otro dirigente vaya a ocupar la presidencia de la estructura que había reunido a buena parte de la oposición provincial.
El proceso no responde a una decisión puntual, sino a una acumulación de diferencias políticas y legislativas. La creciente sintonía de algunos sectores con La Libertad Avanza, junto con las disputas internas y la fragmentación de los bloques, terminó por desdibujar una alianza que en 2023 estuvo cerca de conquistar la Gobernación frente al peronismo de Martín Llaryora.
De una coalición competitiva a una convivencia sin conducción común
Cuando asumieron los nuevos legisladores, en diciembre de 2023, Juntos por el Cambio contaba con una representación de 33 integrantes surgidos de la elección provincial en la que Luis Juez compitió contra Llaryora.
La coalición había reunido al radicalismo, el Frente Cívico, el PRO y otras expresiones opositoras que consiguieron construir una alternativa electoral competitiva, pese a sus diferencias internas.
En la organización de la actividad parlamentaria, el interbloque quedó integrado por 32 legisladores distribuidos en cinco bancadas. Ferrero fue elegida para conducir ese espacio, mientras Gvozdenovich quedó al frente del bloque radical.
Sin embargo, la unidad comenzó a deteriorarse a medida que los distintos partidos retomaron sus propias agendas. El PRO se dividió y los monobloques ganaron presencia dentro de la Unicameral, en un escenario donde las negociaciones dejaron de pasar por una mesa común.
Uno de los episodios que debilitó la estructura fue la pérdida de participación de Ferrero en las reuniones de Labor Parlamentaria como representante del interbloque. Esa situación redujo la capacidad de coordinación y de representación institucional de la alianza.
Con el paso del tiempo, radicales, juecistas y dirigentes del PRO profundizaron sus propias estrategias. Aunque en determinados temas mantienen coincidencias, las diferencias políticas y las discusiones sobre el futuro electoral impidieron reconstruir un ámbito de conducción compartida.
La salida de Gvozdenovich de la presidencia de la bancada radical para concentrarse en la conducción del Comité Provincia abrió el camino para que Ferrero asumiera el cargo, con el respaldo de Rodrigo de Loredo. El movimiento terminó de cerrar una etapa en la que Juntos por el Cambio todavía intentaba sostener una identidad legislativa común.
Marcos Juárez, el símbolo de una alianza que perdió fuerza
El desgaste de la coalición tiene una dimensión simbólica que trasciende la Legislatura cordobesa. Marcos Juárez fue uno de los lugares donde comenzó a tomar forma la alianza entre el radicalismo y el PRO, antes de que ese armado se convirtiera en una fuerza nacional con capacidad de disputar el poder.
En 2014, el triunfo municipal de Pedro Dellarossa anticipó una fórmula de cooperación opositora que, un año después, contribuiría a la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia. Desde entonces, la ciudad fue considerada el punto de partida de Juntos por el Cambio y una referencia de la construcción política entre sectores no peronistas.
Pero el escenario cambió. En las elecciones municipales del 6 de septiembre de 2026, la fragmentación de la oposición favoreció al peronismo y permitió que Germán Font se impusiera con el 46,09% de los votos, poniendo fin a más de cinco décadas sin triunfos peronistas en la ciudad.
El resultado tuvo una lectura que excedió la disputa local. En el territorio que había funcionado como emblema de la unidad opositora, la falta de acuerdos entre antiguos aliados terminó abriendo una oportunidad para el oficialismo.
La paradoja es evidente: el lugar que simbolizó el nacimiento de una alianza competitiva también quedó asociado a las consecuencias de su fragmentación.
La Libertad Avanza y el desafío de repetir la historia
La expansión de La Libertad Avanza introduce un nuevo elemento en el tablero político cordobés. El espacio libertario busca ocupar parte del electorado que anteriormente se identificaba con Juntos por el Cambio y se convirtió en un factor de presión para radicales, dirigentes del PRO y referentes del Frente Cívico.
La discusión ya no pasa únicamente por cómo organizar la oposición a Llaryora, sino también por definir quién conducirá ese espacio y bajo qué identidad política competirá en 2027.
En ese escenario, algunos sectores radicales evalúan acuerdos con los libertarios, mientras otros intentan preservar una identidad propia. El juecismo, por su parte, mantiene sus aspiraciones y el PRO atraviesa sus propias diferencias internas.
La experiencia de Marcos Juárez funciona como una advertencia para los antiguos socios de Juntos por el Cambio: la división puede alterar el resultado incluso en territorios donde la oposición cuenta con una trayectoria electoral consolidada.
La incógnita es si La Libertad Avanza conseguirá construir una alianza capaz de ordenar a esos sectores o si las diferencias volverán a favorecer al peronismo cordobés.
Con las elecciones de 2027 en el horizonte, el final práctico del interbloque en la Unicameral refleja un cambio más profundo. La coalición que llegó a disputar la Gobernación con posibilidades reales perdió su principal herramienta de coordinación legislativa y ahora enfrenta el desafío de redefinir su identidad, sus liderazgos y sus acuerdos. La pregunta que queda abierta es si el nuevo mapa opositor repetirá la historia de Juntos por el Cambio o encontrará una fórmula diferente para competir por el poder en Córdoba.


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