
Científicos argentinos desarrollaron una proteína experimental para tratar quemaduras químicas en la córnea
SALUD Y NUTRICIÓN
Julia VOSCO

Una salpicadura de lavandina mientras se limpia el baño o una partícula de cal durante una obra pueden provocar una lesión grave en el ojo. Las quemaduras químicas de la córnea pueden generar inflamación, pérdida de transparencia y daños que afectan la visión.
Frente a este problema, un equipo de científicos argentinos desarrolló una proteína experimental que logró reducir algunas de las principales secuelas de este tipo de lesiones en un modelo animal.
El trabajo fue realizado por investigadores del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional (IIMT), de la Universidad Austral y el CONICET, y estuvo encabezado por Juan Eduardo Gallo, director de ese instituto.
Los resultados fueron alentadores, aunque existe una aclaración fundamental: la terapia todavía no fue probada en personas y se encuentra en etapa preclínica.
Qué ocurrió con las córneas tratadas
La córnea es la capa transparente que recubre la parte frontal del ojo y permite el paso de la luz. Para cumplir correctamente su función, debe mantenerse transparente y, a diferencia de otros tejidos, normalmente no contiene vasos sanguíneos.
Cuando se produce una quemadura química, ese equilibrio puede alterarse. El tejido se inflama, pierde transparencia y pueden comenzar a crecer vasos sanguíneos dentro de la córnea, un proceso conocido como neovascularización.
Según explicaron los investigadores, el crecimiento de vasos sanguíneos puede afectar la transparencia de la córnea, favorecer procesos inflamatorios crónicos y comprometer seriamente la visión. Además, esta alteración puede aumentar el riesgo de fracaso de un eventual trasplante de córnea.
En el experimento, los resultados mostraron una diferencia marcada entre los animales que recibieron la proteína y aquellos que no recibieron tratamiento.
El resultado: seis ojos tratados contra seis sin tratamiento
La investigación utilizó un modelo de lesión corneal severa. Después de siete días, los investigadores observaron diferencias significativas.
Los 6 ojos del grupo sin tratamiento presentaron vasos sanguíneos en la capa media de la córnea.
En 3 de esos 6 ojos también aparecieron vasos en la capa profunda.
En cambio, ninguno de los ojos tratados con la proteína presentó vasos sanguíneos en esas dos capas.
Además, las córneas tratadas mostraron una superficie significativamente menor invadida por vasos.
Los investigadores también observaron que las córneas tratadas estaban menos opacas y conservaban mejor su transparencia.
Los análisis permitieron detectar, además, una disminución de distintas sustancias relacionadas con la inflamación y la formación de nuevos vasos sanguíneos, entre ellas TNF-α, IL-17 y VEGF.
Los resultados fueron publicados en la revista científica International Journal of Molecular Sciences. Posteriormente, el interés generado por esta línea de investigación también derivó en un artículo de revisión publicado en Journal of Translational Medicine.
Cómo funciona la proteína experimental
La proteína desarrollada por el equipo combina dos componentes con funciones diferentes.
Uno de ellos es SLPI, una molécula con propiedades antiinflamatorias. El segundo componente es cementoin, que funciona como una especie de ancla y permite que la proteína permanezca durante más tiempo adherida al tejido lesionado.
El objetivo es que la terapia pueda actuar sobre la zona afectada durante más tiempo, en lugar de diluirse rápidamente.
El equipo argentino trabaja desde hace varios años en esta línea de investigación. En 2015 ya había realizado un primer ensayo con una versión de esta proteína en ratas, con resultados alentadores en relación con la inflamación y el crecimiento de vasos sanguíneos en la córnea.
El próximo desafío: llegar a los pacientes
En la investigación participaron Juan Pablo Salica, María Constanza Potilinski y Gustavo Ortiz, del IIMT de la Universidad Austral y el CONICET; Paulo Maffia, del CONICET; y Diego Guerrieri y Eduardo Chuluyan, del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (CONICET-UBA).
A pesar de los resultados obtenidos, los investigadores remarcan que todavía no se trata de un tratamiento disponible para pacientes.
El estudio se encuentra en etapa preclínica, por lo que serán necesarios nuevos experimentos y evaluaciones de seguridad y eficacia antes de determinar si esta proteína puede convertirse en una alternativa para tratar las quemaduras químicas de la córnea en seres humanos.
Por ahora, el hallazgo representa un avance experimental de científicos argentinos para intentar reducir una de las complicaciones más graves de las lesiones químicas oculares.




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