
El encuentro secreto de Llaryora y Juez que sacudió la política cordobesa
CÓRDOBA
Agencia de Noticias del Interior
RESUMEN
- Martín Llaryora mantuvo en Buenos Aires una reunión reservada de dos horas y media con Luis Juez, uno de sus principales adversarios políticos en Córdoba.
- El encuentro se produjo el 26 de agosto, antes de una reunión de la Región Centro, y fue mantenido inicialmente bajo un fuerte hermetismo.
- La reunión generó inquietud entre los sectores más duros de La Libertad Avanza, que observan con desconfianza el acercamiento entre ambos dirigentes.
- Paralelamente, Llaryora volvió a mostrarse cerca de Natalia de la Sota, en una señal que puede ser interpretada como un intento de acercamiento dentro del peronismo cordobés.
- Mientras se multiplican las fotografías y los contactos políticos, comienzan a aparecer conversaciones sobre una eventual lista única del peronismo cordobés y sobre el papel que podría jugar Natalia de la Sota en futuros armados provinciales o nacionales.
La política cordobesa atraviesa días de intensa actividad, aunque buena parte de ese movimiento se expresa más en las fotografías que en los discursos. En las últimas jornadas aparecieron varias postales que dejaron señales sobre los posibles movimientos de cara a 2027.
Una de ellas mostró al gobernador Martín Llaryora junto a su antecesor Juan Schiaretti y Sergio Massa, durante uno de los homenajes a José Manuel de la Sota. Otra tuvo como protagonista al intendente de Córdoba, Daniel Passerini, quien durante una actividad en Buenos Aires compartió una imagen con el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
También llamó la atención la cercanía exhibida entre Llaryora y Natalia de la Sota, durante una misa realizada en una parroquia del barrio Altamira.
Pero entre tantas fotos públicas hubo una reunión que permaneció cuidadosamente fuera de escena y que podría tener importancia para el futuro político de Córdoba.
Según reveló Letra P, Llaryora mantuvo un encuentro reservado con el senador nacional Luis Juez, uno de los principales referentes de la oposición cordobesa.
La reunión se realizó en Buenos Aires el 26 de agosto, la noche anterior al encuentro de la Región Centro con el jefe de Gabinete de la Nación. La conversación se extendió durante aproximadamente dos horas y media y, de acuerdo con las versiones conocidas posteriormente, incluyó una amplia variedad de temas.
No fue una charla protocolar de unos pocos minutos. Hubo intercambio político y también momentos de tensión, en una conversación entre dos dirigentes que saben perfectamente que podrían volver a enfrentarse en las urnas.
Desde el entorno de Llaryora intentaron quitarle dramatismo al encuentro. Señalaron que no debería resultar extraño que un gobernador dialogue con un senador de su misma provincia, especialmente cuando se aproxima un año en el que el Congreso tendrá una actividad política intensa.
Pero también reconocieron una cuestión que no es menor: en el oficialismo provincial dan prácticamente por descontado que Juez volverá a competir electoralmente y consideran que mantener canales institucionales abiertos puede contribuir a que la futura disputa electoral no termine convertida en una guerra de ataques personales.
Por eso, calificaron positivamente la reunión y dejaron abierta la posibilidad de que existan nuevos encuentros.
Juez confirmó el encuentro y dejó una definición contundente
Desde el sector de Luis Juez también admitieron la reunión y valoraron especialmente que se haya producido un diálogo de esas características.
El senador sostuvo que la conversación se desarrolló con respeto, que se analizaron numerosos temas y que, a su entender, hubiera sido conveniente que este tipo de encuentros se produjeran mucho antes.
Juez tampoco ocultó cuál es su posición frente al futuro escenario electoral. Dejó claro que Llaryora pretende conservar el poder provincial y que él está dispuesto a disputárselo.
La frase resume buena parte de lo que puede ocurrir en Córdoba: se pueden abrir canales de diálogo, compartir una mesa y mantener relaciones institucionales, pero eso no significa que desaparezcan las diferencias políticas ni las aspiraciones electorales.
Ambos saben perfectamente dónde están parados.
Los libertarios miran la foto con desconfianza
La noticia del encuentro tampoco pasó inadvertida dentro del universo opositor y, particularmente, entre los sectores más duros de La Libertad Avanza.
Para buena parte del libertarismo, Juez nunca terminó de ser considerado un dirigente propio. Su historia política y sus vínculos anteriores generan reparos en sectores que prefieren mantener una distancia considerable con las estructuras tradicionales de la política cordobesa.
Juez, por su parte, conoce perfectamente esas resistencias y hace tiempo que aprendió a convivir con ellas.
A ese escenario se suma su relación con Patricia Bullrich, actualmente jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. La exministra viene exhibiendo diferencias con algunas decisiones del oficialismo nacional y su posicionamiento hacia 2027 sigue siendo observado con atención.
Mientras tanto, el propio Juez reconoció públicamente que su vínculo actual con Javier Milei no atraviesa el mismo momento de cercanía que tuvo en el pasado.
Aquella relación de confianza que alguna vez describió con humor parece haber quedado bastante más lejos.
Llaryora y Natalia de la Sota, otra señal política
En medio de esta sucesión de movimientos apareció además otra fotografía que merece atención: la de Martín Llaryora junto a Natalia de la Sota.
A pocos días del homenaje a José Manuel de la Sota, realizado en Buenos Aires y organizado por Candelaria de la Sota al cumplirse ocho años de la muerte del exgobernador, Llaryora volvió a acercarse públicamente al sector delasotista.
Esta vez participó de la misa convocada por Natalia de la Sota en una parroquia del barrio Altamira.
No llegó solo. Lo acompañaron Manuel Calvo, jefe de Gabinete provincial, y Daniel Pastore, ministro de Comunicación, dos dirigentes que integran su círculo político más cercano.
La presencia tuvo una lectura institucional, pero también política. No es habitual que Llaryora participe de este tipo de actividades vinculadas directamente con el espacio de Natalia de la Sota, y por eso el gesto no pasó inadvertido.
En el entorno de la diputada nacional recibieron positivamente la presencia del gobernador.
El sector delasotista considera que el escenario electoral del próximo año puede ser competitivo y que una división del peronismo cordobés en dos listas podría resultar inconveniente para sus aspiraciones.
Por eso, la posibilidad de avanzar hacia una lista única del peronismo cordobés comienza a aparecer nuevamente en las conversaciones.
Pero una lista única no se construye solamente con una fotografía o un gesto de cordialidad. Requiere acuerdos, lugares y compromisos políticos concretos.
Natalia de la Sota, una pieza que todos observan
En ese eventual armado, Natalia de la Sota aparece como una dirigente que varios sectores siguen con atención.
Desde su espacio sostienen que cuenta con un nivel de conocimiento e imagen competitivo dentro de la provincia y que podría ocupar un lugar relevante en una eventual construcción política.
La negociación podría exceder incluso la discusión estrictamente provincial.
Su nombre también comenzó a circular en conversaciones vinculadas con un eventual armado nacional del peronismo y no se descarta que pueda ser considerada para integrar una fórmula presidencial.
Por ahora, nada está definido.
Lo concreto es que en Córdoba comenzaron a multiplicarse los gestos, las reuniones reservadas y las fotografías cuidadosamente elegidas.
Llaryora habla con Juez. Llaryora se acerca a Natalia de la Sota. Passerini se muestra con Kicillof. Schiaretti reaparece junto a figuras del peronismo nacional.
Demasiadas señales juntas como para pensar que se trata solamente de casualidades.
En política, muchas veces la fotografía no cuenta toda la historia, pero suele anticipar por dónde empiezan a moverse las piezas.



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