Trump recuerda a las víctimas del 11-S en el Pentágono a 25 años del ataque

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RESUMEN

  • Donald Trump participa este viernes de la ceremonia conmemorativa por los 25 años de los atentados del 11 de septiembre.
  • El presidente estadounidense encabeza el homenaje en el Pentágono, uno de los tres escenarios atacados por Al Qaeda.
  • El atentado contra el edificio militar provocó 184 muertes, además de las víctimas que viajaban en el vuelo secuestrado.
  • Casi 3.000 personas murieron en los ataques coordinados contra Nueva York, Washington y Pensilvania.
  • El 11-S transformó para siempre la política exterior, la seguridad y la sociedad estadounidense.

Este viernes, Estados Unidos vuelve a detenerse para recordar una de las jornadas más oscuras de su historia reciente.

A 25 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, el presidente Donald Trump participa de la ceremonia oficial en el Pentágono, el edificio que fue alcanzado por uno de los aviones secuestrados por integrantes de Al Qaeda.

El homenaje tiene un significado especial porque el Pentágono no fue solamente uno de los objetivos del ataque: fue el símbolo del poder militar estadounidense elegido por los terroristas para golpear en el corazón de Washington.

Casi 3.000 personas murieron aquel día en Nueva York, Virginia y Pensilvania. Los ataques fueron ejecutados mediante el secuestro de cuatro aviones comerciales: dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, otro impactó contra el Pentágono y el cuarto cayó en un campo de Shanksville, Pensilvania.

184 vidas quedaron en el Pentágono

El vuelo American Airlines 77 fue secuestrado y terminó impactando contra el Pentágono.

El ataque provocó la muerte de 184 personas, entre quienes se encontraban empleados del edificio y pasajeros y tripulantes del avión. El memorial construido en el lugar recuerda individualmente a cada una de esas víctimas.

Veinticinco años después, el dolor permanece.

Pero también permanece la memoria de quienes perdieron la vida intentando salvar a otros.

Bomberos, policías, trabajadores de emergencias, militares y ciudadanos comunes quedaron atrapados en una tragedia que cambió para siempre la historia de Estados Unidos.

Trump y un mensaje de memoria

Trump ya había participado esta semana de otro acto conmemorativo en Washington, donde aseguró que Estados Unidos debía “nunca olvidar” a las víctimas del terrorismo.

El mandatario sostuvo que el 11 de septiembre fue uno de esos acontecimientos que dividen la historia entre un antes y un después.

El presidente llega al acto del Pentágono por segundo año consecutivo. En paralelo, el vicepresidente J.D. Vance participa de la ceremonia principal en Nueva York, mientras otros funcionarios de la administración asisten al homenaje en el Memorial Nacional del vuelo 93, en Pensilvania.

La distribución de los actos vuelve a poner de manifiesto que el 11-S no pertenece solamente a una ciudad o a un edificio.

Es una herida nacional.

El día que cambió a Estados Unidos

Los atentados modificaron radicalmente la política estadounidense.

Después del 11-S comenzó la llamada “guerra contra el terrorismo”, Estados Unidos invadió Afganistán para combatir al régimen talibán que daba refugio a Osama bin Laden y, años más tarde, lanzó la invasión de Irak.

También se creó el Departamento de Seguridad Nacional, se reforzaron los controles aeroportuarios y se ampliaron las herramientas de inteligencia y vigilancia del Estado.

El mundo también cambió.

Los aeropuertos nunca volvieron a ser los mismos.

La seguridad pasó a ocupar un lugar central en las decisiones de los gobiernos.

Y la amenaza terrorista comenzó a ser considerada un fenómeno global capaz de golpear en cualquier lugar.

Veinticinco años después, las consecuencias continúan

El paso del tiempo no cerró completamente las heridas.

Miles de personas que participaron de las tareas de rescate y limpieza quedaron expuestas al polvo y a sustancias tóxicas liberadas tras el derrumbe de las Torres Gemelas.

Muchos de esos trabajadores desarrollaron enfermedades años después.

Por eso, las conmemoraciones de este 25° aniversario también recuerdan a quienes murieron posteriormente como consecuencia de enfermedades vinculadas con su exposición durante las tareas de rescate y recuperación.

Este año, además, las ceremonias incorporan un momento de silencio adicional para homenajear a quienes fallecieron por esas consecuencias posteriores.

Una generación que ya no recuerda aquel día

Hay otro elemento que marca la dimensión histórica del aniversario.

Una enorme cantidad de estadounidenses actuales no había nacido o era demasiado joven para comprender lo que estaba ocurriendo el 11 de septiembre de 2001.

Para ellos, las imágenes de las Torres Gemelas envueltas en humo, el Pentágono incendiado y los aviones impactando contra los edificios pertenecen a los libros de historia, los documentales y los archivos televisivos.

Para quienes lo vivieron, en cambio, son imágenes que quedaron grabadas para siempre.

Por eso la conmemoración tiene también un objetivo educativo: mantener viva la memoria de lo ocurrido para que las nuevas generaciones comprendan la magnitud de aquella tragedia.

Estados Unidos vuelve a decir “no olvidar”

Nueva York, Washington y Pensilvania vuelven a recordar a sus muertos.

En Nueva York se leen los nombres de las víctimas en el lugar donde estaban las Torres Gemelas y se realizan los tradicionales momentos de silencio que marcan las principales etapas de aquella mañana.

En el Pentágono, Donald Trump encabeza el homenaje a quienes murieron en el ataque contra el corazón militar de Estados Unidos.

Y en Pensilvania se recuerda a los pasajeros y tripulantes del vuelo 93, que enfrentaron a los secuestradores y evitaron que el avión alcanzara su objetivo.

Veinticinco años después, la conclusión sigue siendo la misma:

el terrorismo puede destruir edificios, puede provocar muerte y dolor, pero no puede borrar la memoria de sus víctimas ni la capacidad de una sociedad para reconstruirse.

Estados Unidos recuerda hoy a los casi 3.000 hombres, mujeres y niños que murieron aquel 11 de septiembre.

Y, una vez más, vuelve a pronunciar una frase que se convirtió en un compromiso nacional:

Nunca olvidar.

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