Córdoba también se destaca en educación y hay que mirar la mitad del vaso lleno

CÓRDOBAAgencia de Noticias del InteriorAgencia de Noticias del Interior

Córdoba volvió a aparecer por encima del promedio nacional en las evaluaciones educativas internacionales y el dato merece ser observado sin prejuicios ni mezquindades. En un país donde la educación atraviesa desde hace años una crisis profunda, encontrar una provincia que logra destacarse también debería ser motivo de reconocimiento.

Los resultados de las Pruebas PISA 2025 muestran que los estudiantes cordobeses superaron el promedio argentino en Ciencias, Lectura, Matemática y Aprendizaje en el Mundo Digital.

Pero hay un dato todavía más significativo: de acuerdo con la información difundida por el Gobierno provincial, Córdoba se ubicó entre los tres mejores sistemas educativos de América Latina, solamente por detrás de Uruguay y Chile.

Y eso no es un dato menor.

No todo está mal

En tiempos donde parece que solamente tienen espacio las malas noticias, los retrocesos y las críticas, también es necesario reconocer aquello que funciona.

Argentina, en términos generales, mostró retrocesos respecto de la evaluación de 2022. Córdoba, en cambio, logró mejorar en Ciencias y mantener sus niveles en Lectura y Matemática.

¿Significa esto que la educación cordobesa está solucionada? Por supuesto que no.

¿Significa que no existen problemas, dificultades y enormes desafíos por delante? Tampoco.

Pero sería injusto negar que hay resultados positivos que merecen ser destacados.

Y acá aparece una cuestión que muchas veces se pierde en la discusión política: también hay que aprender a mirar la mitad del vaso lleno y no solamente la mitad vacía.

Una provincia que muestra resultados

El gobernador Martín Llaryora aprovechó los resultados para reivindicar la política educativa provincial y, al mismo tiempo, reconoció que todavía queda mucho por hacer.

El mandatario felicitó a estudiantes, docentes, directivos, familias y a toda la comunidad educativa, atribuyendo los resultados al esfuerzo cotidiano de quienes forman parte del sistema.

Y hay algo que merece ser resaltado: los resultados educativos no pertenecen exclusivamente a un gobierno. Son consecuencia del trabajo de miles de docentes, alumnos, directivos y familias.

Por eso, si los números son buenos, corresponde reconocerlos. Y si existen dificultades, corresponde trabajar para corregirlas.

También las Pruebas Aprender

Los resultados de PISA no aparecen aislados.

Córdoba también viene mostrando buen desempeño en las Pruebas Aprender, donde sus estudiantes se ubicaron entre los mejores del país en distintas áreas evaluadas.

Esto permite sostener que existe una tendencia que merece ser analizada con seriedad.

No se trata de afirmar que Córdoba tiene el sistema educativo perfecto. No existe tal cosa.

Se trata de reconocer que, dentro de un panorama nacional complejo, hay una provincia que consigue resultados superiores al promedio argentino y que además logra ubicarse en una posición destacada dentro de América Latina.

Eso debería generar orgullo, pero también responsabilidad.

Llaryora pone la educación en el centro

Llaryora reivindicó las políticas educativas de su gestión y aseguró que los resultados representan una confirmación del camino elegido, aunque también planteó el desafío de seguir mejorando.

La provincia, además, ratificó su decisión de sostener la inversión pública en educación, incorporando la innovación y nuevas herramientas para acompañar el aprendizaje.

Y esa es probablemente la discusión que debería ocupar el centro de la escena.

Más allá de las diferencias políticas con Llaryora, si una política pública obtiene resultados positivos, corresponde reconocerlo.

La educación no debería convertirse en una cuestión partidaria. Si algo funciona, hay que sostenerlo. Si algo no funciona, hay que modificarlo. Y si existen resultados alentadores, hay que aprovecharlos para seguir avanzando.

Mirar el vaso lleno

Argentina tiene enormes problemas educativos. Hay dificultades en comprensión lectora, matemática, abandono escolar, infraestructura y formación. Negarlo sería absurdo.

Pero también sería un error caer en la mirada permanente de que todo está mal y nada funciona.

Córdoba demuestra que hay experiencias que pueden dar resultados.

Los números de PISA 2025 colocan a la provincia por encima del promedio nacional en las cuatro áreas evaluadas y entre las mejores de América Latina.

Eso no significa conformarse.

Al contrario: significa reconocer lo que se está haciendo bien para exigir todavía más.

Porque si solamente miramos la mitad vacía del vaso, corremos el riesgo de no ver aquello que puede servirnos para llenar la otra mitad.

La educación argentina necesita críticas, pero también necesita reconocer los buenos resultados, aprender de ellos y multiplicarlos.

Y en este caso, Córdoba tiene algo concreto para mostrar.

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