El operativo por la visita del Papa pone a Quinteros bajo los reflectores y abre una interna hacia 2027

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

La visita del papa León XIV a Córdoba, prevista para el próximo 10 de noviembre, sumó un nuevo capítulo político y operativo con la creación del Comando Unificado Federal Córdoba, una estructura que tendrá la misión de coordinar el enorme dispositivo de seguridad previsto para la llegada del Sumo Pontífice.

El organismo fue dispuesto por el Ministerio de Seguridad de la Nación y tendrá bajo su órbita la articulación entre las fuerzas federales y los organismos de seguridad de la provincia. La planificación deberá abarcar los lugares donde se desarrollarán las actividades religiosas, los recorridos del Papa, las zonas destinadas a los fieles y distintos puntos estratégicos de la ciudad y sus alrededores.

Participarán del operativo efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval y Policía de Seguridad Aeroportuaria, además de las fuerzas provinciales y otros organismos vinculados con la logística del acontecimiento.

Pero detrás de la estructura operativa aparece una cuestión que despierta particular interés en el escenario político cordobés: quién tendrá la conducción efectiva del comando.

Uno de los nombres que aparece con mayor fuerza es el del ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, quien ya participa activamente de las reuniones preparatorias y se encuentra involucrado en el diseño del dispositivo.

Una operación que va mucho más allá de la seguridad

El desafío será considerable. Córdoba deberá recibir a miles de fieles, autoridades, delegaciones y representantes religiosos en una jornada que tendrá repercusión nacional e internacional.

El operativo deberá contemplar los accesos a la ciudad, corredores viales, aeropuertos, lugares de concentración, sedes religiosas y el predio donde se desarrollará la misa central.

La persona que quede al frente de la coordinación tendrá además que mantener una relación permanente con organismos nacionales, la Fuerza Aérea Argentina, FAdeA, la Santa Sede, los municipios y las distintas fuerzas de seguridad involucradas.

Por esa razón, la eventual designación de Quinteros no sería un dato menor. El ministro podría quedar al frente de una estructura de enorme exposición pública, en una jornada en la que cualquier decisión vinculada con la seguridad y la logística tendrá una repercusión inmediata.

El funcionario ya tuvo un antecedente similar. En febrero de 2025 había participado en Córdoba de la puesta en marcha del Comando Unificado Córdoba, creado para coordinar acciones de las fuerzas federales y provinciales frente al delito.

Ahora, más de un año después, vuelve a aparecer vinculado con una estructura de coordinación federal, aunque en un contexto completamente diferente y con una responsabilidad institucional de dimensiones mucho mayores.

Quinteros gana protagonismo

El propio ministro viene destacando públicamente el trabajo conjunto entre la Provincia, las fuerzas federales, la Fuerza Aérea, FAdeA, el Gobierno nacional y representantes de la Santa Sede.

La magnitud del acontecimiento convierte a la seguridad en uno de los principales desafíos de la visita. El objetivo oficial es garantizar que la jornada pueda desarrollarse sin inconvenientes y en un marco de tranquilidad para los miles de asistentes.

La agenda también incluye a Miguel Siciliano, ministro de Vinculación, Gestión Institucional y Culto, quien tiene un papel central en la relación con la Iglesia, la Santa Sede y los distintos organismos involucrados en la organización.

Los dos funcionarios aparecen así en primera línea, aunque con tareas diferentes: mientras Siciliano concentra buena parte de la articulación institucional y religiosa, Quinteros queda asociado al despliegue de seguridad y la coordinación operativa.

La situación adquiere además una lectura política por otro motivo. Ambos nombres aparecen mencionados como posibles candidatos del oficialismo para disputar la Intendencia de Córdoba en 2027, cuando llegue el momento de definir al sucesor de Daniel Passerini.

Por ahora, ninguno tiene una candidatura formal y desde sus respectivos sectores buscan evitar que la discusión electoral se mezcle con la organización de la visita papal.

Una vidriera inesperada de cara a 2027

La eventual conducción del comando podría, sin embargo, generar un efecto político difícil de ignorar.

Un operativo exitoso de semejante magnitud puede reforzar la imagen de un funcionario en atributos como capacidad de gestión, coordinación, autoridad y resolución de situaciones complejas. En el caso de Quinteros, además, significaría una exposición extraordinaria durante las semanas previas y especialmente durante la jornada de la visita.

En el oficialismo provincial buscarán seguramente mantener el argumento de que se trata de una responsabilidad estrictamente institucional y que no existe ninguna relación entre el operativo y la futura discusión de candidaturas.

Pero la política cordobesa ya mira hacia 2027 y cada aparición pública de los dirigentes que integran la mesa de decisiones comienza a ser evaluada en clave electoral.

La visita de León XIV puede convertirse, de esta manera, en mucho más que un acontecimiento religioso. Para Quinteros, si finalmente queda al frente del comando, podría representar una oportunidad para consolidar su perfil de gestión y ganar protagonismo dentro del oficialismo.

En paralelo, la presencia de Siciliano y las versiones sobre otros posibles nombres mantienen abierta la discusión por la sucesión de Passerini.

La definición sobre quién conducirá el operativo todavía puede cambiar. Pero una cosa ya parece clara: la llegada del Papa a Córdoba tendrá también una fuerte dimensión política, y quienes ocupen la primera línea de la organización quedarán inevitablemente bajo los reflectores.

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