Marcos Juárez cambia de signo político: el peronismo vuelve a gobernar después de 53 años

POLÍTICAAgencia 24 NoticiasAgencia 24 Noticias

Germán Font y Eduardo Foresi se impusieron en las elecciones municipales y terminaron con más de una década de predominio del PRO. El resultado representa un fuerte impacto político en una ciudad que durante años fue considerada uno de los bastiones opositores de Córdoba.

Marcos Juárez protagonizó una elección que reconfigura el escenario político local y genera repercusiones más allá de los límites de la ciudad. Después de 53 años, el peronismo recuperó el gobierno municipal con la victoria de Germán Font y Eduardo Foresi, quienes lograron imponerse con una propuesta presentada bajo una identidad local y alejada de las tradicionales etiquetas partidarias.

El triunfo significó además el cierre de una etapa marcada por doce años de administraciones vinculadas al PRO y por el fuerte perfil antiperonista que caracterizó a la política de la ciudad durante ese período.

Font obtuvo el 46,09% de los votos y superó ampliamente a Pedro Dellarossa, quien partía como uno de los principales candidatos y terminó aproximadamente 26 puntos por debajo.

Una elección que rompió todos los pronósticos

La victoria de Font adquirió una dimensión especial porque Marcos Juárez fue durante años uno de los principales escenarios de construcción política de la oposición cordobesa.

En 2014, el triunfo de Pedro Dellarossa había significado un punto de inflexión y servido como antecedente para una alianza que posteriormente adquirió alcance nacional bajo el sello de Juntos por el Cambio.

Esta vez, sin embargo, el electorado optó por una alternativa diferente. La estrategia del peronismo fue evitar una campaña identificada directamente con el PJ y apostar por una propuesta de carácter municipal.

Esa decisión permitió que Font se presentara como una figura nueva dentro de la política local y concentrara buena parte del voto que reclamaba un cambio.

La estrategia del oficialismo provincial

El gobernador Martín Llaryora evitó involucrarse públicamente de manera directa durante el tramo final de la campaña. Tampoco realizó una visita a Marcos Juárez en los últimos días previos a la elección.

La estrategia provincial estuvo enfocada inicialmente en impedir que La Libertad Avanza consiguiera su primera victoria municipal en Córdoba. En ese escenario, el resultado de Font no aparecía como el desenlace más probable.

Sin embargo, una vez confirmada la victoria, el Gobierno provincial tomó rápidamente el resultado como propio. Distintos funcionarios cordobesistas participaron de los festejos y destacaron la estrategia que permitió recuperar una intendencia que durante décadas había sido adversa al peronismo.

Desde el oficialismo provincial interpretaron el resultado como una demostración de capacidad política de cara a los próximos desafíos electorales, especialmente pensando en el escenario de 2027.

El desgaste del oficialismo local

Más allá de la estrategia electoral del peronismo, la elección también estuvo condicionada por el desgaste de la gestión municipal.

Uno de los principales cuestionamientos estuvo relacionado con la administración de la actual intendenta, cuya imagen negativa habría alcanzado niveles elevados. A esto se sumó el distanciamiento político que se produjo entre la jefa comunal y Dellarossa luego de que este último se incorporara al Gobierno provincial.

La decisión posterior de Dellarossa de buscar nuevamente la intendencia también tuvo consecuencias en la conformación del escenario electoral.

La falta de una alianza amplia generó una mayor fragmentación del voto opositor. Entre las alternativas que compitieron estuvieron Gerardo Pasquali, de Marcos Juárez Despierta, con un discurso orientado hacia el electorado libertario, y Verónica Crescente, de la Unión Vecinal.

Con el voto opositor dividido y una fuerte demanda de renovación, Font consiguió capitalizar el escenario y convertirse en el próximo intendente de Marcos Juárez.

Una victoria que ya mira hacia 2027

El nuevo intendente electo será recibido este martes por el gobernador Martín Llaryora en la sede del Gobierno provincial. El encuentro marcará el comienzo de una nueva etapa para la relación entre Marcos Juárez y la administración provincial.

Mientras tanto, el oficialismo cordobés ya comenzó a leer el resultado en clave política provincial. La recuperación de una ciudad que durante años simbolizó el poder territorial del PRO representa, para el cordobesismo, una señal que podría tener impacto en la disputa electoral de 2027.

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