Durante mucho tiempo se creyó que el envejecimiento implicaba una pérdida inevitable de las células nerviosas y que las neuronas destruidas no podían recuperarse. Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron que el cerebro adulto conserva cierta capacidad para generar nuevas neuronas y establecer nuevas conexiones, un proceso conocido como neurogénesis.
Aunque el cerebro cambia con el paso de los años y puede verse afectado por el estrés, el sedentarismo y otros hábitos poco saludables, mantiene una importante capacidad de adaptación. La neurogénesis en el cerebro adulto abrió nuevas líneas de investigación sobre posibles tratamientos para enfermedades neurodegenerativas.
Las psicólogas españolas Valeria Sabater y Sara Ramo González señalaron que, para favorecer esta capacidad natural, es importante adoptar hábitos que estimulen tanto al cerebro como al organismo.
Cada pensamiento y cada hábito puede modificar el cerebro
El cerebro humano pesa alrededor de 1,5 kilos, pero consume cerca del 20% de la energía total del organismo. Actividades cotidianas como leer, estudiar, aprender algo nuevo o conversar generan cambios en su funcionamiento y en sus conexiones.
Las emociones también tienen un impacto. El estrés y la ansiedad sostenidos pueden afectar regiones cerebrales como el hipocampo, una estructura relacionada con la memoria. Por este motivo, la salud cerebral se convirtió en uno de los principales focos de investigación para comprender enfermedades como el alzhéimer.
En este contexto, las especialistas plantearon cinco hábitos que pueden contribuir al bienestar cerebral y favorecer la plasticidad neuronal.
Cinco hábitos para cuidar las neuronas
1. Hacer ejercicio físico
Caminar, nadar, practicar un deporte o realizar ejercicios de fuerza no solo beneficia al cuerpo. La actividad física favorece la circulación sanguínea y el aporte de oxígeno al cerebro, además de contribuir a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo.
Mantenerse activo de manera regular es, por lo tanto, uno de los hábitos más importantes para proteger la salud cerebral y mantener las conexiones neuronales.
2. Mantener una mente activa
Al igual que los músculos, el cerebro necesita estímulos. Aprender cosas nuevas y enfrentarse a desafíos intelectuales ayuda a mantener activa la función cognitiva.
Algunas alternativas son:
Aprender un idioma, bailar o tocar un instrumento.
Leer con frecuencia y estimular la curiosidad.
Resolver juegos y actividades que impliquen razonamiento.
Mantener una actitud crítica y abierta frente a nuevas ideas.
Socializar, viajar y probar actividades diferentes.
La clave está en incorporar experiencias que obliguen al cerebro a salir de la rutina.
3. Cuidar la alimentación
La alimentación también cumple un papel importante en la salud cerebral. Una dieta equilibrada, basada en alimentos nutritivos y poco procesados, ayuda a aportar al organismo los nutrientes que necesita para funcionar correctamente.
Entre los nutrientes de interés se encuentran los ácidos grasos omega-3, presentes principalmente en pescados y otros alimentos. También es importante mantener una alimentación variada que incluya frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes adecuadas de proteínas.
Más que buscar un alimento capaz de “regenerar” las neuronas por sí solo, los especialistas recomiendan mantener un patrón de alimentación saludable de manera sostenida.
4. Mantener una vida sexual activa
La actividad sexual puede contribuir al bienestar emocional y a la reducción del estrés, factores que también influyen sobre la salud cerebral.
Además, durante las relaciones sexuales se liberan sustancias como dopamina y oxitocina, vinculadas con el placer, el vínculo afectivo y la regulación del estado de ánimo.
5. Practicar meditación
La meditación puede ser otra herramienta para cuidar la salud cerebral. Su práctica regular puede favorecer la atención, la concentración y el manejo del estrés y la ansiedad.
También puede ayudar a mejorar la capacidad de mantenerse enfocado en el presente y favorecer determinados procesos relacionados con la actividad cerebral.
En definitiva, no existe un único hábito capaz de “regenerar” las neuronas. La mejor estrategia es combinar actividad física, estimulación intelectual, alimentación equilibrada, descanso, vínculos sociales y herramientas para manejar el estrés. Estos hábitos pueden contribuir a mantener un cerebro saludable y favorecer su capacidad de adaptación a lo largo de la vida.