La vitamina D podría ayudar a cuidar la memoria en personas que duermen mal

SALUD Y NUTRICIÓNJulia VOSCOJulia VOSCO

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Dormir mal y notar dificultades para recordar o concentrarse pueden aparecer juntos, especialmente con el paso de los años. Ahora, un grupo de científicos de Estados Unidos encontró una posible relación que podría ayudar a comprender mejor este vínculo: la vitamina D.

Conocida principalmente por su importancia para la salud ósea, la vitamina D también podría tener un papel en el funcionamiento del cerebro y en capacidades como la memoria y el razonamiento.

La investigación, realizada por científicos de la Universidad Emory, en Georgia, analizó a adultos que presentaban dos condiciones frecuentes en las etapas previas a la demencia: problemas de sueño y deterioro cognitivo leve, caracterizado por dificultades de memoria, concentración o razonamiento.

Entre las personas que recibían dosis elevadas de vitamina D todos los días, el desempeño en determinadas pruebas de memoria y razonamiento fue mejor que entre quienes no recibían el suplemento. La comparación se realizó teniendo en cuenta factores como la edad, el peso y el nivel educativo.

“Todavía hay margen para cuidar el cerebro”, explicó Victoria Pak, investigadora y autora principal del trabajo, además de profesora asociada de la Escuela de Enfermería Nell Hodgson Woodruff de la Universidad Emory.

Para la especialista, identificar hábitos simples y accesibles que puedan contribuir al cuidado cerebral resulta cada vez más relevante frente al crecimiento de los casos de alzhéimer.

La relación entre el sueño y la memoria

El descanso también ocupa un lugar importante en esta investigación. Los trastornos del sueño son frecuentes entre las personas con alzhéimer moderado o severo, y la relación parece funcionar en ambas direcciones: dormir mal puede contribuir al deterioro de la memoria, mientras que los problemas cognitivos también pueden afectar la calidad del descanso.

Uno de los aspectos destacados del estudio es que analizó específicamente a personas que presentaban simultáneamente problemas de sueño y deterioro cognitivo leve, un grupo que no había sido estudiado en profundidad en investigaciones anteriores sobre vitamina D.

Los investigadores también compararon las dos formas más conocidas del suplemento: vitamina D2 y vitamina D3. No encontraron diferencias significativas entre ambas respecto de su posible efecto sobre el rendimiento cognitivo.

Por qué todavía no hay que sacar conclusiones apresuradas

Aunque los resultados generan interés, los investigadores advierten que todavía no permiten afirmar que la vitamina D prevenga el deterioro de la memoria o el alzhéimer.

El estudio fue realizado sobre un grupo reducido de participantes, por lo que se necesitan investigaciones más amplias para determinar si existe una relación directa entre el consumo de vitamina D y una mejor función cognitiva o si intervienen otros factores.

Además, hay un punto importante relacionado con la seguridad: las dosis utilizadas en el estudio fueron superiores a las cantidades que los organismos de salud de Estados Unidos recomiendan como límite para el consumo diario sin supervisión médica.

El exceso de vitamina D durante períodos prolongados puede provocar un aumento del calcio en sangre, una condición que puede generar efectos adversos como náuseas, cálculos renales y acumulación de calcio en los riñones.

Por eso, no se recomienda comenzar a tomar dosis altas de vitamina D por cuenta propia. Un análisis de sangre puede determinar si existe una deficiencia y, a partir de ese resultado, un profesional de la salud puede establecer si es necesario utilizar un suplemento, en qué dosis y durante cuánto tiempo

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