Zamora eligió a Llaryora como blanco: el senador santiagueño busca proyectarse al escenario nacional

POLÍTICAAgencia de Noticias del InteriorAgencia de Noticias del Interior

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El senador nacional Gerardo Zamora volvió a poner a Martín Llaryora en el centro de la escena política. El referente del Frente Cívico por Santiago del Estero aprovechó el cierre de campaña de las elecciones municipales santiagueñas para lanzar una dura crítica contra el gobernador cordobés, al cuestionar la situación financiera de Córdoba y su relación con el Gobierno nacional.

Pero detrás de la discusión por el aguinaldo y la asistencia financiera aparece una lectura política más profunda: Zamora intenta transformar a Llaryora en una pieza de su estrategia de proyección nacional, utilizando al mandatario cordobés como un contrapunto para instalar su propio liderazgo después del contundente triunfo de su espacio en Santiago del Estero.

El senador, que gobernó la provincia durante dos décadas y mantiene una fuerte influencia sobre la estructura política santiagueña, encabezó actos en la capital provincial junto al gobernador Elías Suárez y al candidato a intendente Marino Benavente. Allí celebró la continuidad de su proyecto político y destacó el resultado electoral como una señal hacia el resto del país.

Sin embargo, el discurso rápidamente giró hacia la política nacional. Zamora apuntó contra las provincias que recibieron asistencia del Gobierno de Javier Milei y señaló a Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Jujuy como distritos que necesitaron ayuda financiera para afrontar compromisos salariales.

"Cuatro provincias colaboracionistas, como ellos le llaman, le prestaron de vuelta para que paguen el aguinaldo", afirmó, en una referencia directa a Llaryora, Maximiliano Pullaro, Rogelio Frigerio y Carlos Sadir.

La crítica tuvo un destinatario principal: Córdoba. Zamora cuestionó que una provincia con los recursos y la estructura productiva de la mediterránea haya debido recurrir a fondos nacionales, y utilizó ese argumento para cuestionar el modelo de relación entre las provincias y la Casa Rosada.

"Si no te alcanza ni para pagar los sueldos, imaginate todas las demás cosas", sostuvo el senador, quien además planteó que la ayuda financiera termina generando dependencia política.

En ese punto apareció la verdadera disputa de fondo. Zamora busca posicionarse como una figura nacional capaz de disputar un espacio dentro del peronismo no kirchnerista, y para eso necesita instalar un relato donde gobernadores como Llaryora representen una estrategia de diálogo con Milei que, según su mirada, tiene costos políticos.

El gobernador cordobés, que construyó su perfil nacional como uno de los mandatarios provinciales con mayor capacidad de negociación con la Nación, aparece así como un rival potencial en la discusión por el liderazgo opositor.

El escenario nacional empieza a mostrar una nueva pelea por el espacio que quedó abierto tras la derrota del kirchnerismo. Allí aparecen gobernadores, dirigentes provinciales y referentes con aspiraciones de construir una alternativa presidencial.

Zamora llega fortalecido después de un nuevo triunfo electoral de su estructura política en Santiago del Estero, donde el Frente Cívico mantiene una hegemonía que le permite mirar más allá de los límites provinciales.

Ahora, el desafío es convertir ese poder territorial en volumen nacional. Y para eso eligió un adversario con peso propio: Martín Llaryora.

La pregunta que queda abierta es si el ataque contra Córdoba es solamente una discusión por fondos públicos o si forma parte de una estrategia más ambiciosa: usar a Llaryora como trampolín para instalar a Gerardo Zamora en la carrera presidencial.

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