Milei llega a la cumbre del Mercosur en medio de tensiones regionales y debates sobre el futuro del bloque

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • La cumbre del Mercosur reunirá a los presidentes de los países miembros en Asunción con una agenda centrada en la integración comercial.
  • Las diferencias entre Javier Milei y Lula da Silva volverán a ocupar un lugar central durante las deliberaciones.
  • Brasil busca precisiones sobre el acuerdo comercial firmado entre Argentina y Estados Unidos.
  • La solicitud argentina para incorporarse al CPTPP abre un nuevo frente de debate dentro del bloque regional.
  • Argentina mantiene su rechazo a la reincorporación de Venezuela por considerar que persisten incumplimientos comerciales y democráticos.
  • El encuentro servirá para evaluar el futuro del Mercosur en un contexto de crecientes tensiones políticas entre sus principales socios.

El presidente Javier Milei participará entre este lunes y el martes de la cumbre de jefes de Estado del Mercosur que se desarrollará en Asunción, Paraguay, en un escenario atravesado por diferencias políticas entre los principales socios del bloque y por discusiones que exceden la agenda estrictamente comercial. Aunque el acuerdo con la Unión Europea y las negociaciones para ampliar los vínculos con otros mercados concentrarán buena parte del debate, el encuentro también estará marcado por desacuerdos sobre la estrategia internacional del Mercosur y por el rechazo argentino a una eventual reincorporación de Venezuela.

La reunión contará con la presencia de los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, además de representantes de países asociados e invitados extrarregionales. Entre los temas previstos figuran el avance del tratado comercial con la Unión Europea y el inicio de conversaciones para un acuerdo económico con Japón, junto con el seguimiento de negociaciones abiertas con Canadá y Singapur.

Sin embargo, detrás de la agenda oficial persisten diferencias políticas que amenazan con condicionar el clima de la cumbre. El principal foco de tensión continúa siendo la relación entre Milei y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuyas visiones sobre la integración regional y la política exterior mantienen profundas divergencias.

Brasil busca conocer con mayor precisión el alcance del acuerdo comercial que Argentina firmó meses atrás con Estados Unidos, mediante el cual se eliminaron aranceles para una amplia cantidad de productos. Desde Brasilia consideran que cualquier entendimiento bilateral debe respetar los compromisos asumidos dentro del Mercosur y evitar desequilibrios que puedan afectar el funcionamiento del mercado común.

A esas diferencias se suma la estrategia internacional impulsada por el Gobierno argentino, que formalizó recientemente su solicitud para incorporarse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), uno de los bloques comerciales más importantes del mundo. La iniciativa abre nuevas oportunidades para diversificar mercados, aunque también plantea interrogantes políticos, especialmente por la participación del Reino Unido en ese acuerdo mientras continúa vigente el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas.

En paralelo, distintos analistas consideran que Brasil intenta acelerar las negociaciones del Mercosur con Japón como una forma de fortalecer la estrategia comercial del bloque y desalentar iniciativas individuales de sus socios para integrarse al tratado transpacífico.

Otro de los temas que sobrevuela la cumbre es la situación de Venezuela. Aunque su posible regreso al Mercosur no figura oficialmente en el temario, el asunto continúa presente en las conversaciones diplomáticas. La discusión perdió impulso tras los terremotos que afectaron recientemente al país caribeño, pero varios gobiernos mantienen posiciones contrapuestas respecto de una eventual reincorporación.

La postura argentina permanece inalterable. Desde Buenos Aires sostienen que Venezuela continúa incumpliendo tanto las obligaciones comerciales asumidas al ingresar al bloque como los compromisos democráticos establecidos en el Protocolo de Ushuaia. En consecuencia, el Gobierno considera que no existen condiciones para levantar la suspensión que pesa sobre ese país.

La posición argentina adquiere especial relevancia porque cualquier modificación del estatus venezolano requiere el consenso de los cuatro miembros fundadores del Mercosur. Mientras esa unanimidad no exista, la reincorporación resulta inviable.

El debate también encuentra resistencias en sectores políticos paraguayos, donde aún persisten cuestionamientos sobre la forma en que Venezuela fue incorporada al bloque en 2012. Ese antecedente agrega un componente institucional que podría dificultar cualquier intento de avanzar en esa dirección.

Mientras tanto, desde la Unión Europea siguen de cerca la evolución del bloque regional, aunque consideran que una eventual discusión sobre Venezuela no alteraría, por el momento, el desarrollo del acuerdo comercial alcanzado con el Mercosur.

Con este panorama, la cumbre de Asunción se presenta como una instancia clave para medir el grado de cohesión política entre los socios. Más allá de los avances en materia comercial, el encuentro pondrá a prueba la capacidad del bloque para administrar diferencias estratégicas que, en los últimos meses, se hicieron cada vez más evidentes.

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