De tapitas a anteojos: la fundación que recicla plástico para devolver la visión a miles de personas

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En varias comunidades del norte argentino, los problemas de salud visual se convirtieron en una de las necesidades más urgentes. Frente a esta realidad, la Fundación Boreal impulsó un proyecto solidario que combina reciclaje, innovación y acceso a la salud: fabricar marcos de anteojos con tapitas plásticas y entregar lentes de manera gratuita a personas que no pueden costearlos.

La organización, con sede en San Miguel de Tucumán, trabaja desde hace más de una década en distintas provincias del país. Según explicó su director ejecutivo, Cristian Mur, hace ocho años lanzaron el programa Promover Salud, una iniciativa que lleva atención médica a localidades con acceso limitado a servicios sanitarios.

Para llegar a estas comunidades, el equipo adaptó un colectivo urbano que fue transformado en un consultorio móvil con tres espacios equipados con aire acondicionado y aparatología médica. Desde allí realizan operativos en distintas provincias como Tucumán, Salta, Santiago del Estero, Mendoza y Córdoba.

Las campañas médicas se organizan en coordinación con gobiernos locales, organizaciones sociales, iglesias y comedores comunitarios. En ese recorrido han visitado zonas como la Puna salteña, localidades del norte de Salta, ciudades como Quimilí y Monte Quemado, además de distintos puntos del Gran Mendoza y otras regiones del país.

Una necesidad que se repetía en cada operativo

Durante las consultas médicas, los profesionales detectaron un problema recurrente: la enorme demanda de atención oftalmológica.

“Acceder a una consulta y a un par de anteojos suele ser muy difícil y costoso para muchas familias”, explicó Mur. En cada operativo, la presencia de un móvil oftalmológico genera largas filas de personas que buscan resolver problemas de visión.

Aunque los pacientes recibían el diagnóstico, muchos no podían comprar los anteojos recetados. Para enfrentar esa situación, la fundación comenzó a trabajar junto a laboratorios ópticos para entregar lentes sin costo. Entre quienes reciben esta ayuda, alrededor del 60% son niños, mientras que el resto se divide entre mujeres y adultos mayores.

Tapitas recicladas para fabricar marcos

Con el tiempo, el aumento de los costos obligó al equipo a buscar alternativas para sostener el programa. Así nació la idea de fabricar marcos utilizando tapitas plásticas recicladas.

Hasta el momento, la fundación recicló unos 300 kilos de tapitas, que llegan principalmente a través de donaciones. Cada marco requiere entre 12 y 15 tapitas, lo que permite transformar residuos plásticos en insumos útiles para la producción de anteojos.

Según explicó Mur, el material ofrece una gran resistencia. El PET utilizado conserva una elevada elasticidad y durabilidad, lo que permite fabricar marcos firmes y de larga vida útil.

Una fábrica propia para ampliar la ayuda

El proyecto dio un paso decisivo a fines de 2025, cuando la fundación inauguró su propia fábrica de marcos. A partir de ese momento, la organización comenzó a producir gran parte de los componentes de los anteojos.

El salto fue posible gracias al apoyo de la Embajada de Alemania en Argentina, que financió la compra de una biseladora, una máquina fundamental para cortar los cristales. Con ese equipamiento, el equipo pudo montar su propio laboratorio óptico y dejar de depender de proveedores externos.

“Ahora tenemos autonomía total para fabricar anteojos”, explicó Mur. La diferencia en costos fue inmediata: con el dinero que antes alcanzaba para un solo par, ahora pueden producir entre cinco y seis.

Los resultados reflejan ese crecimiento. Durante 2025 la organización entregó 1200 anteojos, pero desde que comenzó a funcionar la fábrica ya fabricaron 600 en apenas dos meses y medio.

Para 2026, la meta es aún más ambiciosa: alcanzar 3000 anteojos entregados, lo que triplicaría la ayuda brindada hasta ahora.

Tecnología y sustentabilidad

El proyecto también recibió apoyo de la Embajada de Suiza en Argentina, que permitió adquirir un autorrefractómetro, un equipo clave para medir la visión y que anteriormente debía alquilarse en cada operativo.

En paralelo, la fundación planea incorporar energía solar en la planta de producción para que todo el proceso sea completamente sustentable.

Para Mur, el impacto del proyecto va mucho más allá de los números. “Nuestro objetivo es devolverle la visión a quienes no pueden acceder a un par de anteojos”, afirmó. Y concluyó: “Somos una fundación pequeña, pero trabajamos en cinco provincias. Si cada uno aporta un poco, podemos ayudar a muchas más personas”.

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