
El pase de Juez a La Libertad Avanza: coherencia política y una voz que no será complaciente
OPINIÓN Por Carlos Zimerman

Por Carlos Zimerman
La decisión del senador cordobés Luis Juez de incorporarse formalmente a La Libertad Avanza no debería sorprender a nadie. Se trata de un movimiento coherente con las ideas que viene sosteniendo desde hace más de 40 años: una política frontal, sin eufemismos, crítica del poder cuando corresponde y ajena a las conveniencias circunstanciales.
Las reacciones que intentan presentar su decisión como un giro oportunista se apoyan más en ataques personales que en argumentos políticos. Juez no cambió de convicciones: se integró a un espacio que hoy expresa con mayor claridad los principios que él mismo pregona desde hace décadas. Por eso, lejos de ser una sorpresa, su pase aparece como la consecuencia lógica de una trayectoria marcada por la coherencia discursiva.
Con la incorporación de Juez, el oficialismo alcanza los 21 senadores propios. Ese número, sumado al acompañamiento de sus aliados del PRO y la Unión Cívica Radical, eleva el respaldo parlamentario a 44 votos sobre un total de 72, acercándose a la mayoría calificada de dos tercios, una cifra clave para avanzar en reformas estructurales.
El acercamiento entre Juez y el oficialismo no estuvo exento de tensiones. Tras la derrota libertaria en las elecciones bonaerenses de septiembre de 2025, el senador fue uno de los dirigentes que se animó a cuestionar públicamente la conducción política de la Casa Rosada:
“La reacción fue propia de un carpintero que sale a armar mesa cuando vos lo que tenés que hacer es otra cosa. Te acabás de comer un porrazo. Hay que bajar cuatro cambios, la soberbia”.
En aquel contexto, donde el peronismo de Fuerza Patria obtuvo el 47% y los libertarios el 33%, Juez interpretó el resultado como un llamado de atención al oficialismo para fortalecer la coordinación con sus aliados parlamentarios. Incluso reclamó una relación más madura con los sectores dialoguistas:
“Al aliado no lo resolvés con una empanada. Al aliado tenés que escucharlo, son tipos que también tienen intereses”.
Ese período de fricciones quedó atrás luego del contundente triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas del 27 de octubre, cuando el espacio liderado por Javier Milei y conducido políticamente por su hermana Karina Milei se impuso en todo el país, fortaleciendo su representación tanto en el Congreso como en la mayoría de las provincias.
Desde entonces, el alineamiento de Juez con el oficialismo se consolidó hasta que en los últimos días el senador blanqueó una relación que, en los hechos, ya existía.
El Gobierno llegará así fortalecido a la apertura de sesiones ordinarias del próximo 1° de marzo, cuando el presidente Milei inaugure el período legislativo 2026. Lo hará con varias victorias parlamentarias, entre ellas el avance en los cambios de la legislación laboral que impulsa el Ejecutivo.
Sin embargo, el rasgo más significativo de la incorporación de Juez no es sólo aritmético. Su llegada aporta una voz interna que no será decorativa ni obediente. A diferencia de otros dirigentes que en muchas oportunidades optan por la complacencia con el Presidente para no quedar mal con el poder, Juez no tiene problemas en decirle a Milei las cosas como son. Está “más allá del bien y del mal” en términos políticos: no necesita agradar ni acomodarse al discurso oficial.
Cuando considere que una decisión es equivocada, lo va a decir sin rodeos. Ya lo demostró en el pasado, incluso frente a aliados circunstanciales. Ese perfil crítico y sin miedo a la confrontación puede convertirse en un activo para el propio Gobierno: en un escenario donde abundan los silencios estratégicos, la presencia de un dirigente con espalda política y sin filtros introduce un contrapeso necesario.
Luis Juez no llega a La Libertad Avanza para aplaudir todo. Llega para acompañar cuando esté de acuerdo y para marcar errores cuando crea que el rumbo se desvía. Y esa sinceridad política, hoy, es un valor escaso. Por eso su pase no debería escandalizar: debería leerse como lo que es, la confirmación de una coherencia que lleva más de cuatro décadas.



La conducción del PJ en debate: Bianco expuso las tensiones internas del peronismo

Estados Unidos respalda a la Argentina ante la jueza Preska y rechaza sanciones por el caso YPF

Garavano reavivó el debate sobre la edad de imputabilidad y reclamó un régimen penal juvenil moderno




















