
Un arca genética en el desierto: Dubai apuesta por preservar la vida antes de su extinción
CIENCIA Agencia de Noticias del Interior

- La iniciativa busca almacenar material genético de 10.000 especies en peligro.
- Funcionará en el Museo del Futuro de Dubai como parte de una inversión multimillonaria.
- Combina investigación conservacionista con la posibilidad de recrear especies extintas.
- Especialistas advierten que la criopreservación no reemplaza la protección de hábitats.
- El proyecto se suma a experiencias previas como el “Zoo Congelado” de San Diego.
- Colossal aspira a crear una red global de biobancos para preservar la biodiversidad.
En medio del paisaje futurista de Dubai, donde la arquitectura desafía los límites de la imaginación, una nueva iniciativa científica busca enfrentar un desafío mucho más antiguo: la extinción de especies. Colossal Biosciences, la firma de biotecnología conocida por sus ambiciosos proyectos para “revivir” animales desaparecidos como el mamut o el dodo, anunció la creación de un biobanco de alcance global en los Emiratos Árabes Unidos (EAU). El objetivo es preservar material genético de miles de especies en peligro antes de que desaparezcan definitivamente.
El proyecto funcionará dentro del Museo del Futuro de Dubai y aspira a almacenar millones de muestras biológicas —tejidos congelados y otros materiales celulares— correspondientes a unas 10.000 especies. Entre ellas se incluirán las cien más amenazadas tanto a nivel mundial como en territorio emiratí. La iniciativa forma parte de una inversión multimillonaria en biotecnología impulsada por los EAU, que recientemente destinaron decenas de millones de dólares a la compañía con sede en Dallas.
Colossal no es ajena a la controversia. Meses atrás anunció la creación de tres ejemplares con rasgos del lobo terrible, una especie extinta, mediante la combinación de ADN antiguo, clonación y edición genética aplicada sobre lobos grises. Especialistas advirtieron entonces que no se trataba de una resurrección literal, sino de híbridos con características similares a las del animal desaparecido. Esa discusión científica, sin embargo, no detuvo los planes de expansión.
Según explicó su director ejecutivo, Ben Lamm, el nuevo biobanco adoptará un enfoque dual: servirá tanto para investigaciones destinadas a proteger especies amenazadas como para la eventual recreación genética de aquellas que lleguen a extinguirse. La comparación que eligió fue el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, en el Ártico, que conserva cerca de 1,4 millones de muestras vegetales como respaldo ante posibles catástrofes. “Necesitamos copias de seguridad de la vida en la Tierra”, planteó, al advertir que la velocidad de desaparición de especies supera la capacidad actual de conservación.
Las cifras globales refuerzan esa preocupación. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza contabiliza más de 48.000 especies en riesgo de extinción. Aunque las estimaciones sobre la tasa anual de desaparición varían, existe consenso en que la pérdida de biodiversidad se acelera por efecto de la actividad humana y el cambio climático.
Para Colossal, el almacenamiento de múltiples muestras por especie permitirá preservar diversidad genética, un factor decisivo para la supervivencia a largo plazo. La empresa argumenta además que muchas especies cumplen roles ecológicos irremplazables: su desaparición puede alterar cadenas alimenticias completas y desencadenar efectos en cascada sobre los ecosistemas. Incluso subraya posibles beneficios indirectos para la salud humana, al señalar que ciertos animales poseen sistemas inmunológicos cuya comprensión podría aportar avances biomédicos.
El emprendimiento no parte de cero en el escenario internacional. Desde 1975, el Instituto para la Investigación en Conservación del Zoológico de San Diego mantiene un “Zoo Congelado” con muestras de más de 1.300 especies. Gracias a ese material genético, se lograron clonar ejemplares de especies en peligro como el caballo de Przewalski o el hurón de patas negras. En el Reino Unido, la organización The Frozen Ark reúne decenas de miles de muestras de ADN con fines científicos y conservacionistas.
Sin embargo, especialistas advierten que la criopreservación no puede reemplazar la protección directa de los hábitats naturales. La biobanca, sostienen, es una herramienta complementaria. Para que resulte efectiva deberá integrarse con marcos regulatorios claros, acuerdos internacionales y estrategias coordinadas entre países. También plantean interrogantes sobre gobernanza, financiamiento a largo plazo y acceso a las colecciones.
En ese contexto, el biobanco de Dubai busca además cumplir una función pedagógica. Al ubicarse dentro de un museo abierto al público, pretende exhibir laboratorios en funcionamiento y estimular vocaciones científicas. La empresa anticipó que la selección definitiva de las especies prioritarias se realizará en conjunto con autoridades locales, en el marco de un programa de investigación aún en desarrollo.
Colossal afirma que este será el primero de varios centros destinados a conformar una red global de preservación genética. La apuesta es ambiciosa: construir un arca moderna capaz de resguardar la información biológica del planeta antes de que se pierda para siempre. El desafío será demostrar que la tecnología puede ser aliada de la conservación sin sustituir la responsabilidad de proteger los ecosistemas vivos.



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