Chubut se proyecta como nuevo nodo estratégico de la conectividad digital argentina

ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
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  • Chubut impulsa un proyecto para descentralizar la conectividad digital del país.
  • La iniciativa incluye centros de datos Tier IV con inversiones privadas millonarias.
  • Se busca crear un corredor bioceánico que conecte el Atlántico con el Pacífico.
  • El desarrollo apunta a reducir la dependencia histórica de Las Toninas.
  • La combinación de fibra óptica y 5G es central para la estrategia tecnológica.
  • El clima patagónico ofrece ventajas económicas para la operación de data centers.

La infraestructura digital de la Argentina podría atravesar en los próximos años una transformación estructural de gran alcance. Durante décadas, la conectividad internacional del país estuvo concentrada casi de manera excluyente en un único punto geográfico: la localidad bonaerense de Las Toninas, donde amarran los principales cables submarinos. Ese esquema centralizado comienza a mostrar límites frente a una demanda de datos que crece de forma exponencial, impulsada por el desarrollo de la inteligencia artificial, la computación en la nube y las redes móviles de última generación.

En ese contexto, la provincia de Chubut emerge como escenario de un proyecto que apunta a modificar el mapa digital nacional. La iniciativa contempla la construcción de un gran centro de datos y la instalación de complejos gemelos de categoría Tier IV, el estándar más alto de confiabilidad y disponibilidad a nivel internacional. El objetivo es doble: por un lado, descentralizar la infraestructura crítica del país; por otro, posicionar a la Patagonia como un nodo clave de conectividad para el Cono Sur.

El plan prevé inversiones privadas del orden de los 10.000 millones de dólares y se apoya en un modelo de articulación público-privada. La provincia cumple un rol de facilitación, aportando tierras estratégicas, coordinación institucional y acceso a nodos energéticos, mientras que el capital privado asume el liderazgo financiero del desarrollo. A ese esquema se suma el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, que busca otorgar previsibilidad normativa y beneficios fiscales para proyectos de gran escala.

Desde el punto de vista técnico, la apuesta por centros de datos Tier IV no es menor. Ese nivel de infraestructura garantiza una disponibilidad cercana al 100 %, con interrupciones prácticamente inexistentes a lo largo del año. Para la economía digital, y en particular para las aplicaciones de inteligencia artificial, esa continuidad es un requisito indispensable. La latencia —el tiempo que tarda un dato en viajar y ser procesado— se convierte así en un factor crítico, tanto como la capacidad de cómputo.

El proyecto chubutense no se limita a la instalación de servidores. Su ambición central es la creación de un corredor bioceánico digital que conecte el Atlántico con el Pacífico a través de una red de fibra óptica que atraviese la Patagonia y cruce la cordillera hacia Chile. De concretarse, la Argentina dejaría de depender exclusivamente de los enlaces del Atlántico norte y podría reducir de manera significativa las distancias que recorren los datos hacia los mercados asiáticos.

Las ciudades costeras de Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia y Playa Unión aparecen como puntos estratégicos para el amarre de futuros cables submarinos, complementando el nodo histórico bonaerense. Esta diversificación no solo aportaría redundancia y mayor seguridad a la red nacional, sino que también fortalecería la posición del país en la arquitectura global de Internet.

El despliegue de esta infraestructura resulta inseparable del avance de la tecnología 5G. Mientras la fibra óptica transporta grandes volúmenes de información a largas distancias, el 5G permite accesos finales de ultra baja latencia, indispensables para aplicaciones críticas como la automatización industrial, la Internet de las cosas o los servicios remotos avanzados. La combinación de ambos sistemas redefine las posibilidades productivas, incluso en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.

La elección de la Patagonia responde también a criterios de eficiencia económica. El clima frío de la región ofrece ventajas significativas en la refrigeración de los centros de datos, uno de los principales costos operativos de este tipo de instalaciones. La posibilidad de reducir el consumo energético mediante sistemas de enfriamiento natural mejora la competitividad del proyecto y disminuye su impacto ambiental.

No obstante, el desafío no es solo técnico o climático. La viabilidad de esta nueva arquitectura digital depende de un marco regulatorio moderno y de una supervisión que garantice competencia, interoperabilidad y acceso equitativo a la red. La infraestructura de datos es intensiva en capital y requiere horizontes largos de recuperación, lo que vuelve decisivo el rol del Estado como garante de reglas claras.

Si el proyecto avanza según lo previsto, Chubut podría convertirse en un punto de inflexión para la economía digital argentina. Más allá de la magnitud de las inversiones, lo que está en juego es la posibilidad de redefinir el lugar del país en el mapa global de la conectividad y del procesamiento de datos.

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