Reacomodamientos en el Congreso: el oficialismo busca consolidar apoyos clave para la reforma laboral

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior
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  • El debate por la reforma laboral comienza el 2 de febrero en un Congreso en plena reconfiguración.
  • Provincias Unidas emerge como un actor clave en el Senado con aspiraciones de ampliarse.
  • El debilitamiento del PRO abre espacio para nuevos equilibrios parlamentarios.
  • Los bloques provinciales ganan protagonismo en la negociación legislativa.
  • En Diputados, la fragmentación de espacios federales favorece al oficialismo.
  • El Gobierno busca capitalizar este escenario para avanzar con su agenda de reformas.

A pocos días del inicio formal del debate por la reforma laboral, previsto para el 2 de febrero, el Congreso atraviesa un proceso de reconfiguración interna que puede resultar determinante para la estrategia legislativa del Gobierno nacional. En la antesala de uno de los proyectos más ambiciosos del período extraordinario, los movimientos de bloques e interbloques en ambas cámaras empiezan a delinear una nueva correlación de fuerzas, con oportunidades concretas para el oficialismo de Javier Milei.

En el Senado, uno de los cambios más relevantes fue la consolidación del espacio Provincias Unidas, integrado inicialmente por la cordobesa Alejandra Vigo y el correntino Carlos “Camau” Espínola. Ambos legisladores dejaron atrás la denominación Unidad Federal y relanzaron su identidad política con un perfil más nítidamente provincialista, con la mira puesta en ampliar su influencia dentro de la Cámara alta, especialmente en la distribución de comisiones.

Si bien el espacio no logró ingresar al Senado por la vía electoral en 2023, sus actuales representantes buscan capitalizar el escenario fragmentado para crecer a través de acuerdos parlamentarios. En ese sentido, el armado de un interbloque aparece como el próximo paso natural. Entre los nombres que suenan con mayor fuerza para sumarse se destaca el de la chubutense Edith Terenzi, de origen radical pero hoy ubicada en un unibloque independiente, con antecedentes recientes de trabajo conjunto con Vigo y Espínola.

La eventual incorporación de nuevos senadores podría otorgarle a Provincias Unidas un peso suficiente como para disputar lugares clave en la estructura interna del Senado. Desde la óptica del oficialismo, este reordenamiento abre una ventana para tejer consensos más amplios en torno a la reforma laboral, una iniciativa que requiere acuerdos transversales para sortear un recinto sin mayorías automáticas.

En paralelo, otros bloques provinciales también muestran señales de movimiento. En Santa Cruz, el espacio Moveré atraviesa una etapa de definiciones, con tensiones internas entre el senador José María Carambia y el gobernador Claudio Vidal, mientras que la senadora Natalia Gadano mantiene diálogo con ambos sectores. Este tipo de dinámicas refuerza la percepción de que febrero será un mes clave para la recomposición política en la Cámara alta.

El nuevo escenario también impacta en fuerzas tradicionales. El PRO, que supo tener un rol central en el Senado, atraviesa un proceso de debilitamiento tras la salida de algunos de sus referentes hacia espacios alineados con gobernadores o directamente con La Libertad Avanza. La reducción de su bancada, sumada a la imposibilidad de renovar escaños en las últimas elecciones, limita su capacidad de incidencia y deja margen para que otros sellos ocupen ese lugar.

En la Cámara de Diputados, el receso parlamentario no detuvo los movimientos. La salida de Marcela Pagano del bloque País Federal y su decisión de retomar la denominación Coherencia, ahora como monobloque, reflejó las dificultades para sostener una alternativa provincialista unificada. País Federal, que aspiraba a conformar un interbloque competitivo, quedó reducido a una expresión menor tras la partida de varios de sus integrantes y la falta de una estrategia común.

La fragmentación de estos espacios contrasta con la capacidad del oficialismo para articular mayorías circunstanciales en torno a proyectos concretos. En la última discusión relevante, vinculada al Presupuesto 2026, las divisiones internas de los bloques federales terminaron favoreciendo al Gobierno, que logró sumar apoyos clave para avanzar con su agenda.

En este contexto, la reforma laboral se perfila como una prueba decisiva. El Ejecutivo apuesta a un Congreso más flexible, donde los bloques provinciales y los legisladores independientes puedan convertirse en aliados estratégicos. La reconfiguración en marcha, lejos de ser un obstáculo, aparece como una oportunidad para consolidar consensos en torno a un proyecto que el Gobierno considera central para modernizar el mercado de trabajo y apuntalar la recuperación económica.

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