El cuello, un indicador silencioso de la salud que gana atención médica

SALUD Agencia de Noticias del Interior
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  • El cuello puede aportar información relevante sobre la salud metabólica
  • La circunferencia complementa al IMC, que tiene limitaciones conocidas
  • Los valores orientativos son 33 a 35 cm en mujeres y 37 a 40 cm en hombres
  • Un cuello más grueso se asocia a mayor riesgo cardiovascular y metabólico
  • La medición es simple, no invasiva y de bajo costo
  • Debe interpretarse junto a otros estudios y bajo supervisión médica

Cuando una persona comienza a subir de peso, las señales más evidentes suelen aparecer en el abdomen, las caderas o en la forma en que la ropa deja de calzar con comodidad. Sin embargo, existe una zona del cuerpo mucho menos observada que puede ofrecer información relevante sobre el estado de salud general: el cuello. En los últimos años, distintos estudios y especialistas comenzaron a poner el foco en su circunferencia como una herramienta sencilla y complementaria para evaluar riesgos metabólicos.

Tradicionalmente, el indicador más utilizado para estimar el exceso de grasa corporal es el Índice de Masa Corporal (IMC), que surge de dividir el peso por la altura al cuadrado. Si bien se trata de un parámetro extendido y útil a nivel poblacional, presenta limitaciones conocidas. No distingue entre masa muscular y grasa, lo que puede generar interpretaciones erróneas en personas con alta musculatura, como deportistas o fisicoculturistas, y tampoco refleja la distribución de la grasa en el cuerpo.

En ese contexto, la medición de la circunferencia del cuello aparece como un dato adicional que puede ayudar a completar el diagnóstico. La acumulación de grasa en esa zona está vinculada a la grasa subcutánea y visceral del tren superior, un tipo de tejido adiposo que diversos trabajos científicos asocian con un mayor riesgo cardiovascular y metabólico.

“El cuello es una región que muchas veces pasa desapercibida, pero su grosor puede reflejar procesos internos importantes”, explicó el doctor Shiv Kumar Sarin, director del Instituto de Ciencias Hepáticas y Biliares de Delhi y presidente de la Academia Nacional de Ciencias Médicas de la India. Según el especialista, existen rangos orientativos que permiten interpretar la medición: en las mujeres, una circunferencia saludable suele ubicarse entre los 33 y 35 centímetros, mientras que en los hombres el parámetro recomendado va de 37 a 40 centímetros.

Valores por encima de esos rangos no constituyen por sí solos un diagnóstico, pero pueden funcionar como una señal de alerta. Diversas investigaciones vincularon un cuello más grueso con mayor probabilidad de resistencia a la insulina, hipertensión arterial, dislipidemias y apnea obstructiva del sueño, una condición caracterizada por interrupciones de la respiración durante el descanso nocturno.

Una de las ventajas de esta medición es su simplicidad. A diferencia de otros estudios más complejos o costosos, basta con una cinta métrica flexible colocada alrededor del cuello, a la altura de la nuez de Adán en los hombres o justo por debajo en las mujeres. El procedimiento es rápido, no invasivo y puede repetirse periódicamente para observar cambios a lo largo del tiempo.

Los especialistas subrayan que la circunferencia del cuello no reemplaza al IMC ni a otros estudios clínicos, sino que los complementa. En combinación con análisis de laboratorio, mediciones de presión arterial y evaluación de hábitos de vida, puede aportar una mirada más integral sobre el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

Además, su utilidad cobra relevancia en contextos donde el acceso a controles médicos regulares es limitado. En esos casos, herramientas simples como esta pueden facilitar una detección temprana de posibles problemas y promover consultas médicas oportunas.

La creciente atención sobre este indicador también refuerza una idea central en medicina preventiva: la importancia de observar el cuerpo en su conjunto y no reducir la salud a un único número. Cambios sutiles, como el aumento del grosor del cuello, pueden ser el primer aviso de desequilibrios que conviene atender a tiempo.

Lejos de fomentar la autoevaluación aislada, los expertos recomiendan interpretar estas señales dentro de un marco profesional. La medición del cuello puede ser un punto de partida para reflexionar sobre el estilo de vida, la alimentación y la actividad física, y para consultar con un médico que determine si existen riesgos reales y qué estrategias de prevención o tratamiento resultan más adecuadas.

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