Caso Nora Dalmasso: "El fiscal y la defensa acordaron no citar al amante de Nora"

JXDXL3O2EZGXDFGTOWRQFYWB4E

Guillermo Albarracín, un testigo clave en la causa Dalmasso, no será parte del juicio oral y público por la instigación del crimen de Nora Dalmasso. La Justicia riocuartense acaba de descartarlo y ya no engrosará la lista de 55 testigos que desfilaron por Tribunales.
  
 
Así quedó confirmado ayer en una jornada en que la testigo excluyente fue María Cecilia Balbo, un ama de casa de 66 años, cuyo vínculo más cercano con el hecho que se está juzgando en la Cámara Primera del Crimen es la amistad íntima con la familia Macarrón.

Su presencia en la sala resultó difícil de justificar. Balbo no tuvo la mínima relación con el caso, ni pudo aportar dato alguno, más allá de encomiar la figura del acusado como una persona “intachable”.

Tan irrelevante fue la actividad en la sala de juzgamiento que pasado el mediodía, los pasillos de Tribunales quedaron despoblados de cámaras y grabadores.

En ese momento, el fiscal de Cámara Julio Rivero propuso que sean incluidos en la causa “por su lectura” los tres testimonios que el contador Albarracín había vertido en el expediente.

Para que quede claro: renunciaba a citarlo en el juicio oral y público y a formularle preguntas que podrían haber arrojado luz sobre la víctima, pero también sobre su relación con su pareja, la situación patrimonial, entre otras aristas.

Aclaró que, como algunas de esas declaraciones habían sido tomadas sin el control de la defensa de Marcelo Macarrón, iba a necesitar el acuerdo de Marcelo Brito.

El visto bueno de la defensa no se hizo esperar. Brito aceptó y explicó que lo hacía “siguiendo reglas de la moralidad y para no revictimizar a Nora Dalmasso” (sic).

Los jueces Daniel Vaudagna, Natacha García y Gustavo Echenique Esteve se retiraron a deliberar en el cuarto ubicado a un lateral de la sala y, 15 minutos después, retornaron con el hecho consumado.

Así, de un plumazo, el tribunal se desembarazaba de un testigo crucial.

Guillermo Albarracín no era un vecino más de los Macarrón. El contador que en 2006 vivía a metros de la casa de calle 5 Número 627 fue la última persona que tuvo contacto a través de mensajes telefónicos con Nora Dalmasso.

También fue uno de los golfistas que integraban la Peña del 36 y que, días antes del crimen en la Villa Golf, hicieron un viaje conjunto para participar del torneo en el club Cantegril de Punta del Este.

Y, como si todo eso no ameritara su convocatoria, Albarracín fue la persona que mantuvo una relación amorosa con la víctima desde hacía al menos un año.

Tanto peso tenía como testigo que en la causa fue citado a declarar el 2 de diciembre de 2006, el 16 de enero de 2007, y el 25 de abril de 2011. Pero la fiscalía de Cámara, la defensa y el tribunal juzgaron que su presencia no era relevante en este juicio.

Ayer los jurados populares debieron resignarse a escuchar la lectura de las tres declaraciones de Albarracín, una detrás de otra, con el habitual tono monocorde de la secretaria del tribunal.

En esas intervenciones, el testigo contó que inició su relación sentimental con Nora en octubre de 2005 y que era ella quien tomaba la iniciativa para que se vieran.

“Me pasaba a buscar en su auto. Manejaba fuerte. En el auto y en la vida iba a 200”, graficó Albarracín en su primera declaración frente al fiscal Di Santo.

Último contacto

En el testimonio que ofreció en 2011, confió que tuvo comunicación con Nora hasta pocas horas antes de su muerte. El último intercambio de mensajes fue el viernes 24 de noviembre y Albarracín le envió nuevos mensajes el día siguiente, “que obviamente no fueron contestados”, concluyó.

Sobre el contenido de esos mensajes y sobre el estado de ánimo de la víctima en sus últimos momentos ya nadie podrá preguntarle en este juicio.

Por Alejandro Fara para Puntal

Te puede interesar