La hora de la verdad: la clave sobre la negociación con el FMI y las dudas de la oposición

ECONOMÍA 17 de noviembre de 2021 Por Claudio Zlotnik*
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Por primera vez, Alberto Fernández se refirió a los tiempos de la negociación con el Fondo Monetario. En la noche del domingo, con los resultados de las elecciones puestos, y por cadena nacional, el Presidente anunció que "en la primera semana de diciembre de este año, enviaremos al Congreso de la Nación un proyecto de ley que explicite el ‘Programa económico plurianual para el desarrollo sustentable, (...) que contemplará los mejores entendimientos que nuestro gobierno haya alcanzado con el staff del FMI".

Hasta este mismo momento, los detalles de las conversaciones con el organismo son secretas y nada ha trascendido públicamente.

La expectativa es total. ¿Cuáles son las pautas que negocian el Gobierno y el FMI para el año que viene y los próximos? ¿Cuáles son las claves que se imagina para salir de la corrida cambiaria y regenerar la confianza perdida?

Las variables financieras llegaron a las elecciones del domingo bajo un visible estrés. Desde las PASO empeoraron las reservas del Banco Central y se agrandó la brecha entre el tipo de cambio oficial y las distintas paridades "libres".

También hubo una leve caída de los depósitos bancarios. Tanto en pesos como en dólares. Se trata de una variable clave para evaluar la gravedad de la crisis. Una sangría de esas colocaciones implicaría, en los hechos, pasar de una crisis cambiaria a una crisis bancaria.

Con esta realidad sobre la mesa, en la cabeza de Martín Guzmán hay un objetivo número uno: la estabilización del mercado cambiario.

El acercamiento con el FMI sería la columna vertebral de esa estabilización. Según pudo saber iProfesional, la negociación todavía está abierta. Básicamente porque no hay un acuerdo en torno al déficit fiscal para el próximo año.

El FMI está planteando una reducción más fuerte de lo que estaría considerando el ministro de Economía. Lo que sí está definido es que esa baja se lograría por una reducción sensible de los subsidios a las tarifas públicas: luz y gas.

Desde los despachos oficiales recomiendan prestar atención a una medida que se anunció antes de las elecciones: el Gobierno habilitó a Edenor y Edesur a cortarle la luz a los clientes que no tengan el servicio a su nombre. La medida habría que interpretarla como un paso hacia la segmentación del servicio, que se tomará en cuenta para los futuros aumentos de las tarifas.

Como contrapartida de ese ajuste en las cuentas públicas, Guzmán habría planteado la incorporación de un plan de obras públicas, avalado por el propio Fondo Monetario.

Lo que parece descartado es que se copie la estrategia de este año, cuando el ministro planteó un objetivo de rojo fiscal del 4,5%, que finalmente terminaría en torno al 3%. A lo sumo, alguna décima más.

El FMI quiere que la disminución del déficit quede establecido de forma transparente desde el vamos. Incluso, desde el propio FMI reclamaron este lunes por la noche que el plan "tenga un amplio apoyo político y social".

Guzmán es partidario de acompañar las señales políticas con una aceleración del crawling peg (minidevaluaciones diarias) para que el tipo de cambio oficial no quede más atrasado de lo que ya perdió a partir de marzo, cuando el dólar mayorista subió 17% menos que la inflación.

Para que tenga efecto y el "crawling peg" no termine en fracaso, ese movimiento debería acompañarse de una suba de las tasas de interés, algo que hasta aquí resistieron tanto Guzmán como el ala kirchnerista de la coalición gobernante.

Pero lo cierto es que, hoy en día, la tasa de interés es negativa: los depositantes ven que sus plazos fijos pierden contra la inflación, mes tras mes. Una dinámica que empeoró en los últimos meses, con la aceleración inflacionaria.

La idea, en principio, sería aplicar este cambio de estrategia a partir de diciembre, una vez que el Congreso tome en sus manos la negociación con el FMI.

Todo el camino es muy estrecho. No hay demasiado margen para las equivocaciones.

Dudas por la postura de Cristina Kirchner

En este contexto, incluso, persisten dudas. Tanto en el mercado como en la oposición sobre los pasos a seguir.

Lo más determinante, para todos, es conocer la postura de Cristina Kirchner sobre la negociación con el FMI. Alberto Fernández mencionó por cadena nacional que la vicepresidenta estaba de acuerdo con avanzar en el acuerdo.

Pero este lunes también trascendió, desde el Instituto Patria, que CFK "retó" al Presidente por ese discurso.

"Mis clientes quieren escuchar de boca de Cristina qué quiere hacer. A esta altura no alcanza con que el Presidente prometa acciones para las próximas semanas. Ver para creer", dijo el ejecutivo de un banco de Wall Street, con intereses en activos argentinos.

Desde la oposición comparten esa postura. El senador Martín Lousteau, por caso, duda de que, efectivamente, el Gobierno presente en el Congreso los detalles de la negociación con el Fondo. "Nos va a querer correr por izquierda a nosotros. Que tengamos que pronunciarnos a favor de un aumento de las tarifas. Yo tengo mis dudas de que el Gobierno quiera avanzar", dijo Lousteau, en contacto con iProfesional.

Los bancos y fondos de inversión evaluan las nuevas restricciones tomadas por la CNV, para el mercado cambiario. Esto es, un ajuste en el cálculo del tope de 50.000 nominales que permite para cada cliente que opera en el "contado con liqui".

Para los operadores, este nuevo capítulo del "cepo sobre cepo" le pone límites al objetivo de Guzmán de que, en un contexto de negociación con el FMI, bajen las cotizaciones de los dólares financieros "libres", algo que mínimamente se observó el lunes en el mercado.

Después de las elecciones, todo sigue abierto. No hay definiciones concretas. El peligro de no tomar el camino adecuado está a la vista: sin dólares en el Banco Central, la devaluación llevaría a la Argentina a un escenario disruptivo y lleno de intrigas.

 

 

* Para www.iprofesional.com

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