Natalia De la Sota: La hija del ex gobernador apela a la figura de su padre

POLÍTICA 23 de abril de 2021 Por Ana MARTÍNEZ
La hija del ex gobernador apela a la figura de su padre en redes y discursos, en busca de encabezar la boleta de diputados de Hacemos por Córdoba. El recuerdo de los amigos del fallecido mandatario
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Ricardo Alfonsín tenía poco del predicamento de su padre, y decidió usar en la campaña presidencial de 2011 los sacos que había heredado del Presidente de la restauración democrática.

No sólo estaban un tanto pasados de moda, algo gastados y no le quedaban entallados, sino que no sirvieron demasiado como amuleto: el actual embajador en España salió tercero (cómodo) en aquella votación, con un magro 11 por ciento de los votos.

Ricardito, a quien con 60 años largos le siguen llamando por su diminutivo, cumplió con esa norma no escrita en la política, que es muy raro que los hijos de los grandes líderes alcancen la estatura política de su padre.

Por acá, por Córdoba, sobran ejemplos. Ramoncito (otro cincuentón que no suelta el diminutivo en el nombre) no será recordado, ni cerca, como intendente, como su padre, Ramón Bautista Mestre. Eduardito Angeloz no ganó ni una elección de su seccional, pese a tener la sangre del tres veces gobernador Eduardo César Angeloz.

Otra hija “de” se anota ahora para la próxima campaña. La legisladora Natalia de la Sota aspira a encabezar la boleta de diputados nacionales de Hacemos por Córdoba.

Cultora de los looks informales, ropa cómoda, jeans, chatitas o zapas, Nati no usa la vestimenta de su padre, como Ricardito, por razones obvias, pero apela a cualquier evocación del fallecido tres veces gobernador para que la tengan en cuenta en la boleta del PJ.

Esta semana publicó que el club General Paz Juniors, del cual José Manuel de la Sota era hincha, le comunicó que hará una escuela con el nombre de su padre. Un rato antes había despedido al cura Jorge Felizzia, a quien definió como: “un gran amigo de nuestra familia, especialmente de mi papá”. El domingo, el delasotismo en Córdoba lo despidió por las redes sociales: lo recordaron como un amigo, como un leal. El schiarettismo guardó un silencio.

Felizzia, que murió en Río Cuarto, era amigo de De la Sota a través del también ya fallecido obispo de aquella ciudad, Artemio Staffolani, un religioso tan delasotista que salió a apoyar la instalación de tragamonedas en el primer mandato del Gallego, cuando toda la iglesia estaba en contra.

En Río Cuarto, Staffolani, Felizzia y De la Sota formaban parte de un grupo de amigos, que también integraban Marcelo Macarrón y su esposa, Nora Dalmasso, y el abogado Daniel Lacase, entre otros.

De hecho, Staffolani vivió hasta su deceso en una casa de Lacase en el country Villa Golf, a metros de la casa en la que fue hallada muerta, tiempo después, Norita Dalmasso.

Felizzia era tan amigo del matrimonio Macarrón-Dalmasso que fue uno de los primeros en llegar al dormitorio en el que yacía el cadáver desnudo, y lo cubrió con una sábana. Ese símbolo lo persiguió hasta el fin de sus días. Tuvo que declarar varias veces al respecto, acusado de haber violentado la escena del crimen, aunque la Justicia no formuló cargos en su contra. Tampoco encontró, 15 años después, a los responsables del femicidio, en el cual hay fuertes sospechas de intereses económicos y violencia de género. Nora fue violentada antes y después de morir. El poder y los medios se regocijaron con su cadáver desnudo de una manera cruel y obscena. Una violencia simbólica planificada al detalle.

En sus redes y discursos, Nati de la Sota, llegada a la política después de una frustrada carrera artística y de empresaria de eventos, evoca siempre la imagen de su padre.
Los que la asesoran siguen mirando con simpatía al Frente de Todos. Es que, en su momento, era la mimada de Alberto Fernández en Córdoba, pero después terminó por aportar al senador Carlos Caserio. Entonces decidieron quedarse junto a Juan Schiaretti, a la espera de que el viejo socio de su padre la señale para una candidatura expectable. 

Por ahora, su apellido y esos recuerdos son su mejor carta de presentación. Líder de la comisión de Derechos Humanos en la Unicameral, propios y extraños le señalan una inacción total, en medio de un tiempo que, en Córdoba, ya reclama una pronunciación más concreta sobre los nuevos y los viejos abusos.

Fuente: Hoy Dia cordoba

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