El plan mamushka de Vladimir Putin en la Argentina

POLÍTICA Por Bruno Yacono
Durante su charla con Alberto Fernández, el mandatario extranjero se mostró interesado en el litio del norte del país y Vaca Muerta
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A las 13.01 del martes 2 de febrero, un comunicado oficial de Presidencia de la Nación daba cuenta de la charla que, tan solo minutos atrás, habían tenido Alberto Fernández y su par ruso Vladimir Putin. El texto informaba que ambos mandatarios abordaron la situación epidemiológica de los países, la negociación que la Argentina mantiene con el FMI y la provisión de vacunas Sputnik V contra el coronavirus. 

Lo cierto es que la agenda de temas fue algo más amplia e incluyó conversaciones sobre el interés ruso en el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”; inversiones ferroviarias; posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites.

Las charlas se produjeron en el marco de los acuerdos firmados por la Argentina durante la visita de Cristina Kirchner a Rusia en 2015. Un acuerdo de Asociación Estratégica Integral que Mauricio Macri continuó, aunque con menor intensidad, y que Alberto Fernández planea relanzar durante 2021. De hecho, viajar a Rusia es una de las prioridades del mandatario argentino, junto con los Estados Unidos, Brasil y China.

 

“(Vladimir) Putin mencionó ferrocarriles como interés especial de Rusia”, aseguró el miércoles el canciller Felipe Solá en diálogo con Radio 10. La atención de Moscú por el transporte en el país no es nueva. De hecho, el mandatario extranjero planea reforzar la inversión que ya realiza el grupo Transmashholding en el taller ferroviario de Mechita, provincia de Buenos Aires, donde se realiza una fábrica de material rodante de última generación de 8800 m2, que se proyectó con una inversión inicial de 70 millones de dólares.

Pero el interés ruso no termina allí. Putin quiere sumarse al proyecto del ferrocarril que unirá el yacimiento Vaca Muerta con el puerto de Bahía Blanca para exportar desde allí petróleo, arena para fracturación y gas. En 2020 la empresa de energía PowerChina anunció la puesta en marcha del proyecto que demandará una inversión de entre 1200 y 1500 millones de dólares. Tras el arribo de Fernández a la Casa Rosada, Moscú volvió a la carga por el proyecto. La compañía de ferrocarriles RZD está interesada en llevar a cabo esta iniciativa.

La agenda entre ambos países también incluye un particular interés ruso por el litio argentino, recurso que abunda en el norte del país. Por su ubicación geográfica, Jujuy está en el epicentro del “Triángulo Dorado”, que también conforman Bolivia y Chile. El mineral es considerado como “oro blanco argentino” o también llamado “petróleo blanco” por su utilización en la fabricación de baterías (como las que portan los autos) y hasta en el ámbito médico para la producción de fármacos.

La exportación de litio creció a pasos agigantados en Jujuy: paso de representar el 2% de las ventas al mundo de esa provincia al 30% en solo seis años. Rusia quiere ayudar a producir más. Las provincias de Salta y Catamarca también tienen importantes reservas. Alemania también es otro de los países interesados en trabajar junto a la Argentina en la extracción de este recurso, que se cree escaseará en el mundo en 2040.

Aunque trascendió que Alberto Fernández y Putin también conversaron sobre la posibilidad de que Rusia provea a la Argentina de material bélico ante los bloqueos comerciales británicos, desde el Ministerio de Defensa le dijeron a TN.com.ar que, en el corto plazo, “no están programadas compras” y que el vínculo en materia de defensa solo se limita al mantenimiento de uno de los helicópteros M17 con los que cuenta el país. Pese a esto destacan la importancia de la relación estratégica entre ambos países.

Este medio pudo saber que sí formó parte de la charla la intención de Moscú de trabajar en conjunto en el área aeroespacial para conectar los satélites de ambos países a fin de incrementar el flujo de información y datos con fines científicos. Esto no implica, según detallan en el Gobierno, la instalación de bases espaciales, como la que China ya tiene en Bajada del Agrio, Neuquén.

Así las cosas, Alberto Fernández se apresta en este 2021 a relanzar y profundizar el vínculo con Moscú, tal como lo hizo Cristina Kirchner durante los últimos años de su mandato. De hecho, en el kirchnerismo duro se relamen cuando hablan del convenio que la actual Vicepresidenta firmó con Putin en 2015. Dicen, sin tapujos, que sin ese acuerdo estratégico hubiese sido imposible acordar con tanta velocidad el envío de la vacuna al país. “Después dicen que ella no hizo nada por traer las dosis”, se queja un diputado de extrema confianza de Máximo Kirchner.

Bruno Yacono para TN

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