Un grupo de 150 argentinos quedó varado en Salvador de Bahía: angustia, amenazas y dinero que se acaba

CORONAVIRUS Por Heretz Nivel
Estuvieron a punto de tomar un vuelo el sábado pasado, pero se canceló repentinamente. Desde entonces, están a la deriva.
ARGENTINOS VARADOS

Las esperanzas estaban puestas en el último sábado. Ese día podría ser el gran día; el regreso a casa, luego de semanas a la deriva. El Cónsul les había hablado de la posibilidad de ser repatriados por un Hércules. Y los 150 argentinos varados en Salvador Bahía, Brasil, se ilusionaron. A pesar de que el vuelo nunca se confirmó.  

Pero las expectativas terminaron con el mensaje que les envió el cónsul, Pablo Virasoro, el jueves pasado: "ante la ausencia de alternativas inalámbricas disponibles en el corto y mediano plazo plazo, se gestionaron los permisos para el alquiler de tres ómnibus para cubrir el trayecto Salvador-Uruguaiana ... ".

Serían, aproximadamente, 48 horas de viaje. Los pasajes valían entre 1000 y 1200 reales, que debían abonar en efectivo, y en reales. No aceptaban tarjetas, ni dólares, ni pesos. Un detalle no menor  es que nadie podría cambiar el ingreso a Argentina. Lo que sí sabían era que al salir de Salvador Bahía, no podrían regresar. La frontera de la ciudad solo está abierta para salidas.  

"Nadie de nosotros cuenta con mil reales en efectivo", cuenta Lucía Macchiavello (25), cordobesa. Y continúa : "¿Qué hacemos? Ya no sabemos a quién pedirle ayuda. Entre los 150 argentinos hay mayores de 65 años, niños y hasta una embarazada de 8 meses viviendo en una fábrica abandonada". Como solo 5 estaban en condiciones de pagar el pasaje, los micros se cancelaron. Y los argentinos siguen en un estado en el que se estima que habrá 1,1 millón de infectados. 

Macchiavello es cordobesa y viajó ó a Brasil a mediados de diciembre. Su primer destino fue Paraty. Al llegar, comenzó a trabajar de fotógrafa, con el turismo de las playas. El 10 de marzo decidió mudarse a Salvador Bahía. Se instaló con 400 reales. Pero el COVID-19​ no le iba a permitir generar un solo centavo más.

"Las 13 personas que vivíamos en el albergue decidimos ponermos en cuarentena por cuenta propia. Acá en Brasil es como que cada pueblito debe decidir en solitario porque el Gobierno no decretó la emergencia", explica.

A cambio de la estadía, hace las camas y atiende en la recepción. Y junto a los otros pasajeros, todos en una situación similar, empezaron a realizar compras en común. Pero hoy, dice Lucía, solo le quedan 40 reales. Otros pasajeros están sin efectivo. ​

"Nos estamos ayudando entre nosotros", asegura, refiriéndose a los 150 compatriotas. "Algunos están viviendo en casas de brasileros que les hacen el favor de dejarlos dormir, otros se mudaron a lo de argentinos que alquilan departamentos. Hay gente que le alcanza paquetes de arroz o fideos a los que ya no tienen nada. Pero en cualquier momento la situación va a explotar ". 

La situación más desesperante es la de la embarazada de 8 meses. Tiene 19 años; vive en una fábrica abandonada a la que llegó luego de pedir ayuda en una iglesia. Uno de los varados le regaló 250 reales. A partir de la presión del grupo para el cónsul, comenzó a recibir asistencia. Pero sería la única beneficiada.  

Ayer, 24 horas después del supuesto viaje en Hércules que nunca llegó, los varados escribieron una carta dirigida al Embajador Daniel Scioli: "... entendemos que el mundo entero está en una emergencia económica y sanitaria y que vivimos un presente que requiere de la comunicación, tolerancia y empatía, pero necesitamos que nos brindes algún tipo de información sobre cómo proceder, qué y esperar ... ", dice uno de los fragmentos.

Azul Macor (25) es de Haedo. Antes de llegar a Salvador Bahía, estuvo un año y medio en Arraial Do Cabo. Es fotógrafa y trabajaba en los paseos de barcos. Vive en un departamento junto a dos compatriotas. Pagan mil reales mensuales. Pero a una se le terminaron los ahorros. Y a otra solo le quedan 400 reales. 

Las tres están en el grupo de whatsapp de argentinos. "Algunos cuentan de amenazas que recibieron de los bahianos. Les dicen que se van a nuestro país. Ya enviamos cartas hasta los representantes de las provincias de origen de cada uno de nosotros. Pero seguimos sin respuesta y sin mucha información concreta", comentó.

En la desesperación, están los que se la tienen: alquilan un auto y salen a la ruta sin saber si pueden entrar a otras provincias. O los que llegaron al aeropuerto y confirmaron comprar boletos de vuelos que luego de cancelar. Eso hizo que algunos se quedaron sin dinero, y que tengan que dormir en el aeropuerto. Y que lleguen a estar hasta cinco días a la espera de poder comprar un vuelo que sí llegue a un destino.

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Nahuel Gallota

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