"Ramoncito" dejó la ciudad llena de basurales, pero la culpa es de todos

Si bien Mestre no fue prolijo en la materia, lo concreto es que todos somos responsables de la basura en Córdoba y de los basurales que se forman por el incumplimiento a normas básicas de convivencia
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Más allá de la mayor o menor desidia que hayan tenido las intendencias previas a Martín Llaryora, si hay una problemática donde los vecinos tienen una gran responsabilidad es en la cuestión de la basura. Lo admiten funcionarios de la actual y la anterior gestión, en concordancia con lo que expresan los propios ciudadanos en los centros vecinales: “Limpiás un basural y a la hora está lleno de nuevo”. Es que la falta de educación y el poco compromiso atraviesa todas las clases sociales y trasciende los colores políticos. Va desde el dueño de un bar lujoso que no contrata un servicio de recolección propio y deja las bolsas en los contenedores municipales, hasta el carrero más humilde que tira ramas a la vera del río Suquía. Desde aquel camión viejo que arroja escombros al costado de Circunvalación hasta las principales empresas que suministran contenedores de obra. 

Por todo esto, la cuestión con la basura es una herencia que recibe el oriundo de San Francisco no solo por parte de Ramón Mestre, sino también de parte de aquellos mismos que lo votaron para que el peronismo vuelva a gobernar la capital provincial. A poco más de un mes de haber asumido, el primer relevamiento de esta gestión arroja que en la ciudad existen entre 350 y 400 basurales urbanos. No es un número redondo debido a que la ubicación donde los vecinos arrojan residuos varía diariamente, según comentó Constanza Mías, subsecretaria de Gestión Ambiental y Sostenibilidad, en diálogo con La Nueva Mañana. Desde terrenos baldíos, esquinas, plazas hasta grandes predios, el número de “microbasurales” y basurales cambia constantemente. “


Desgraciadamente es un número variable. El martes nos juntamos con 14 centros vecinales que nos dicen: ‘Nosotros vemos que ustedes limpian, pero les apostamos que a la hora está sucio de nuevo’. Algo está pasando que no lo podemos solucionar como sociedad. Aparte, el gasto de limpiar un microbasural es mucho para que en un rato esté de nuevo con basura”.

Escombros, bolsas de residuos, restos de poda, colchones, animales muertos, muebles, televisores, cubiertas y juguetes, entre otros, son los objetos que se encuentran en esos baldíos, esquinas, plazas y grandes predios.


De esos 350 a 400 basurales contabilizados por la Secretaría de Ambiente, se priorizaron unos 100 a la hora de encarar las primeras tareas de limpieza. Según un mapa que proporcionó la Municipalidad a este diario, la gran mayoría están concentrados a la vera del arroyo La Cañada, el Canal Maestro Sur, y el río Suquía. 

De hecho, los márgenes del río Primero son los favoritos a la hora de dejar basura al aire libre. Desde Villa Warcalde y Argüello, donde están ubicados dos grandes basurales, pasando por Villa Urquiza, Villa Páez, Providencia y Alberdi, a pocas cuadras del Centro, donde según el Municipio hay al menos cinco puntos importantes donde se arrojan residuos.

Pero sin lugar a dudas, la zona donde persiste la mayor cantidad de basurales y microbasurales es en el este de la ciudad. Más precisamente en San Vicente, Yapeyú, Müller y barrios aledaños. A la vera del Suquía o a pocas cuadras de distancia del cauce, al menos 20 basurales figuran entre los prioritarios a la hora de encarar trabajos de limpieza y saneamiento. No es casual que el primer espacio donde comenzaron las tareas de erradicación fuera en “la República”. Allí, el viceintendente a cargo del Ejecutivo Municipal, Daniel Passerini y el secretario de Gobierno Miguel Siciliano recorrieron la zona junto al director del CPC, el ex concejal Santiago Gómez. La primera intervención del municipio arrojó como resultado 148 metros cúbicos de basura retirada del lugar, el equivalente a 20 bateas. De seguir a ese ritmo, se podrían retirar por semana unos 840 metros cúbicos de residuos.

El resto de los lugares se encuentran próximos al anillo de Circunvalación y en los barrios más humildes de la periferia sureste (Ituzaingó, Ituzaingó Anexo, Villa Bustos y Villa Boedo), suroeste (Santa Isabel, Ampliación Cabildo y Villa el Libertador) y noreste (Ciudad de los Cuartetos, La Dorotea y San Jorge).

 

El mal uso de los contenedores
Bajo el programa “Recuperando Valor”, la gestión mestrista instaló en la ciudad una serie de contenedores móviles y fijos donde los vecinos podían tirar sus residuos separándolos entre secos y húmedos. El problema está en que desde el primer día en el que se instalaron los depósitos los grandes generadores de basura de Córdoba, en su mayoría bares y restaurantes, los utilizaron para depositar sus residuos, colmándolos. “Es un tema central al cual estamos sumamente abocados a trabajar para encontrarle una solución. De hecho, las empresas de contenedores dicen que desde la implementación del sistema perdieron un 30% de su trabajo. Incluso sabemos de parrillas que directamente tiran las brasas prendidas”, comentó Mías.

Esos comercios están obligados a contratar un servicio de recolección propio al ser productores de más de 200 kilogramos de basura por día. Ante esto, gran parte del plan a futuro del intendente en materia de residuos es el refuerzo de los controles, principalmente en la zona de Güemes, Nueva Córdoba, Cerro de las Rosas y Cañada. “Las multas establecidas son altas y vamos a salir a labrarlas para que los grandes generadores se den cuenta que los contenedores son para los vecinos. Nos tenemos que hacer cargo de lo que nos toca”, aseveró.

A poco más de un mes de haber asumido, el primer relevamiento de esta gestión arroja que en la ciudad existen entre 350 y 400 basurales urbanos. (Fotos: Municipalidad de Córdoba).

Los planes del Municipio a mediano y largo plazo
Con la puesta en marcha de los trabajos de limpieza viene por detrás todo un plan de concientización indispensable para empezar a cambiar la cultura del cordobés capitalino en relación a los residuos. “Si bien se está capacitando a las empresas, ONGs y centros vecinales sobre cómo separar la basura, creemos que lo importante son los chicos por lo que estamos esperando el inicio de clases empezar una campaña grande en todas las escuelas municipales y provinciales que se quieran sumar, para ver si los niños nos ayudan a ser multiplicadores de esto”, comentó Mías. También está prevista la puesta a punto de cursos desde la Universidad Libre del Ambiente, teniendo en cuenta que uno de los objetivos es la disminución de los residuos generados por habitante, número que hoy se ubica alrededor de un kilo y medio por día.

Mías admite, en otro punto, la necesidad de instalar escombreras de fácil acceso para que los vecinos que están encarando obras en sus viviendas pueden llevar allí los escombros. En la actualidad, existe una en cercanías al Camino a Chacra de la Merced utilizada durante la gestión anterior para llevar los restos de pavimento desechados en obras públicas.

“Nos reunimos con Caminos de las Sierras y con la Policía para ver si podemos utilizar las cámaras de seguridad que ellos tienen hasta poder colocar las nuestras para lugares emblemáticos donde siempre se arroja basura. No solo por parte de carreros, sino por empresas privadas con camiones nuevos y particulares con autos de último modelo”, finaliza.

El desafío de Llaryora y de su Gabinete en relación a los residuos está sobre la mesa. Pero solo con el acompañamiento de los vecinos la gestión podrá realizar un cambio profundo, buscando una Córdoba menos sucia.

Fuente: La Nueva Mañana

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