Sturzenegger reconoció que la inversión no despega al ritmo esperado y explicó los tiempos de las reformas económicas

ECONOMÍA06 de noviembre de 2026 Agencia de Noticias del Interior

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  • Sturzenegger reconoció que la inversión privada no reaccionó con la velocidad que esperaba el Gobierno.
  • El ministro comparó el proceso argentino con las experiencias de crecimiento de cuatro economías asiáticas.
  • La energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento fueron identificados como motores de la transformación productiva.
  • El Gobierno proyecta exportaciones energéticas por USD 50.000 millones y mineras por USD 45.000 millones en diez años.
  • José Luis Daza admitió que el crecimiento económico es inferior al esperado y que la actividad continúa en niveles bajos.
  • La incertidumbre sobre la estabilidad de las reglas de juego sigue siendo uno de los principales obstáculos para atraer inversiones.

El Gobierno de Javier Milei reconoce que uno de los principales objetivos pendientes de su programa económico es conseguir que las inversiones reaccionen con mayor velocidad frente a las reformas estructurales implementadas desde el comienzo de la gestión. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, admitió que la llegada de capitales no alcanzó todavía el ritmo que esperaba el equipo económico, aunque sostuvo que existen antecedentes internacionales que permiten comprender por qué los resultados pueden demorar en aparecer.

Durante su participación en el 16° Foro ABECEB, realizado en Buenos Aires ante empresarios y economistas, el funcionario comparó el proceso argentino con las transformaciones que atravesaron China, Corea del Sur, Singapur y Taiwán. Según explicó, esas economías también experimentaron una primera etapa de crecimiento moderado después de implementar reformas profundas, antes de alcanzar niveles superiores de inversión y expansión productiva.

Para fundamentar su interpretación, Sturzenegger recurrió a una investigación de los economistas Francisco Buera y Yongseok Shin, que estudió las experiencias de crecimiento de distintos países asiáticos. El trabajo plantea que las inversiones no necesariamente aumentan de manera inmediata cuando se eliminan distorsiones económicas, sino que pueden necesitar un período de adaptación para alcanzar su potencial.

El argumento central está relacionado con las dificultades de financiamiento que enfrentan los sectores productivos emergentes. Cuando una economía elimina subsidios y restricciones, los recursos comienzan a trasladarse desde actividades menos eficientes hacia otras con mayor productividad. Sin embargo, las empresas que deben protagonizar esa transformación no siempre cuentan inicialmente con garantías suficientes para acceder al crédito.

En consecuencia, necesitan acumular patrimonio y generar respaldo financiero antes de ampliar sus inversiones. Ese proceso provoca que el ahorro aumente inicialmente más rápido que la inversión, mientras los sectores tradicionales comienzan a reducir su participación y las nuevas actividades productivas todavía no alcanzan su capacidad de expansión.

Sturzenegger consideró que ese mecanismo permite interpretar lo que sucede actualmente en la Argentina. Identificó a la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento como los sectores llamados a impulsar la transformación exportadora, aunque reconoció que las empresas necesitan tiempo para construir las condiciones financieras que permitan desarrollar proyectos de mayor escala.

El ministro sostuvo que esta demora no representa necesariamente un fracaso de las reformas, sino una característica que también estuvo presente en experiencias internacionales exitosas. Su planteo busca explicar por qué los cambios regulatorios todavía no se traducen en un salto inmediato de la inversión privada.

Durante su exposición, también destacó los indicadores que el Gobierno considera resultados de su política económica. Mencionó la reducción de la inflación anual desde niveles cercanos al 200% hasta alrededor del 30%, la disminución de la pobreza desde el 53% al 33% y un crecimiento del Producto Bruto Interno del 6% durante la gestión. Sin embargo, puso especial énfasis en el incremento del 46% del volumen exportado.

En materia energética, atribuyó parte de esa evolución a la liberalización del mercado de hidrocarburos incorporada en la Ley Bases. La eliminación de restricciones comerciales y la posibilidad de disponer libremente de la producción fueron presentadas como condiciones para estimular nuevas inversiones. La proyección oficial apunta a que las exportaciones del sector alcancen los 50.000 millones de dólares en los próximos años, luego de un déficit de 10.000 millones registrado en 2023.

También destacó el potencial minero y comparó las posibilidades argentinas con las de Chile, que exporta alrededor de 60.000 millones de dólares en productos de ese sector. El objetivo del Gobierno es elevar las exportaciones mineras desde los 3.000 millones de dólares existentes al inicio de la administración hasta los 45.000 millones en una década.

Por su parte, el viceministro de Economía, José Luis Daza, ofreció una evaluación más cautelosa sobre la evolución de la actividad. Reconoció que esperaba un crecimiento superior y que el nivel económico continúa siendo bajo, aunque consideró que el proceso avanza en la dirección prevista.

Daza describió una primera parte del año con recuperación del crédito, reducción de tasas y mejores expectativas, que perdió impulso a partir de julio por un shock externo de tasas de interés. Hacia el cierre del año identificó señales de una recuperación moderada y destacó el comportamiento del sector externo.

El funcionario también relativizó las discusiones sobre una eventual recesión técnica y señaló que la tasa de inversión, todavía cercana al 15% del PBI, refleja las dificultades para recuperar la confianza empresarial. Según explicó, décadas de inestabilidad y recesiones llevaron a los inversores a exigir mayores garantías antes de comprometer capital durante períodos prolongados.

Las exposiciones dejaron en evidencia que, aunque el equipo económico reivindica los cambios regulatorios y los resultados obtenidos, reconoce que la recuperación de la inversión continúa siendo uno de los desafíos centrales. La apuesta oficial consiste en que la estabilidad de las reglas de juego y el desarrollo de los sectores exportadores permitan transformar las reformas en crecimiento sostenido.

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