La jugada que nadie quiere mostrar y Juez puso sobre la mesa

CÓRDOBA Por Carlos Zimerman

luis-juez-reitero-su-deseo-de-ser-gobernador-de-cordoba-YMNAEBZB3ZCHLF6KZBX2WQGDAI

carlos zimerman
Por Carlos Zimerman

RESUMEN

  • Luis Juez habló sobre su relación con el gobierno de Javier Milei y explicó por qué sigue marcando diferencias pese a considerarse un aliado.
  • El senador cordobés defendió las advertencias públicas de Patricia Bullrich al oficialismo y sostuvo que forman parte de su responsabilidad política.
  • En Córdoba, cuestionó duramente a Martín Llaryora, al que acusó de sostenerse mediante una fuerte estrategia de comunicación y distribución de recursos.
  • Juez reconoció que existen diferencias entre Rodrigo de Loredo, Gabriel Bornoroni y él mismo para definir quién encabezará una eventual propuesta opositora.
  • El dirigente aseguró que está dispuesto a discutir su candidatura si eso permite construir una oposición unificada y terminar con el ciclo peronista en la provincia.

Juez rompe el silencio y deja varias señales sobre Milei y Córdoba

En una entrevista con Modo Fontevecchia, por +Perfil y Radio Perfil (AM 1190), el senador nacional por Córdoba Luis Juez repasó el escenario político nacional y provincial y dejó definiciones que atraviesan tanto su relación con el gobierno de Javier Milei como la pelea electoral que comienza a tomar forma en Córdoba.

Juez habló con el estilo que lo caracteriza: directo, cargado de metáforas y sin demasiadas vueltas. Reconoció que tuvo un vínculo cercano con el Presidente durante los primeros tiempos de la gestión, incluso con encuentros en la Quinta de Olivos, pero aclaró que esa cercanía nunca significó que estuviera dispuesto a dejar de señalar aquello con lo que no coincide.

La entrevista fue realizada por Jorge Fontevecchia, quien justamente le recordó una de sus frases más conocidas sobre el cambio en su relación con el Gobierno: haber pasado de compartir “milanesas con puré” con el Presidente a sentir que Milei ya no le presta la misma atención.

Juez relativizó la anécdota y sostuvo que lo importante no es la cercanía personal con el poder, sino la posibilidad de advertir cuando una decisión puede generar problemas.

Uno de los ejemplos que utilizó fue el conflicto alrededor de las políticas vinculadas con las personas con discapacidad. Según explicó, su intención fue advertir que insistir en determinadas decisiones podía terminar generando un problema político y social innecesario.

“Tengo la necesidad de advertir”, explicó, al defender su manera de actuar.

El senador aseguró que otros dirigentes pueden optar por guardar silencio para evitar enfrentamientos con quienes tienen el poder, pero que esa no es su forma de hacer política. Para Juez, acompañar a un gobierno no significa aceptar absolutamente todas sus decisiones.

“Como aliado tengo el derecho a coincidir en un montón de cosas y a disentir también en otro montón de cosas”, planteó.

La advertencia de Bullrich

En la conversación también apareció el papel de Patricia Bullrich dentro del oficialismo y sus frecuentes advertencias públicas al Gobierno.

Juez defendió la actitud de la ministra y actual referente parlamentaria de La Libertad Avanza, al considerar que señalar dificultades forma parte precisamente de la función que tiene dentro del espacio.

Para el senador, si una persona ocupa una responsabilidad política de relevancia y detecta que una determinada iniciativa puede tener dificultades para avanzar, tiene la obligación de comunicarlo.

“La tarea de ella es la presidencia de la bancada del oficialismo”, explicó Juez, al justificar que Bullrich plantee públicamente sus reparos.

El dirigente evitó, sin embargo, interpretar qué significa políticamente que esas advertencias sean formuladas en público. Sostuvo que esa evaluación corresponde hacerla a la propia Bullrich.

En cuanto a su propia relación con el Gobierno, fue mucho más explícito: se definió como aliado de Milei, pero no como alguien dispuesto a abandonar sus propias convicciones para conservar una relación cómoda con la Casa Rosada.

Córdoba, el verdadero campo de batalla

Pero el tramo más duro de la entrevista apareció cuando Fontevecchia llevó la conversación hacia Córdoba.

Allí Juez volvió a cargar contra el gobernador Martín Llaryora y contra lo que considera una estrategia de comunicación destinada a presentar una provincia distinta de la que, según él, viven diariamente los cordobeses.

El senador sostuvo que existe un fuerte desgaste del oficialismo provincial y afirmó que buena parte de la sociedad estaría reclamando un cambio de rumbo.

En ese sentido, cuestionó las condiciones del sistema penitenciario, la situación de la salud y la educación pública y otros problemas que, a su entender, contradicen el discurso oficial.

Su crítica fue especialmente dura contra la estrategia comunicacional del Gobierno provincial.

Juez considera que el denominado “cordobesismo” es, en buena medida, una construcción política de Llaryora para incorporar dirigentes provenientes de otros espacios y presentarlos como parte de una coalición provincial amplia.

Según su interpretación, el gobernador consiguió incorporar sectores del radicalismo, el PRO, el socialismo y otros espacios mediante cargos y lugares de poder, debilitando de esa manera a las fuerzas opositoras.

“Son muy buenos para venderte una película que no existe”, sostuvo el senador.

Una acusación política contra Llaryora

Juez también marcó una diferencia que considera sustancial entre el actual gobernador y sus antecesores José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti.

Según su mirada, Llaryora mantiene una relación mucho más estrecha con sectores del peronismo nacional y el kirchnerismo que la que tuvieron sus antecesores.

El senador cuestionó además la estrategia de comunicación del Gobierno provincial en medios nacionales y sostuvo que Córdoba es presentada como una provincia modelo cuando, desde su perspectiva, existen problemas estructurales que no pueden ocultarse detrás de campañas publicitarias.

En particular, puso en duda la utilización política de los resultados educativos y cuestionó las condiciones salariales de los docentes y de los jubilados provinciales.

Para Juez, el oficialismo cordobés lleva décadas perfeccionando una maquinaria de comunicación política que le permitió mantenerse en el poder.

Juez, De Loredo y Bornoroni: la incógnita que todavía no tiene respuesta

El otro gran interrogante es quién encabezará una eventual candidatura opositora en Córdoba.

Allí aparecen tres nombres con aspiraciones: Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni.

Cada uno tiene argumentos propios.

De Loredo reivindica el peso territorial del radicalismo. Bornoroni plantea su cercanía con el Presidente y el crecimiento de La Libertad Avanza en Córdoba. Y Juez recuerda que ya fue candidato a gobernador en tres oportunidades y que conoce profundamente la estructura política y los problemas de la provincia.

El senador utilizó incluso una comparación futbolística para explicar el dilema: no alcanza con determinar quién tiene mejores argumentos individuales; primero hay que construir un equipo capaz de competir.

Y ahí aparece el problema central: cómo ordenar las aspiraciones personales sin romper la posibilidad de una candidatura unificada.

Juez admitió que una interna podría ser difícil de implementar porque, a su entender, existe el riesgo de que el peronismo intervenga en la disputa y termine aprovechando las diferencias opositoras.

Recordó además lo sucedido en 2021, cuando una interna opositora terminó definiéndose mediante las PASO y, según recordó, su espacio logró imponerse con una diferencia de 26 puntos.

“No tengo edad para ser vanidoso”

Consultado sobre si estaría dispuesto a resignar su candidatura en favor de De Loredo o Bornoroni, Juez evitó comprometerse con un nombre concreto, pero dejó una definición política importante.

Dijo que tiene legítimas aspiraciones y que le gustaría ser gobernador de Córdoba, algo que intentó en varias oportunidades sin conseguirlo.

Pero también sostuvo que a esta altura de su vida política no puede poner una aspiración personal por encima del objetivo de construir una alternativa.

“No tengo edad para ser vanidoso”, fue una de sus frases más significativas.

El senador aseguró que está dispuesto a conversar y encontrar un mecanismo que permita ordenar las candidaturas.

Su prioridad, según explicó, es que la oposición llegue unificada.

“Hay que armar un equipo”, resumió.

El mensaje final

Juez considera que el oficialismo cordobés conserva una base electoral importante, pero también entiende que existe un sector de la sociedad que reclama una renovación.

Por eso insiste en que una eventual división entre Juez, De Loredo y Bornoroni podría terminar favoreciendo al peronismo provincial.

Su planteo es que las diferencias internas deben resolverse antes de la elección y no convertirse en una nueva oportunidad para que el oficialismo conserve el poder.

“Soy de los que creen que hay que terminar con este ciclo”, afirmó.

Y dejó abierta la puerta a que su propia candidatura sea negociada si eso contribuye a construir una alternativa común.

La incógnita, entonces, sigue abierta: ¿quién será capaz de ceder, quién tendrá que negociar y quién terminará encabezando la oposición cordobesa?

Por ahora, Juez no se baja, De Loredo tampoco y Bornoroni mantiene su propia carta sobre la mesa. Y mientras los tres miran el mismo objetivo, el peronismo cordobés observa desde enfrente cómo se mueve el tablero.

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto