Los senadores cobrarán más de $13 millones desde enero tras el nuevo aumento salarial

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • Los senadores tendrán desde enero de 2027 una dieta superior a los $13,1 millones brutos.
  • El nuevo acuerdo contempla aumentos acumulados del 6,96% entre septiembre y diciembre.
  • Las dietas están vinculadas al esquema salarial de los trabajadores legislativos desde una decisión adoptada por el Senado en 2024.
  • La remuneración incluye módulos por dieta, gastos de representación y desarraigo, además de una compensación vinculada al aguinaldo.
  • Algunos senadores renuncian o donan incrementos, mientras que Alicia Kirchner no percibe dieta y cobra su jubilación como ex gobernadora.
  • El mecanismo vuelve a generar debate porque cada actualización paritaria del Congreso impacta directamente sobre las remuneraciones de los integrantes de la Cámara alta.

Los senadores nacionales percibirán desde enero de 2027 una dieta superior a los $13,1 millones brutos como consecuencia del nuevo acuerdo salarial alcanzado entre las autoridades del Congreso y los sindicatos que representan a los trabajadores legislativos. El incremento será equivalente al acordado para los empleados de la administración pública nacional y contempla una serie de subas escalonadas entre septiembre y diciembre, aunque no incluye el bono otorgado a los agentes estatales.

El esquema establece aumentos del 1,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre. La suma de los incrementos representa una mejora acumulada del 6,96% y tendrá impacto sobre las dietas de los integrantes de la Cámara alta a partir del próximo año.

La particularidad del sistema vigente en el Senado radica en que las remuneraciones de los legisladores quedaron vinculadas a la evolución de los salarios del personal legislativo. Esta modalidad surgió en 2024, cuando los integrantes de la Cámara alta resolvieron, mediante una votación a mano alzada, volver a establecer una relación directa entre las dietas y los ingresos de los empleados del Congreso.

La decisión se tomó luego de una fuerte controversia generada por un aumento dispuesto previamente mediante una resolución conjunta de las autoridades de ambas cámaras. Aquella medida había sido posteriormente revertida y abrió una discusión sobre quién debía determinar los ingresos de los senadores.

En ese contexto, los bloques del Senado optaron por establecer su propio mecanismo. La decisión permitió que la cuestión quedara bajo responsabilidad del pleno de la Cámara y evitó que la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, tuviera que intervenir directamente en la determinación de las dietas.

El mecanismo establece que la remuneración de cada senador está compuesta por 2.500 módulos, a los que se suman otros 1.000 módulos correspondientes a gastos de representación y 500 módulos adicionales en concepto de desarraigo. A esa estructura se agregó además una dieta adicional para compensar el impacto del aguinaldo.

El esquema genera diferencias según la situación particular de cada legislador. Por ejemplo, los senadores que representan a la Ciudad de Buenos Aires no perciben el adicional por desarraigo. Entre ellos se encuentran Mariano Recalde, Patricia Bullrich y Agustín Monteverde.

También existen legisladores que decidieron renunciar voluntariamente a determinados incrementos o donar parte de los aumentos. Sin embargo, esas decisiones no modifican el mecanismo general mediante el cual se actualizan las dietas.

En el Senado, además, existe un caso particular: Alicia Kirchner es la única integrante de la Cámara alta que no percibe dieta. La legisladora santacruceña decidió cobrar su jubilación como ex gobernadora en lugar de recibir la remuneración correspondiente a su función parlamentaria.

El nuevo acuerdo salarial fue firmado con la participación de representantes administrativos de ambas cámaras y dirigentes de los gremios legislativos. El entendimiento establece que las mejoras quedarán sujetas a la disponibilidad presupuestaria y que las autoridades deberán realizar las gestiones necesarias para garantizar su aplicación.

La evolución de las dietas legislativas vuelve así al centro de la discusión pública después de las decisiones adoptadas durante los últimos años. En 2025, los senadores habían acordado congelar sus remuneraciones hasta fines de ese año y dejar sin efecto incrementos previstos para determinados meses.

Durante 2026, en cambio, ese esquema dejó de aplicarse de manera general. Algunos legisladores continuaron optando por donar los aumentos, aunque las modalidades y destinatarios de esas donaciones varían según cada caso.

Desde el oficialismo se había señalado que algunos de sus integrantes destinarían los incrementos a entidades benéficas o instituciones públicas. Esa alternativa fue presentada como una forma de evitar que la actualización salarial se tradujera en un aumento efectivo de los ingresos personales de esos legisladores.

Con el nuevo acuerdo, la discusión sobre las dietas volverá a instalarse cada vez que se produzca una actualización salarial para los trabajadores del Congreso. El mecanismo vigente establece una relación automática que puede generar incrementos para los senadores sin necesidad de una nueva votación específica del pleno.

Así, mientras los gremios legislativos negocian las condiciones salariales de los empleados del Parlamento, el resultado de esas paritarias también termina repercutiendo sobre los ingresos de los representantes de la Cámara alta. Desde enero de 2027, esa dinámica llevará las dietas brutas de los senadores por encima de los $13 millones.

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