Trump abrió el mercado estadounidense a la carne sin aranceles y Brasil quedó mejor posicionado que Argentina

Agencia de Noticias del Interior

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  • Estados Unidos habilitó un cupo extraordinario de 300.000 toneladas de carne vacuna sin aranceles.
  • Argentina quedó fuera porque ya dispone de contingentes específicos dentro del esquema estadounidense.
  • Brasil aparece como uno de los principales beneficiarios de la nueva apertura comercial.
  • Las exportaciones argentinas a Estados Unidos crecieron más de 200% interanual durante los primeros siete meses de 2026.
  • La medida de Trump busca contener los precios internos mientras Estados Unidos enfrenta un rodeo ganadero históricamente reducido.
  • Argentina intentará consolidar su presencia en el mercado estadounidense mediante nuevas rondas de negocios y promoción comercial.

La decisión de Estados Unidos de habilitar un cupo extraordinario para importar carne vacuna sin aranceles volvió a poner en primer plano la competencia internacional por el mercado cárnico estadounidense. La medida, impulsada por la administración de Donald Trump con el objetivo de aumentar la oferta y contener los precios internos, contempla el ingreso de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna magra durante 90 días.

El dato que generó mayor impacto para la Argentina fue que el país quedó excluido del nuevo mecanismo, mientras que Brasil aparece entre los principales beneficiarios potenciales. La situación adquiere una dimensión particular porque ocurre mientras Buenos Aires intenta profundizar sus vínculos comerciales con Washington y Brasil atraviesa una relación mucho más compleja con la administración estadounidense.

El nuevo régimen comenzará a regir el 1 de septiembre y permitirá importar hasta 100.000 toneladas mensuales. La distribución se realizará bajo el sistema de “primero llegado, primero servido”, dividido en tres etapas. La carne deberá corresponder a cortes magros destinados exclusivamente a la elaboración de carne molida, que posteriormente será combinada con producción estadounidense.

La iniciativa responde a una preocupación concreta de Washington: el fuerte incremento del precio de la carne vacuna en el mercado interno. El rodeo estadounidense se encuentra en uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas y las autoridades buscan incrementar rápidamente la disponibilidad de materia prima mientras avanzan otras medidas destinadas a recomponer la producción ganadera.

La exclusión argentina, sin embargo, no responde a una decisión política específica contra el país. El nuevo contingente fue incorporado dentro de la categoría correspondiente a “otros países o áreas”, utilizada por exportadores que no cuentan con una cuota individual. Argentina, al igual que Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y el Reino Unido, dispone de contingentes específicos que le permiten ingresar determinados volúmenes con condiciones preferenciales.

Argentina cuenta actualmente con una cuota anual de 100.000 toneladas para el mercado estadounidense: 20.000 toneladas correspondientes al régimen establecido por acuerdos comerciales y otras 80.000 toneladas adicionales habilitadas para 2026. Durante los primeros siete meses del año, los exportadores argentinos ya habían certificado una parte considerable de ese volumen.

El crecimiento de las ventas argentinas a Estados Unidos fue significativo. En ese período se enviaron más de 67.000 toneladas, frente a poco más de 22.000 toneladas durante el mismo lapso del año anterior. De esta manera, Estados Unidos se consolidó como el segundo destino de la carne vacuna argentina y aumentó considerablemente su participación dentro de las exportaciones nacionales.

Para Brasil, en cambio, la decisión estadounidense aparece como una oportunidad particularmente importante. El país vecino enfrenta dificultades para colocar su producción en otros mercados estratégicos, especialmente China, donde alcanzó el límite de su contingente anual y quedó expuesto a aranceles considerablemente más elevados.

A esto se suma la incertidumbre respecto de su acceso al mercado europeo, lo que convierte al nuevo cupo estadounidense en una alternativa comercial atractiva para los frigoríficos brasileños.

El escenario genera una situación paradójica para la Argentina. Aunque el país no necesariamente sufrirá un impacto inmediato porque todavía dispone de toneladas pendientes dentro de sus propios contingentes, una mayor presencia brasileña en Estados Unidos podría intensificar la competencia justamente cuando los exportadores argentinos buscan ampliar su participación y obtener mejores condiciones comerciales.

La discusión, además, ocurre en medio de una tensión interna en Estados Unidos. Sectores ganaderos cuestionaron la apertura a la carne extranjera porque consideran que puede desalentar la recuperación del rodeo local. También existen dudas sobre la capacidad de una medida temporal para producir una reducción significativa de los precios al consumidor.

El problema estructural es la insuficiencia de oferta. La producción estadounidense de carne vacuna se encamina a registrar una disminución durante 2026, mientras las autoridades atribuyen parte de las dificultades a la sequía, los incendios y las restricciones aplicadas al ingreso de ganado mexicano por el riesgo sanitario asociado al gusano barrenador.

En paralelo, Washington comenzó a flexibilizar parcialmente el ingreso de animales provenientes de México, aunque los volúmenes proyectados todavía se encuentran muy por debajo de los niveles históricos.

Para la Argentina, el desafío inmediato será aprovechar el espacio que todavía mantiene en el mercado estadounidense y avanzar en una estrategia comercial de largo plazo. En septiembre, empresarios del sector participarán en una nueva edición de Argentina Beef Week en Houston, donde buscarán profundizar contactos con importadores, distribuidores y empresas vinculadas al consumo gastronómico.

El escenario internacional, así, combina una demanda estadounidense que necesita más carne con una competencia cada vez más intensa entre los grandes exportadores. Para Argentina, mantener y ampliar su presencia dependerá tanto de la capacidad productiva como de las condiciones comerciales que logre negociar en un mercado que Washington considera estratégico.

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