
Llaryora prepara el tablero electoral y Córdoba se encamina a votar antes que la Nación
CÓRDOBA
Agencia de Noticias del Interior
Resumen
- Martín Llaryora aparece encaminado a buscar un nuevo mandato al frente de la Provincia de Córdoba por el peronismo cordobés.
- En la Capital provincial ya circula un lote de nombres con aspiraciones para suceder al oficialismo, entre ellos Juan Pablo Quinteros, Manuel Calvo, Miguel Siciliano y Myrian Prunotto.
- La gran incógnita política comienza a ser cuándo votarán los cordobeses en 2027, una decisión que tendrá un fuerte componente estratégico.
- En el oficialismo provincial gana fuerza la idea de despegar la elección de gobernador de la presidencial, evitando que ambas disputas queden atrapadas en una misma campaña.
- La vigencia de Javier Milei en Córdoba es uno de los factores que preocupa al cordobesismo, ya que el voto libertario mantiene capacidad de traccionar aun en un escenario de desgaste nacional.
- Todo indica que Llaryora buscará aprovechar el peso de la gestión provincial y el escenario cordobés antes de que la elección nacional pueda alterar el tablero, aunque todavía no existe una fecha definida.
La política cordobesa ya empezó a mirar de reojo el calendario electoral de 2027. Falta mucho, sí. Pero en política, cuando se trata de poder, lo que para el ciudadano común parece lejano para los dirigentes ya es una carrera contra el reloj.
Y en el Centro Cívico saben perfectamente que una elección no se gana solamente con candidatos. También se juega con el calendario.
Se sabe que Martín Llaryora se encamina a intentar la reelección como gobernador de Córdoba y que el peronismo provincial ya comenzó a ordenar las piezas de cara a una disputa que tendrá, además, un condimento inevitable: la elección nacional y el peso que pueda conservar Javier Milei en el electorado cordobés.
En paralelo, la pelea por la intendencia de la ciudad de Córdoba empieza a mostrar un primer lote de nombres. Juan Pablo Quinteros, Manuel Calvo, Miguel Siciliano y Myrian Prunotto aparecen entre quienes podrían disputar la candidatura oficialista.
Pero mientras los nombres comienzan a circular, hay una pregunta que todavía no tiene respuesta y que puede terminar siendo determinante:
¿Cuándo votará Córdoba?
El calendario como herramienta política
El año 2027 tendrá una particularidad: los argentinos volverán a las urnas para definir autoridades nacionales, provinciales y municipales.
La elección presidencial tendrá su propio calendario, pero las provincias cuentan con margen para definir cuándo realizan sus comicios locales.
Y allí aparece la estrategia que, según distintas versiones que circulan en el oficialismo cordobés, estaría tomando forma.
Llaryora no tendría intención de pegar la elección provincial con la nacional.
La razón es sencilla: el gobernador buscaría que la discusión sobre Córdoba se desarrolle en un escenario propio, donde pueda defender los resultados de su administración sin quedar obligado a competir simultáneamente contra una figura nacional con enorme capacidad de tracción electoral.
En otras palabras, el cordobesismo quiere que los cordobeses discutan Córdoba antes de que la elección presidencial pueda llevarse puesta la boleta provincial.
No sería una decisión menor.
Milei, el factor que nadie puede ignorar
El principal motivo para mirar con atención el calendario nacional tiene nombre y apellido: Javier Milei.
Aunque la imagen presidencial atraviesa un proceso de desgaste en distintos sectores del país, Córdoba continúa siendo un territorio particularmente receptivo para el discurso libertario.
Y eso representa un problema para el peronismo provincial.
Porque una elección simultánea puede generar un efecto arrastre difícil de controlar. Si Milei llega fortalecido a la campaña nacional, el voto libertario podría terminar impactando directamente sobre la elección provincial y municipal.
Separar las fechas permitiría al oficialismo intentar cambiar la conversación.
En lugar de discutir solamente al Presidente, los cordobeses deberían evaluar al gobernador, su gestión, sus candidatos y el futuro de la provincia.
Es decir: Llaryora quiere que la elección se juegue en cancha cordobesa y no en el escenario nacional.
La Capital, el otro gran partido
La sucesión en la ciudad de Córdoba será otro de los grandes capítulos de la estrategia electoral del oficialismo.
El gobernador necesitará un candidato competitivo para defender la Capital, un distrito que tiene un peso político y electoral enorme.
Por ahora, Quinteros, Calvo, Siciliano y Prunotto aparecen dentro del menú de posibilidades.
Pero en este terreno tampoco hay certezas definitivas.
En política, y particularmente en el peronismo cordobés, los nombres pueden durar tanto como una encuesta, una reunión o una foto.
Lo que hoy parece una candidatura firme mañana puede convertirse en un cargo diferente, una negociación o directamente desaparecer del tablero.
Por eso, el oficialismo observa, mide y espera.
Llaryora quiere elegir el momento
La discusión sobre la fecha electoral tiene, en definitiva, una lógica profundamente política.
El que fija el calendario también condiciona el escenario de la pelea.
Si Llaryora considera que el oficialismo provincial puede mostrar una posición competitiva antes de que se defina la elección nacional, adelantar los comicios sería una herramienta para evitar que la disputa presidencial termine contaminando el voto cordobés.
El objetivo sería sencillo: provincializar la elección.
Mostrar obras, gestión, seguridad, producción, infraestructura y la relación de Córdoba con el Gobierno nacional.
Y, sobre todo, intentar que el electorado no transforme una elección provincial en un plebiscito sobre Milei.
El reloj ya empezó a correr
Todavía no existe una fecha oficial y queda mucho camino por recorrer. Pero la discusión ya comenzó.
El peronismo cordobés sabe que 2027 no será una elección más. Llaryora buscará consolidar su liderazgo, la oposición intentará terminar con décadas de predominio peronista y los libertarios buscarán transformar el fuerte respaldo que Milei conserva en Córdoba en poder territorial.
Por eso, la fecha no será un detalle administrativo.
Será parte de la estrategia.
Llaryora deberá decidir cuándo le conviene poner en juego su gestión, cuándo enfrentar a sus adversarios y, fundamentalmente, cuándo evitar que el escenario nacional termine definiendo una elección que el oficialismo provincial quiere que se discuta en clave cordobesa.
Porque una cosa está clara: en Córdoba la pelea de 2027 ya empezó, aunque todavía nadie haya escuchado oficialmente el primer disparo de largada.


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